Negro y maricón, triunfa con la “Diva del Frenessi”
Al actor cubano Juan Ernesto Alfonso lo conocí hace casi cuatro años, llegó a mi casa en Bogotá porque alguien le había informado que yo podía apoyarle en la promoción de una obra teatral unipersonal en la que era el protagonista.
Se organizó una función para no más de 12 personas en la sala de mi casa; una función privada en la que luego de la puesta en escena se discutió sobre la obra, el montaje, la dirección y por supuesto la actuación de la “Diva”.
Fueron los comienzos de un transitar por la vida en los que actor y directos pudieron darse cuenta en el mundo del teatro se sigue siendo racista y homofóbico, pero ello no ha sido un freno en un intento por contar el mundo de otra manera.
Luego de muchas funciones en diferentes países, la obra llega al Festival Internacional de Teatro del Caribe, con sede en Santa Marta Colombia. Allí se hizo presente su director Miguel García Ordaz y por supuesto Cecilia, “La Diva del Frenessi”, el personaje que noche a noche se representa a sí misma en el escenario del Club Frenessi, en la “Little Habana” de Miami.
Juan Ernesto Alfonso le ha dicho al samario Petrus Petracus “Subo al escenario lleno de dolor, para juzgar la difícil tarea de ser artista… mientras “Cecilia, la “Diva” termina de retocarse el maquillaje para la función de la noche.
Oetracus comenta “se da inicio a un … relato palpitantemente humano, lleno de momentos estelares, donde la comicidad de su personaje, interpretado magistralmente logra sin interrupciones, poseernos, haciéndonos parte activa de su dinámica, confundiéndonos en la hilaridad y la reflexión”.
Este critico escribe “Cecilia narra a través de una secuencia de episodios su drama, desde sus inicios en Cuba, pasando por Madrid para probar suerte en el teatro… su sueño. Una historia conmovedora con un personaje “coloreado” pero denigrado por poseer una piel oscura. Los colores que le rodean y con que viste su cuerpo, son los disfraces de su alma y muestra palpable de un drama que necesita ser llenado de fantasías para poder sobrevivir en el mundo que le fue negado…”
Según Petracus “Juan Ernesto, se robó los aplausos, de todos los privilegiados que tuvieron la oportunidad de compartir tan divertida y sencilla puesta en escena”, a la que califica con “Tres pulgares “y le agradece al actor por brindar a estos caribeños amantes del teatro “el ejercicio de la risa“.
El fotodocumento, que acompaña este texto pertenece a Pedro Noguera de Portraits & Photos, a quien agradecemos desde AGMagazine.info
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