No es conservadurismo, es homofobia
“Dios Todopoderoso creó las razas blanca, negra, amarilla, malaya y roja, y las colocó en continentes separados. El hecho de que Él separase las razas demuestra que Él no tenía la intención de que las razas se mezclasen”. La frase citada parece salida de alguna proclama perdida del Ku Klux Klan. Pero no: es parte de una sentencia judicial de un tribunal norteamericano, fue escrita en 1966 y se refería al matrimonio interracial.
Hasta el fallo “Loving v. Virginia”, dictado el 12 de junio de 1967 por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, en 16 estados norteamericanos —entre ellos, Virginia— era ilegal que una persona de piel negra se casara con una persona de piel blanca. Apenas siete estados nunca lo habían prohibido: Minnesota, Wisconsin, Nueva York, Connecticut, Vermont, New Hampshire y New Jersey, y los primeros en permitirlo habían sido Pennsylvania (1780) y Massachusetts (1843). El resto fue cayendo como piezas de un dominó, hasta aquellos últimos dieciséis a los que la Corte tuvo que darles el empujón final.
Otras leyes racistas fueron derrotadas durante el siglo XX en ese país por la lucha del movimiento negro y el compromiso de líderes políticos como Kennedy. Uno de los hitos más significativos de ese cambio fue la rebelión que paralizó por 382 días el transporte público de Montgomery en 1955, por iniciativa del pastor Martin Luther King, luego de que una humilde modista negra, Rosa Parks, fuera presa por negarse a cederle el asiento a un pasajero blanco en un colectivo. Así se lo había exigido el chofer, James Blake, haciendo cumplir una ley del estado de Alabama. En 1962, cuando el estudiante negro James Meredith intentó matricularse en la Universidad de Misisipi, hubo violentas manifestaciones racistas impulsadas por el gobernador Ross Barnett y el presidente JFK tuvo que mandar 3 mil soldados y 400 agentes federales para protegerlo. Hubo dos muertos y decenas de heridos. Las leyes que permitían negarles la matrícula a estudiantes negros en escuelas y universidades también habían caído por un fallo de la Corte, en 1954, pero algunos estados se resistían a aceptarlo.
¿Cuántos personas, por más conservadoras que sean, repetirían hoy sin ruborizarse la cita que abre esta columna? ¿Cuántas defenderían hoy leyes que obligaran a los negros a cederles el asiento a los blancos en los colectivos o que autorizaran a escuelas y universidades a “reservarse el derecho” de no admitirlos? Me arriesgo a decir que casi nadie. Oponerse a que los negros tengan los mismos derechos que los blancos no es una posición “conservadora”. Es, simplemente, racismo, condenado por igual por conservadores y liberales, personas de izquierda y de derecha, católicos, judíos, ateos, ricos, pobres, hombres, mujeres. El racismo sigue existiendo y sigue siendo un problema en buena parte del mundo, pero afortunadamente ya no es una posición político-ideológica que cuente con un mínimo de respetabilidad en las democracias occidentales.
La lista de los estados norteamericanos que nunca prohibieron el matrimonio interracial o que estuvieron entre los primeros en abolir la prohibición se asemeja mucho a la de los estados en los que ya es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo: Massachusetts (2004), Connecticut (2008), Iowa (2009), Vermont (2009), New Hampshire (2010) y Washington (2010), a los que es probable que pronto se sume Nueva York. Uno de los primeros países en legalizar el matrimonio gay a nivel federal fue Sudáfrica (2006), a partir de una sentencia de la Corte Constitucional, que aplicó la nueva constitución democrática surgida tras la abolición del apartheid y la llegada al gobierno de Nelson Mandela. No creo que sea casualidad.
Guardemos este texto. Volvamos a leerlo dentro de veinte años, o quizás menos. ¿Cuántos creerán aún que es legítimo prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo o negarles ciertos derechos civiles a las personas homosexuales? Apuesto a que serán tan pocos que declaraciones como las más recientes del papa Ratzinger, que dijo que “el matrimonio homosexual y el cambio climático amenazan la creación”, sonarán en no mucho tiempo para casi todo el mundo tan repugnantes como la que cité al principio de esta nota.
En lo que respecta al matrimonio, es lógico que los conservadores discrepen con los liberales en temas como la fidelidad obligatoria y la intromisión del Estado en la intimidad de las parejas, o que los conservadores se opongan a los contratos prematrimoniales y, para los liberales, estos sean necesarios y la regulación estatal del patrimonio de los cónyuges deba ser mínima. Es lógico que los más liberales sean menos partidarios del propio matrimonio que los más conservadores. Que unos lo defiendan como una tradición fundamental y los otros lo consideren una formalidad innecesaria y prefieran formas jurídicas más informales para garantizar derechos como la herencia, las pensiones y demás, sin ceremonias ni libretas. Son debates interesantes y legítimos y está bien que cada pareja elija de qué manera quiere formalizar sus vínculos o si prefiere no hacerlo. Que haya parejas más tradicionales y otras que renieguen de la tradición, más allá de la orientación sexual. No nos engañemos: hay gays y lesbianas tradicionalistas y conservadores y hay heterosexuales liberales que prefieren el amor sin papeles.
Pero oponerse a que las personas homosexuales tengan los mismos derechos que las personas heterosexuales —entre ellos, el derecho a casarse si así lo quieren— no es una posición conservadora. Es, simplemente, un prejuicio homofóbico, que no debería tener lugar en una democracia.
En no muchos años, nadie va a discutirlo.
Columna de opinión publicada originalmente en revista Newsweek que acompañaba el alegato del abogado Theodore Olson, abogado republicano que patrocinará a dos parejas gays en una presentación federal por el matrimonio gay en Estados Unidos.
