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¿Qué postura toman maestros y profesores ante la posible homosexualidad de un alumno? ¿Por qué no se les permite a niños y niñas en las escuelas expresar una orientación sexual distinta a la heterodominante? Un informe especial en comienzo de clases sobre el primer grupo de docentes que busca reflexionar, investigar y desarrollar iniciativas en relación a la construcción de la identidad en la diversidad.

Emiliano Samar, mentor y responsable junto a otres docentes de Identidad y Educación. Foto: Marco Bustamante, AG Magazine.

Emiliano Samar, mentor y responsable junto a otres docentes de Identidad y Educación. Foto: Marco Bustamante, AG Magazine.

Emiliano Samar, es docente y tiene 33 años. Desde hace ya un tiempo viene intentando formar con sus colegas, el primer  grupo de maestros y profesores que buscan reflexionar, investigar y desarrollar posibles líneas de acción en relación a la construcción de la identidad en la diversidad a lo largo del sistema educativo y, a partir de esto, generar una reflexión activa que permita una mejor aceptación del otro y una convivencia sana.

En el inicio del ciclo lectivo 2009, AG Magazine, conversa con Emiliano, para saber mucho más de la iniciativa.

—¿Cómo se te ocurrió la idea de formar el grupo?

—Surgió hace un par de años en realidad, pero se materializó el año pasado a partir del planteo de una colega docente. Ella estaba alarmada porque un nene de primer grado quería hacer de sirena en una acto escolar. Y yo me pregunté por ese nene ¿qué pasaba con lo que iba construyendo en relación a su identidad? ¿qué espacio le daba esa docente desde lo simbólico para que, al igual que los otros chicos y chicas, pueda jugar lo que está necesitando o queriendo simplemente jugar? Porque era eso: un juego. Para él posiblemente no había problema. Era un juego. ¿Cuántos adultos —heterosexuales o no— han jugado alguna vez a ponerse un taco, una pollera o unos aros? Pero la mirada del adulto, allí, puso resaltador sobre el juego y pasó a ser un problema para ese alumno. Es que si ese juego es raro y está mal, entonces yo estoy mal y soy raro…

—¿Cual es el objetivo?

—El objetivo es en primer lugar reunirse… reflexionar sobre la identidad y su construcción… revisar nuestra historia como alumnos y como docentes, revisar nuestra práctica diaria, pensar la identidad desde lo grupal y lo individual… también leer, investigar lo ya andado en este sentido… y la idea es poder redactar algún documento a partir de todo esto.

—¿Quiénes lo integran?

—Somos docentes de todos los niveles del sistema educativo, incluso docentes en formación.

—¿Cuántos de ellos son gays?

—Solo uno, ¿quién será? (risas). Quiero aclarar, por si no quedó claro anteriormente, que nuestra búsqueda va más allá de la sexualidad como temática.

—¿Por qué pensas que una persona que no pertenece al colectivo LGBT, participa del grupo?

—Porque gracias a que los seres humanos vamos evolucionando en algunas cuestiones podemos preguntarnos por cosas que van más allá de nuestras elecciones particulares. Pero sobre todo porque, en el grupo, nos planteamos la identidad como eje, y eso es muy amplio.

—¿Han tenido contacto de algún tipo con autoridades del Ministerio de Educación?

—No, ojalá así fuera. Pero mejor que en primera instancia se encarguen de las aulas sin ventilador en verano y sin estufa en invierno, de los baños sin agua, las cocinas sin gas, los docentes que no sienten en sus bolsillos un salario que les permita vivir dignamente, y mucho menos un ingreso acorde al desgaste de su tarea. Pero sería muy interesante tenerlos trabajando con nosotros, o recibir de ellos un espacio para que podamos seguir profundizando en esta tarea que hacemos sábados o domingos y por el más puro placer de sumar nuestro aporte a una sociedad más justa y para todos y todas.

Los profes de Identidad y Educación en la Marcha del Orgullo. Foto: Martín Scioli, AG Magazine.

