Las y los Guerreros del Arcoiris versus la Legión del Mal

7 de mayo de 2010 (RealPolitiK) | Por | Compartir con Blogger Facebook Twitter Email

No pude escuchar los discursos de Vilma Ibarra y Federico Pinedo, cuando llegué la sesión había empezado hacía una hora. Apenas entro a Pasos Perdidos escuché el discurso de Juliana Di Tullio (FpV) explicando su postura a favor. “… Y cuando un sector de la población se reconoce al margen de un derecho plantea sus reclamos de la mano del peronismo…”, dice la Di Tullio y ya me sonreí: este debate se iba a poner muy bueno.

Fue hermoso y hubo de todo y para todos los gustos, citaron a Hobbes, a Toqueville, a Marguerite Youcenar y hasta a Perón. Los legisladores defendieron el matrimonio desde los ángulos más variados y se notó que, por lo menos, repasaron bastante sus bibliotecas antes de abrir sus grandes bocotas.

Los católicos citaron mucho al Génesis, a Ratzinger y, por sobre todo, a la esposa del reverendo Alegría (“¿Alguien quiere pensar en los niños?”, repetían como un mantra). O sea: estaban fritos. La libertad que deron los bloques para votar fue absoluta y eso podía disparar el resultado para cualquier lado.

Un enorme torta morrudosa custodiaba la entrada a los palcos donde estaban los militantes gays. Igual los cristianuchis se portaron bien. Eran poquitos y fueron enviados a los palcos de arriba de todo, para estar más cerca de Dios, ponele.

Hubo discursos maravillosos y patéticos. Mis destacados del equipo de los “Rainbow Warriors”:

• La cordobesa Storni, de la UCR, repasó la tradición más laica y democrática de la UCR y recordó la reforma universitaria del 18 y su manifiesto (“Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”). Una línea más “alfonsinista” que la de Aguad y su pandilla de ancianos carcamanes que votaron en contra.

• Felipe Solá fue el primer “destape” de la tarde. Contra todo pronóstico, defendió el amor y la adopción con la frase de Escardó que recuerda que los chicos necesitan “amor y proteínas” para crecer sanos y fuertes.

• El osito Sabatella (aplaudidísimo y ovacionado) recordó la frase de Zapatero: “Una sociedad más decente es aquella que no humilla a sus miembros”.

• Merchán contó lo que pasaba con los hijos de padres separados cuando ella era chica. Cerró con: “Hay gente que ve la realidad en blanco, negro y gris. La verdad es que nosotros tenemos muchas ganas de ver la realidad en colores”. Una genia.

• Siguieron Macaluse, Claudio Lozano y Pinolux, un menage a trois de progres que defendió el casorio y la adopción sin más vueltas.

• No sé si alguna vez vieron los discursos de Silvia Vázquez (Forja). Alquílense los DVD de la ley de medios o de cualquier otro debate donde esté ella. Es la mejor oradora de la Cámara. Cito: “¡Qué injusto es el sistema jurídico y qué injustos podemos ser entre nosotros los seres humanos!. Hay personas que por su sola condición de heterosexuales, aún siendo apropiadores de hijos de desaparecidos, pueden adoptar. ¿Y en este recinto negaríamos esta posibilidad a mujeres y hombres de bien que quieren hacerse cargo de la vida de otros, por la sola condición de la homosexualidad?. (Aplausos y ahí se vino la tribuna abajo).

• La correntina Areta repasó una historia de la cultura Queer digna del Soy: El amor erótico de Alejandro Magno, García Lorca, Oscar Wilde, Greta Garbo y Marlene Dietrich. Una exquisitez, y diferente a todos.

• Luego siguieron Bonasso y Alejandro Rossi, hermano de Agustín: un grandote pulenta que (mal)citó una columna de Bazán. Fue el único que dijo la palabra “puto” en toda la sesión (gracias, quizás hacía falta que alguien la diga). Una loca a mi lado comentó: “¡Y que quede registrado en la versión taquigráfica señor presidente!”.

• Gil Lavedra usó sus poderes republicanos y legalistas para defender a los gays. Citó fallos de la Corte Suprema de EE.UU. y de Sudáfrica. Invocó el principio kantiano de autonomía de los individuos y por un momento John Stuart Mill se apoderó de su cuerpo. Ahí comenzó a dispararles con la Constitución a varios Torquemadas.

• Gil Lozano: perdón, no la escuché, me estaba tomando una Cindor con un Cachafaz por ahí.

• Sandra Mendoza: medicadísima, completamente alienada e ininteligible. Una voz en off desde un lejano psiquiátrico… ¡Pero votó a favor!. ¡Grande Sandra!.

• Después vinieron las exposiciones de Remo Carlotto (FpV) y Peralta, del GEN, dos diputadas neuquinas del MPN. Laura Alonso del PRO y su teoría sistémica con bases laicas (“Las religiones tienen que someterse a la legalidad de los países, y no las leyes de los países a las religiones”).

