El derecho de la homosexualidad en secreto

6 de julio de 2009 | Por | Compartir con Blogger Facebook Twitter Email

20090706-closetEn la sociedad de cada nación, existen personas buenas, regulares y malas. Calificativos que la misma sociedad ha inyectado a sus habitantes.

Los que llevan en sus hombros la palabra “buenos” son todos aquellos que han manifestado tener una conducta propia y sin salirse de lo “normal” en su entorno general. Sí, los que no dicen nada más que “sí, de acuerdo“.

A los que han caído en momentos de ‘locura social‘ y que por un momento se dirigían a una dirección opuesta a la ya establecida, pero que luego regresaban al camino del ‘bien‘ se les nombra ‘regulares‘.

Y para nada sorpresa de muchos, a los que de plano no podían ni querían cambiar, los señalaban tajantemente como personas ‘malas‘ (los que jamás permiten que los demás decidan sobre su propia vida). Es decir, a todos aquellos que escogieron mostrar su preferencia sexual distinta a la heterosexual.

Los tiempos cambiaron, hoy en día, es posible ver en todo momento, y en todos lados, que los hombres y mujeres se dejan ver sin ningún problema tal y como son. Y a pesar dela enorme ignorancia que poseen muchas personas, asumen su homosexualidad con orgullo.

Es real que tal decisión tiene sus consecuencias. Porque los prejuicios de la sociedad (engendrados por la iglesia) son más poderosos que la propia sabiduría de la vida. Lo que no corre en la misma dirección que la ya establecida, es considerado erróneo, inválido, fenómeno, monstruoso, ilegal, indigno ante los ojos de Dios… y terminan con ello aprisionándolos en las cárceles, en las burlas, en las agresiones verbales, en los asaltos físicos, ya en el peor y estúpido de los casos, la muerte.

No quiero que sepan que soy gay

Pero también, existen individuos, que simplemente no han querido declarar que son homosexuales. Y es muy valido ésta forma de pensar, pues a nadie se le obliga a decir algo que implica revelar su vida privada ante los demás. Y su elección de vida tiene que ser respetada por el resto.

Cualquier persona, como individuo, tiene el derecho de hacer de su vida lo que le plazca, mientras no atente contra los derechos reales de los demás. Si decide un hombre no revelar su orientación sexual por diversos argumentos, llámeseles profesionales, de filosofía propia, personales, sentimentales, tienen que ser respetados por los demás.

Cuando una persona se encuentra en un sector muy marginado, como lo es la homosexualidad, hace hasta lo imposible para que no se den cuenta de su verdadera inclinación sexual y amorosa. Limitaciones y dudas surgen y hacen que las ideas den vueltas y más vueltas dentro de una encrucijada en el cerebro. La vida de muchos homosexuales es envuelta en ésta y muchas más sugestivas polémicas.

“¡Pobre maricón closetero!” “¡Está amargado por no poder salir de su clóset!”. . . frases como éstas, son hechas por muchos de los que ya han aceptado públicamente su preferencia homosexual, y critican la forma de vida de los que aún no se han decidido a mostrar al mundo parte de su vida privada. Respeto es  lo que buscan los ya aceptados homosexuales; pero, no siempre hacen lo mismo con los que aún no quieren hacerlo.

El que no acepten su situación homosexual ante los demás, no los hace ni amargados, ni malos, ni anti-homosexuales… nada de eso; simplemente es la elección de vida que todos tenemos derecho a tomar. Quien ya comentó su homosexualidad con sus padres, sus amigos, sus maestros, sus compañeros tomó la decisión que quiso tomar. El libre albedrío es derecho primordial de los seres humanos.

El hombre homosexual tiende a ser anzuelo de críticas sumamente destructivas, rechazos y muchos factores más, que son envolturas asfixiantes desde que se dan cuenta de su gusto por los de su propio sexo. Incluso, cuando un hombre, en su etapa infantil muestra signos de tendencias afeminadas, le es consignado por la familia, amistades, vecinos, como un ‘raro‘, ‘maricón‘, ‘puto‘, ‘desviado‘, ‘niñita‘, etc. Y eso, es un golpe terrible para la autoestima del niño. Es peor un maltrato psicológico que físico (en muchas ocasiones).

En cuanto a la familia, el primer indignado y con fuertes decepciones por no tener al hombrecito que tendría que ser, es el padre. Con lo que respecta a la madre, pues invade un enorme dolor por saber la verdad de su hijo; algunas (y en su mayoría) terminan respetando la vida de su hijo; otras, simplemente no lo hacen. Se piensa que es una enfermedad, que son síntomas de la adolescencia, y como tales, serán pasajeras. Piensan que la homosexualidad es un acné adolescente, que transitará lejos de su vida en cuanto crezca.

