The Kid, la adopción gay en un musical de Nueva York

Cuando el libretista Michael Zam leyó The Kid, el libro de 1999 sobre una pareja gay que decide adoptar un niño, tuvo la certeza de que quería adaptar la historia para un musical. Zam se impactó por el tono cruel y políticamente incorrecto del autor, el columnista Dan Savage, y el por el franco relato del sueño de un hombre gay de constituir una familia. Pero, en vez de hacer sólo una adaptación, Zam transformó la idea en un gran proyecto, porque percibió que demoraría un tiempo para hacer un exitoso show de ese libro.
Entre los desafíos de hacer una versión musical de The Kid, que se estrena este domingo en el circuito off-Brodway, fue sumar tensión e intrigas en una historia sobre adopción gay que era divertida y conmovedora. La mayor parte de los conflicto e ira en el libro suceden en la cabeza del personaje principal. ¿Cómo dramatizar eso? Además, si las desavenencias de una pareja gay para adoptar un chico eran una novedad en 1999, ¿serían actuales una década después?

“Intentamos crear un musical que fuese fiel a las experiencias de Dan Savage y su pareja, Terry, capturando la esencia de cómo y quienes eran sin imponer nuestra trama y músicas a su vida”, dice Zam. “Fue animador crear un show en torno a una persona que no es su modelo de personaje, alguien que piensa en sus puntos débiles y admitir que todas esas emociones poderosas se podían transformar en canciones poderosas”, agregó.
Uno de los mayores desafíos de los autores fue el tratamiento de la política estadounidense para la adopción por parte de parejas gays. “Una de las mejores cosas del libro es que es político sin ser político. Es la historia de dos compañeros creando una familia sin tener que hacerle tragar la experiencia política a la audiencia estadounidense” elogió Scott Eliott, director del musical. ”Éramos conscientes de cuan delicado era transformar un libro popular en una obra de teatro, señaló.
Para dar vida a The Kid, Zam y sus compañeros creativos, el compositor Andy Monroe y el compositor Jack Lechner, comenzaron los trabajos en 2005 con una inquietud central: “¿Qué es lo que los los personajes deben cantar?”. La respuesta surgió de inmediato, según Lechner, debido a la prosa sincera sobre tener un hijo escrita por Savage. “un musical necesita tener un gran protagonista con un gran deseo, una esperanza o una meta que sea lo suficientemente devastadora para que el protagonista sienta la necesidad de cantar sobre ello”, afirmó Lechner.
Artículo publicado en Globo Cultura. Traducción: Martín Scioli para AG Magazine Info.
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