Los profes de Identidad y Educación en la Marcha del Orgullo. Foto: Martín Scioli, AG Magazine.

—¿Se sintieron discriminados en algún momento por portar el estandarte de la causa gay?

—No. Decidimos el año pasado asistir a la marcha del orgullo y hacerlo con nuestros guardapolvos. Logramos lo que nos habíamos propuesto, llamar la atención y que otros docentes que tienen nuestro interes de investigar se acerquen.

—¿Qué pasa si un nene en la escuela te dice “quiero ser la Mujer Maravilla y no quiero ser Batman”?

—Es complejo. Me ha pasado algo similar. Y realmente la reacción de la familia es lo que complica la situación. El nene o la nena está en el plano del “como si”, jugando, haciendo “como que es…” determinado personaje. Pero la carga la da la mirada de afuera, el juicio valorativo del adulto.

—La opción típica es derivarlos al terapeuta…

—Sí. Es típico como respuesta la consulta a un profesional. Por suerte hay buenos terapeutas que dicen: “señora, vaya a casa tranquila, a su hija o hijo no le pasa nada, está jugando… estas cuestiones no se definen a los siete años. Venga a verme con el hermanito que se cae y se golpea todo el tiempo, eso si me preocupa”. Traigo este ejemplo porque es real.

—¿Pensás que es la forma de “sacárselos de encima”?

—Pienso que se ponen en juego sus miedos.

—Como docente ¿viste que algún colega tuyo discriminara a un alumno por ser homosexual?

—No abiertamente, pero siempre están los comentarios en sala de profesores o de maestros… “el mariquita”, “la marimacho”, “tal nena quiere jugar a la pelota”, “tal nene es muy suave y no se defiende”.

—¿Hay forma de protegerlos de ese tipo de discriminación?

—Hablar, reflexionar, poner sobre la mesa estos temas que están queramos o no porque son parte de la vida y de nuestra realidad.

¿Cómo actúa la escuela con un alumno gay? Foto: GettyImages.

—Tu hermano de seis años fue  a la Marcha del Orgullo con tu papá, que es director de escuela. ¿Cómo fue la experiencia para los dos?

—Yo agradezco tener una familia que vive con total naturalidad mi identidad y la elección que hago en cuanto a objeto de amor; mis parejas siempre estuvieron integradas a mi familia y yo a las de ellos. Agradezco la simpleza en la mirada de mis hermanos y la posibilidad de amar que se permiten mis viejos.

—¿Tu viejo qué te dice de toda la movida que encabezas?

—Mi viejo es docente, director de una escuela de la ciudad. Mi viejo es un ejemplo de creatividad y de lucha. Mi viejo pone el cuerpo cada día en su escuela, construyendo identidad con su gente y luchando por los pueblos originarios y sus derechos… la comunidad de su escuela es mayoritariamente de origen nativo. Eso es un claro ejemplo de una institución que escucha y favorece la construcción de la propia identidad con aceptación y orgullo.

—¿Qué creés que diría Sarmiento de todo esto?

—Sarmiento es una figurita de Billiken y un busto y un héroe fabricado en cartulina. Una figura exacervada, exagerada en la necesidad de valorizar ciertas cosas, pero olvidando otras. Creo que hay que estudiar, leer, y enseñarles a nuestras y nuestros alumnos y alumas que aquellos seres humanos, de carne y hueso, tuvieron aciertos pero que también cometieron errores terribles… Pero que nosotros, también humanos, podemos revisar para no repetir lo que tanto daño se hizo. Agradecemos la construcción de las escuelas, “la pluma y  la palabra”, pero rechazamos la espada y la exclusión de la “bararie”. Quizá para muchos la barbarie es lo que se tilda de “diferente”, pero en todo caso la diferencia es tan solo la vereda de enfrente, que nos mira y nos tan distintos como nosotros los vemos a ellos.

Los integrantes se reunen cada sábado en lugares y horarios que se acuerdan semanalmente. Para contactarte con ellos podés buscarlos y unirte a su Grupo en Facebook o escribir a

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