Al momento en que llega la etapa de la adolescencia, es cuando el niño comienza a definir sus orientaciones sexuales de una manera más marcada. En la escuela comienza a tener más amigas que amigos; las reuniones deportivas, son pocas, si se trata de fútbol. A menos que esté en la banca, prefiriendo tener un mejor espectáculo, las piernas o caras de los jugadores a la vista.

Conforme el crecimiento es inevitable, las muestras de rechazo es constante, y la decisión de “cambiar” es latente entre las venas de éstos hombres. Y optan por mantener una vida de heterosexual (buga) para hacerse su vida más fácil. Aunque esto les cueste la felicidad de hacer lo que a ellos les gusta, estar con un hombre que quieran o amen. Y por éstas y más razones, los hombres al crecer toman la decisión de no decir que son gays.

El dolor en la infancia provoca complejos y traumas emocionales que se albergan en el individuo, incluso en edad adulta. Es por ello que deciden disfrazar su orientación sexual. Su homosexualidad la viven de la puerta de su casa hacia adentro. Sin embargo, hay otros que mantuvieron una infancia bastante agradable. Nunca se supo que era gay. Sólo el hombre que lo es lo sabe y punto. Y la decisión de no revelar su sexualidad es, quizá, por formas únicas (y válidas) de pensar. Así como alguien decide ponerse un abrigo, otro decide que no quiere usarlo.

El herir a otras personas no es un derecho

Lo que no es valido, al estar en el clóset, es que se engañe o lastime los sentimientos de terceras personas. Pues al llevar una vida de heterosexuales, la asumen como tan al cien por ciento. Se casan con una mujer, que solo le cae bien, pero que no le ama ni lo hará, pues el sexo femenino no está dentro de sus gustos. Es por ello que vemos a casados que buscan una aventura con hombres, pues es el caso de los que se casaron y a escondidas realizan su deseada vida.

Es respetable, y valido también, cuando en todos los sitios se ha manejado como hombre ‘normal‘ (palabra muy común por la ignorancia al describir a un hombre heterosexual), y aunque tenga una relación con otro hombre, y no sea de la vista pública, la mantiene. Pues ahí, no está lastimando los sentimientos de nadie. A pesar, de que en esos momentos de reflexión le gustaría que todos supieran que está con un hombre al que ama y que le quiere para su compañero de toda la vida; pero no lo hace, desea que el tiempo lo defina todo y para él está bien. Y así tiene que estar, pues nadie, tenemos el derecho de criticar la forma de vida de nadie.

Entonces, el guión que ellos escribieron durante su adolescencia repercute en su vida de joven y lo que resta. Ya se unirán los actos que surjan cuando esté en pareja con otro hombre y decidan escribir su propio guión. Los que ya gozan de una relación así, pues la mejor forma de llevar esa relación es sin duda la confianza, comunicación, respeto, apoyo y; por su puesto, el amor.

“© La exhibición del amor homosexual no es una vejación, es un derecho que merece respeto” [© Israel Mendoza Torres]… ¡hasta la próxima vez!

IMPORTANTE: Copyright © 2009 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Exhibidor’, así como el nombre de ‘Exhibidor’, y el contenido de dicha columna están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

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Un comentario »

  • raul dice:

    Hola
    Esto es totalmente aparte del articulo que esta muy bueno.
    Necesito urgente alguien con quien hablar de lo que me ocurrio hace un tiempo (6 meses). En un viaje de negocios fui con un muy buen amigo con el que nunca imagine nada. El problema es que el empezo y te imaginaras como termino. A pesar que los dos somos casados, lo tomamos bastante bien creo al dia siguiente conversamos e inclusive hasta algunas bromas salieron. Hasta ese momento pense que el era muy maduro (47 años) yo 42. Conversamos en un segundo viaje y me pidio expresamente que esta vez no pasara nada que no queria que nuestra relacion de amistad se viera afectada. Conversamos mucho de vuelta del viaje y le pedi que me hiciera la pregunta que quisiera. Obvio que me pregunto si yo era gay y la respuesta fue Si, yo creo que si tuve la capacidad de meterme con mi amigo la respuesta es si, porque si fuera hombre hombre hubiese buscado una mujer o no? entonces el se quedo callado y me quedo claro que no soy yo el del problema como pensaba es él el que no quiere que se creen lazos mas fuertes como amor que puedan destruir la amistad (segun el). Entonces ese fue el momento en que me di cuenta que el me quiere de querer no como amigo y tiene miedo de involucrarse porque se va a enamorar. Esto es lo que pasa y no se como desenredar el tremendo rollo de mi cabeza porque como te habaras dado cuenta yo a el lo quiero de amor. Me puedes porfavor contestar, te lo agradeceria
    un saludo a la distancia

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