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en mi opinion, la iglesia catolica asi como las iglesias protestantes no son homofobicas, no discriminan a los gays y a las lesbianas porque tambien son hijos(as) de Dios, lo que no aprueba son las conductas de los homosexuales, igual que condena los asesinatos, las violaciones, el aborto, etc. pero la iglesia(as) no rechazan a los homosexuales. es tonto decir que es homofobica y lo digo porque soy parte de la iglesia yy no soy homofobico. es mi salon de clases hAY muchos homofobicos qe insultan a un disque bisexual y ninguno de ellos es catolico o por lo menos un BUEN CATOLICO. en la sociedad no debe haber homofobia debe haber tolerancia pero en realidad si los matrimonios gay fueran normales su “amor”daria frutos (hijos) lo cual no se da. yo no soy homofobico pero no apruebo los matrimonios gay
Bruno, excelente artículo, realmente admiro tu forma de plasmar las ideas en los textos, es un placer leerlo.
Leyendo el comentario de Pablo, me viene a la mente, cuanto hay todavía que luchar para que la gente entienda cosas que son lógicas pero que están deformadas por el cristal de la religión. Que alguien piense que el matrimonio gay es “anormal” porque el amor de esa pareja no dará hijos, además de ser estúpido es por demás ignorante y que encima quién escribe este al frente de una clase, es francamente tétrico.
Por eso creo que resta aun muchísimo por hacer en divulgar de que se tratan los derechos civiles y la vida en libertad, para que todos esas gente confundida (en gran medida, por los fanáticos religiosos) se aleje del dogmatismo y piense lógicamente.
Bruno, un abrazo para vos. Para Pablo, mi lastima
Pablo, estimado amigo, fui religioso 12 años, pasé por varios seminarios, he visto como expulsaban estudiantes por poseer algún rasgo de tinte homosexual, he visto como los “destierran”, persiguen y se burlan. La Iglesia Católica, su jerarquía vive, practica y sostiene la homofobia, sin quererlo o queriendo, por una sola razón: LA IGLESIA CATÓLICA ESTÁ LLENA DE HOMOSEXUALES.
Sin embargo, en vez de asumir, en vez de acompañar, en vez de sostener…, rechaza, vocifera casi escupiendo que la homosexualidad es una aberración. SI LA HOMOSEXUALIDAD FUERA TAN TERRIBLE FLAGELO, NO TE PARECE QUE DIOS LA HUBIERA PUESTO EN EL PRIMER LUGAR DENTRO DE LOS MANDAMIENTOS??? Sin embargo, el primero es: Amar a Dios por sobre todas las cosas Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO! El homosexual no es tu “prójimo”?.Y los “mandatos” sexuales son nombrados en el 6to y el 9no!!! Conozco muchos sacerdotes que reprimen su homosexualidad y eso los parte en dos y quienes padecen esa división interna son los fieles, conozco otros que tienen hijos y están en la misma situación. La hipocresía es la que está terminando con la Iglesia, no los homosexuales!
si dices que todo es normal entonces que sea legal la poligamia el incesto entre adultos segun tu todo esta bien.segun yo se podria llamar union civil pero no matrimonio.
Que todos los mayores de edad hagan lo que quieran!
Patricio, Pablo…
mi pregunta es muy sencilla… cómo llegaron ustedes dos… personas que están tan en contra de este matrimonio entre personas del mismo sexo… a este diario digital LGBT de Argentina… ?¡?¡?¡
Mientras más lo pienso, menos me queda en claro sus palabras ausentes de razonamientos lógicos… y comprendo, su situación…
No es fácil… yo estuve en ese momento de negación total… quizás cuando salgan del clóset lo acepten y principalmente se acepten ustedes mismos…
Con sus escasos argumento los puedo desglosar en miles de divergencias…
Primero… “si los matrimonios gay fueran normales su “amor”daria frutos (hijos) lo cual no se da”
¿Claro entonces las parejas heteros que no pueden concebir hijos naturalmente por su propia genética y fisiología son una aberración…? No sienten amor según tu propio criterio… Esas personas ya que no pueden tener hijos ¿no se aman, entonces? ahí no hay amor…
Vos, yo, y el mundo saben que eso es una farsa…
Entonces los hijos adoptivos tampoco sería algo natural…
La poligamia existe y es legal… y se le llama matrimonio… pero que raro porque supuestamente ustedes creen que el matrimonio es sagrado…
Matrimonio no significa la unión sagrada de hombre y Mujer…
Miren no va a entrar tanta cantidad de información en sus pequeñas cabecitas pero voy a hacer un mínimo intento…
La mujer siempre fue relegada, no podía trabajar como el hombre, debía quedar en una segunda posición… no podía mantenerse a ella misma…
En las diferentes culturas la mujer debía ser mantenida por el padre, cuando moría pasaba a mano de sus hermanos o en algún caso de otro familiar masculino… ok?
como la población debía crecer se creó el MATRIMONIO… MATRI EN LATÍN “madre…” o sea el derecho de la mujer para ser madre…
El matrimonio se le cedió a la mujer para que pueda tener hijos y ser ayudada y respaldada por el hombre…
Eso fue cuando las mujeres no tenían derecho…
Ahora la mujer trabaja, puede mantenerse… Matrimonio o Unión civil no compete a ninguna religión…
Ya te expliqué un poquito de la historia… Nadie está pidiendo casarse por IGLESIA POR FAVOR! en ese momento nieguen y marchen lo que quieran cuando sea un tema de su incumbencia…
Por ahora Let it be…
Y si quieren meterse en otros blogs les paso la dire y no le digo a nadie… su secreto está a salvo…
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