• Le siguió Comi de la C.C. Dijo Comi: “Ese albañil que es echado de la obra cuando sus pares se enteran de su condición, mañana va a saber que el Estado argentino está de su lado, que el parlamento nacional lo contempla y lo contiene” (ahí reventó el aplausómetro). Seguíamos sumando, de todos los rincones salían voces y argumentos a favor.
• La correntina Chieno encaró el tema desde su trabajo contra la violencia familiar y lo que sucede “en las muy respetables familias nucleares tradicionales”. Habló de las mujeres correntinas y el feminicidio. Jugó muy bien.

• El peronista Álvaro citó un fragmento de la marcha peronista “que es el que más me gusta y dice: ‘…para que reine en el pueblo, el amor y la igualdad’”. Los compañeros de “Putos Peronistas” le tiraron besos de lealtad incondicional mientras hacían la “V” con sus dedos.

• El agr*g*rca dirigente agropecuario Ulises Forte (“Soy un chacarero pampeano y me crié en una chacra, en donde trabajo todavía, a 25 kilómetros de General Pico”, se presentó) habló en nombre de los millones de tortas que cada día salen al alba a manejar el tractor y cargar bolsas de granos. Bien ahí.

• Le siguieron Puiggros, la reutemanista Celia Arena y Basteiro. Estamos cerca de la medianoche, ya somos más de ciento veinte a favor. Mhhh… no sé, por las dudas seguimos repasando números y sacando cuentas como dementes.

• El cordobés Vega explicó bellísimamente lo que significa pertenecer a una ética laica y terminó de matar conceptualmente a varios zombies que se resistían a morir y pedían más cerebros para comer.

• El punto más alto de la noche lo puso el socialista Cuccovillo cuando habló sobre su hijo gay (porque estamos hablando de personas concretas y no de entidades abstractas, ¿se acuerdan?). Fue un momento hermoso: la pasión en primera persona. Sus compañeros lo abrazan y lo besan al terminar de hablar. Ay, la piel de gallina se me puso, te juro Porota.

• Y rodeada de zombies, la diputada (¡Señora Edecana!) Lidia Satragno (yeah, Pinky): un capítulo aparte. Habló de “las grandes estrellas del cine, el teatro y la radiofonía” que conoció que ocultaron su condición y después una anécdota sobre su madre que no tuvo desperdicio.

• Llega el Néshtor a votar después de haber pasado todo el día con Lula y Evo hablando del mundial de Sudáfrica. Ya está. Estamos todos. No podemos perder.

• Jerry Milman, María Luisa Storani y el chivo Rossi dan los discursos de cierre. Mil puntos a cada uno. Rossi cierra leyendo partes de un libro de Osvaldo Bazán. Se terminó, reloj en el aire. Empireza la cuenta regresiva de quince segundos y todos a votar.

Del equipo de los zombies comecerebro mejor no decir nada. ¿Para qué?. Serán olvidados por hipócritas, miserables y pusilánimes. Sólo Michetti sobrevivirá, pero en forma de Tweets de 140 caracteres, donde seguirá justificándose ante Cumbio. Ah, y parece que a la Hotton le chafaron la cartera. Un coso horrible de Akiabara que no vale dos mangos pero con mucho “valor afectivo”, pues estaba lleno de fotos de Ratzinger, Bergoglio y Cleto Cobos.

¡Nos vemos en el Senado amiguitos!. La batalla contra los zombies tiene su segunda parte ahí.

PD: La Cristu ya avisó que ni en pedo va a vetar la ley si se aprueba. ¿Quedó claro?

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2 comentarios »

  • Graciela Cristina dice:

    Clarísmo como la Sprite, Federico.

    Desde el humor, un gran artículo.

  • Bibita dice:

    Muy buena la crónica, para la próxima deberíamos pasar en blanco los comentarios de la “barra del chat” siguiendo los sucesos minuto a minuto, llegamos a ser más de 300, sacando cuentas como locos, con Jose en el recinto dándonos info (gracias Jose, beso grande).

    Algunos de los comentarios estaban imperdibles. Rescato el salir corriendo todos y todas al mismo tiempo “en malón” a calentar el agua para el mate cuando había algún discurso aburrido o ininteligible, los datos que todos posteábamos cuando algún canal pasaba el debate en directo, la bronca cuando la transmisión se cortaba -”no tengo imagen”, “yo sí”, “¿qué pasó, se cortó?”, “andá a la página de diputados!”, “¿cuándo se vota?”, “¿cuántos votos vamos?”- y la alegría generalizada cuando se dijeron los números finales.

    Durante 12 horas estuvimos pendientes de todo lo que pasaba en el recinto; gente de un extremo a otro del país: del norte y del sur, del este, del oeste y del centro; incluso hermanos y hermanas de Mexico, Paraguay, Canada y España. En algún momento se sumó Uruguay si la memoria no me falla. Todos escuchando, opinando, vitoreando o desaprobando, más allá de colores y preferencias políticas.

    Porque seguramente estaban presentes todos los colores, pero a fin de cuentas y ese día, entre nosotros y nosotras y más allá de nuestras diferencias, todos nuestros colores confluyeron para fundirse en una magnífica bandera arcoiris.

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