Igualdad migratoria
Llamale matrimonio, llamale unión civil, lo que realmente queremos es igualdad ante la ley, no una etiqueta ni un papelito para enmarcar. Las parejas de personas del mismo sexo carecemos de la gran mayoría de los derechos que gozan los que se pueden casar legalmente, entre ellos el derecho de simplemente vivir juntos.
Hasta en la comunidad gay rara vez se hace mención del gran vacío legal que existe cuando dos personas del mismo sexo, uno siendo nacional y el otro extranjero, quieren formar una relación estable. Pero los casos abundan.
Hace seis años y medio conocí el amor de mi vida en Contramano en Buenos Aires. Fue mi primera noche en la Argentina. Seguimos juntos hasta hoy en día. Como las leyes migratorias de los EEUU son iguales de discriminatorias que las de acá en cuanto a parejas del mismo sexo, la opción de que él fuera conmigo allá era imposible.
Mi madre y mi hermano pudieron conocer a mi pareja en Tijuana, México, pero para conseguir una visa de turista hoy en día para los EEUU uno tiene que mostrar un ingreso alto, algo que pocos en la Argentina disfrutan desde la crisis de 2001.
Hay una propuesta de ley en los EEUU para conceder derechos de inmigración a parejas de ciudadanos y residentes que tiene posibilidades de pasar ya que Obama está de presidente, pero el amor no espera.
En 2003, con la Casa Blanca y el congreso controlados por fundamentalistas extremistas, era inconcebible que esta propuesta se podría convertirse en ley. Así que vendí todo y dejé un laburo de 70.000 dólares por año con mucha antigüedad para vivir el la Argentina.
Después de un intento fracasado de obtener una residencia permanente de inversionista (las reglas iban cambiando mientras reunía los requisitos), solicité una residencia temporaria extra-Mercosur, una oportunidad única en el momento (Gracias Sr. Kirchner). Hemos hecho una vida acá en una de las provincias, y hemos estado muy felices. Nos seguimos queriendo mucho.
La vulnerabilidad de nuestra relación se mostró cuando vencieron las prórrogas de la residencia temporaria y ya era tiempo para solicitar la permanente. Esta es guarantizada a los heterosexuales que se casan con argentinos o argentinas, o los que tienen hijos nacidos acá.
Para los demás hay otros requisitos y mucha documentación financiera o de empleo. Gracias a Diós las obligaciones impositivas para nuestro negocio se pusieron en mi nombre, porque si fuera de lo contrario no tendría forma de comprobar “medios licitos de vida”.
Todavía no me resuelven. Se siente feo, como una amenaza a la estabilidad de nuestra relación. Y mientras los engranes burocráticos siguen decidiendo las posibilidades de mi estado en el país, y con ello las posibilidades de nuestra relación, me indigna cada vez más nuestro estatus de ciudadanos de tercera clase.
El hecho de que no se reconoce una relación estable de personas del mismo sexo para fines de pensión, herencia, inmigración entre otros derechos ya me parece inconsitucional, cruel, inmoral, y hasta criminal hoy en día. Es a la par con discriminar a alguien por ser zurdo o por tener una discapacidad física, o a una pareja por ser de diferentes étnias.
Actualmente 16 países reconocen a las parejas del mismo sexo para fines migratorios.Esos son Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Israel, Países Bajos, Nueva Zelandia, Noruega, Sudáfrica, Suecia y el Reino Unido. ¿Cuántas parejas alrededor del mundo siguen esperando la igualdad de sus derechos? ¿Hasta cuándo seguiremos siendo ciudadanos de tercera?
Robert Peyton
Provincia de Misiones, Argentina
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Creo que la lista es más larga, en ´Colombia desde enero de este año, el asunto migratorio también se consideró para parejas del mismo sexo, en el fallo de la corte constitucional. Tampoco se menciona España y Surafrica que tienen matrimonio para parejas del mismo sexo, (mencionando otros que también tienen como Belgica, Noruega, etc)
Robert, no sabés cuánto te entiendo… A mí me pasa algo similar y quizás peor si cabe la expresión. Mi pareja ingresó al país en 2006, también es extra Mercosur, pero sigue estando en calidad de “turista”. Le dan sólo 3 meses de estadía, luego hay que pagar por una “extensión de la estadía” en donde dan 90 días más… Entonces tenemos que rumbear a alguna frontera, cruzar y volver a entrar, siempre con el corazón en la boca por si aparece alguna “contingencia”. Por supuesto que nadie en calidad de turista puede trabajar en el país, por lo que vengo corriendo con todos los gastos, con lo que eso implica en estos días. No veo la hora que aprueben el matrimonio para todos y todas, así nos casamos y dejamos de tener estos estúpidos problemas migratorios totalmente discriminatorios que nos impiden tener una buena calidad de vida.
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