[Córdoba | Jordán Medeot, GayMente.com] La Marcha y Festival realizados en la ciudad de Córdoba el pasado 14 de noviembre en el marco de la Semana del Orgullo y la Diversidad organizada por la agrupación “Encuentro por la Diversidad en Córdoba y otras organizaciones sociales y políticas, constituye un paso adelante en la lucha por las reivindicaciones de derechos civiles a un colectivo de ciudadanos que, desde el punto de vista legal, social, político, económico y cultural, continúa siendo ubicado al costado por las instituciones y parte de la sociedad.
Fotos: Juan Loyola / GayMente.com
Después de 10 años, el colectivo lgtb de Córdoba, con la concurrencia de delegaciones y organizaciones de todo nuestro país, volvió masivamente a las calles.
Bajo el lema: “Iguales derechos, iguales oportunidades para todes”, los manifestantes nos expresamos pacíficamente por el centro de la Ciudad de Córdoba reclamando por la aprobación de la ley de identidad de género, la derogación de los códigos represivos de faltas y el derecho al matrimonio civil y la adopción de hijos para parejas del mismo sexo.
Fuimos 10000, quizás más, quizás menos; quienes con actitud integradora, paso firme y voz fuerte pedimos justicia e igualdad.
Solamente necesitábamos una idea y esa idea se convirtió en la chispa que encendió la necesidad de reclamar y la voluntad de participar colectivamente.
Y esto se debe fundamentalmente a las organizaciones activistas que tuvieron la visión y la convicción de hacerlo y que trabajaron durante largos meses para el éxito de esta jornada y que promovió, además, la participación y la colaboración espontánea de muchos.
Fue una marcha de la diversidad con toda la riqueza que encierra la palabra, el concepto y los hechos. En las calles nos encontramos todos: trabajadores, intelectuales, profesionales, estudiantes, madres, padres, hijos, amigos, familias, viejos, jóvenes que nos desahogamos y nos expresamos con alegría, respeto, solidaridad, responsabilidad, dignidad y amor. Mucho amor.
Muchos de los que estuvimos en las calles vencimos prejuicios, dudas, miedos; pero finalmente dijimos presente y pusimos nuestro granito de arena. Lo hicimos pensando en nosotros mismos como parte de un todo; un todo integrado por los presentes en la marcha y también por los ausentes.
Alguna vez leí en un libro una frase que me conmovió y que describía la diferencia entre “esperanza” y “fe”. Y explicaba que la “esperanza” es una angustia mezclada con dudas mientras que la “fe” es una expectativa gozosa…
Y esa “fe” es la que experimenté el sábado 14. Siento que ya no estoy solo. Muchos sentimos eso cuando ocupamos la calle, el espacio público, el lugar que también nos pertenece. Y con mucha felicidad siento que ya no volveré a estar solo.
Al mismo tiempo, estoy convencido que ya no tenemos excusa para no trabajar fuertemente y convertir este colectivo lgtb en una comunidad, no sólo en las marchas, sino en la relación cotidiana con nuestros diversos.
Cuando el pueblo se moviliza y sale a la calle, se avanza. Y la única manera de lograr los objetivos que nos tracemos como sociedad será visibilizar nuestros problemas y reclamar fuertemente por ellos. Avanzamos. La antorcha en Córdoba está prendida y la marcha continúa.







