Los transgaynecos y el normativismo

22 de julio de 2009 | Por Manuel Velandia

chicosPor Anxo Manuel Amaro Quintas

Desde hace ya varias décadas el neocapitalismo en su intento por viviseccionar a la comunidad LGTB y estratificarla en una escalera meritocrática, se ha dejado por el camino varias víctimas no-mortales, a veces sí, a lxs que podríamos llamar “abortos de género”, no funcionales para el normativismo sexual. Muertes dulces en las que referentes o espacios antes habitados se convierten en inhóspitos y fragmentados, simulacros que no encuentran original y por tanto desideologizan las microrevoluciones sexuales y postidentitarias.

La consolidación de una sociedad hedonista y pseudoplacentera ha comenzado una guerra bacteriológica sin precedentes contra las mariquitas malas.

Fumigación sin tregua a los parias sociales que descicatrizan las políticas de diversidad y la cuestionan.

La sociedad-máquina estandariza identidades sexuales en base a variables inconexas y desexualizadas, aunque parezca paradójico, no estamos ante la liberación del placer y de las prácticas, estamos ante la liberación del bolsillo y la Identidad.

Los transgaynecos serían todos aquellos componentes necesarios para lubricar y garantizar el futuro de tal empresa uniformizante: la zonificación urbana que parcela y visibiliza prácticas sociales en unas u otras zonas, el funcionalismo geoestrátegico de las Identidades Sexuales como consumidoras, pero no como sujetos activistas de microrrevoluciones sexuales, la autocensura, la plumofobia, la anofobia, la moralización creciente de las prácticas y la pérdida de espacios públicos socializadores que generen una post/identidad sexual crítica y dinámica.

El biocapitalismo basándose en diferentes resortes habilitados para ello, como hemos visto, reproduce los transgaynecos con los que se atrofiarán los géneros. A grandes rasgos podemos decir que intervienen factores determinantes como la estética/publicidad/pornografía, la tecnociencia, la ética, el urbanismo y la jurisprudencia.

Parafraseando a Paco Vidarte diríamos que “las maricas están tranquilas mientras el homófobo descansa entre paliza y paliza comiéndose un kit-kat“. Lindas mascotas que devienen en especies exóticas en peligro de extinción habitando hermosas celdas a la espera de la visita de heteroturistas u otros miembros de la bioespecie transgaynizada.

Quizás le den un cacahuete si agita los brazos, quizás lo sacan de paseo un rato si hace el papel de “loca cosificada” en un plató televisivo. ¡Todo sea por la supervivencia de la matriz heterosexual!

Se cosifican los comportamientos y actitudes, se controla la espontaneidad y se reprime el sujeto sexual total mutando en parcial. Prueba de ello es la creciente plumofobia y transfobia entre las maricas, en aras de ser acepto/insertado en una comunidad total, se “abortan” en el camino todas aquellas etiquetas que saben serán rechazadas en el proceso de lavado-automático, estamos ante performances distópicas.

Las maricas son exclusivamente maricas de una manera específica, así lo determinan los componentes de los transgaynecos.

El homo-máquina ya está aquí, pasen y vean Identidades Sexuales sin prácticas sexuales y sin reapropiación de espacios públicos.

Un hetero-plan se cuece entre bambalinas, si cuestionas la ingesta de transgaynecos, esas pastillitas que te reconvierten en una mascota dócil lista para ser “integrada”, estás perdido.

¿Por qué elegir ser mascota cuando podemos ser bestias al estilo de Donna Haraway?

Más artíulos del autor en www.diasporaqueer.tk

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Un comentario »

  • Grupo QK dice:

    “Estamos en el lado de los monstruos, ¿y qué? Si ya no podemos insultar a los monstruos es porque nos damos cuenta de que somos uno de ellos, nos hemos convertido oficialmente en activistas. En nuestra lucha por la libertad de expresión llega un momento que el sistema de género aparece no solo como opresivo, sino como estúpido. Cuando nos demos cuenta de lo ridículo que es, habremos empezado a desmantelarlo”

    Kate Bornstein

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