Se cumplen cinco años del matrimonio gay en España

Madrid, 29 de junio de 2010 (DPA) | Por | Compartir con Blogger Facebook Twitter Email
Video: Discurso del Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la sesión del Congreso de los Diputados donde se aprobó el matrimonio para parejas homosexuales.

Entre el júbilo de los colectivos homosexuales y la censura de la Iglesia católica, el Parlamento español dio luz verde definitiva al matrimonio homosexual en el país el 30 de junio de 2005. El próximo miércoles se cumplen cinco años de esa aprobación, que incluyó el derecho a adoptar niños y situó a España a la cabeza de los países con leyes similares.

Desde entonces, unas 20.000 parejas han optado por casarse, de ellas, algo más de 3.400 el año pasado, con Madrid y Barcelona a la cabeza como escenarios de los enlaces, las dos grandes ciudades de España, en las que la visibilidad ha resultado tradicionalmente más fácil al colectivo homosexual.

Después de Holanda y Bélgica, España se convirtió hace cinco años en el tercer país del mundo en aprobar el matrimonio gay, a iniciativa del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y el segundo en contemplar el derecho de estos matrimonios a la adopción, algo que se podía hacer en Holanda pero no en Bélgica.

Los colectivos homosexuales hablaron de “cambio histórico” y el gobierno, de “un paso más en el camino de la libertad y la tolerancia”. Enfrente se colocaron la Iglesia católica, el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy y otros colectivos conservadores.

“La familia atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia”, dijo la Iglesia. El PP, que estaba a favor de uniones civiles que no contemplasen la adopción y a las que no se les diera el nombre de matrimonio, trató de frenar la aplicación de la nueva normativa con un recurso ante el Tribunal Constitucional que aún no se ha resuelto.

Los socialistas (PSOE) habían incluido el tema, una de las principales reivindicaciones del colectivo homosexual, de unos cuatro millones de personas en España, en el programa electoral con el que ganaron los comicios generales de 2004.

Y cuando se pusieron en marcha para lograr la modificación del Código Civil y que éste incluyese a las uniones del mismo sexo en la categoría de matrimonio, se toparon con el rechazo de una parte de la sociedad.

La Conferencia Episcopal Española dijo: “A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas y el Estado, por su parte, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede sus capacidades y que dañará, sin duda muy seriamente, el bien común”.

Los obispos, miembros del Partido Popular (derecha) y el auto denominado Foro Español para la Familia (FEF), una plataforma que aglutina organizaciones civiles en su mayoría católicas, salieron a la calle en manifestación para expresar su rechazo a la iniciativa e intentar pararla.

Pero el Ejecutivo siguió adelante. Las encuestas, decía, habían demostrado que la mayoría de los españoles no estaba en contra del matrimonio homosexual. Y una parte importante se mostraba además favorable.

“Esta ley nos hace mejores como país porque dignifica a quienes no han sido justamente tratados durante muchos años. No sólo no va contra nadie, sino que va a beneficiar a toda la sociedad porque suma sin restar”, aseguró Zapatero.

Y lo hizo con un artículo publicado en la revista “Zero”, una conocida publicación gay española, en cuya portada apareció el presidente del gobierno para demostrar su compromiso con la nueva normativa.

Tras pasar del Congreso de los Diputados al Senado y regresar de nuevo a la Cámara baja, la reforma del Código Civil se aprobó definitivamente el 30 de junio de 2005 con 187 votos a favor, 147 en contra y cuatro abstenciones. En el céntrico barrio madrileño de Chueca, un feudo del movimiento gay, la gente salió a las calles para festejar y brindar con champán.

El Código Civil se modificó en 16 artículos, aunque los cambios principales fueron la sustitución de las palabras “marido” y “mujer” por “cónyuges” y los términos “padre” y “madre” por “progenitores”.

Las modificaciones en la ley entraron en vigor en julio. “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”, asegura desde entonces el artículo 44 del Código Penal.

Después de cinco años, siguen siendo mayoría los hombres entre las personas del mismo sexo que optan por contraer matrimonio. De los algo más de 3.400 enlaces en 2009, el 64,8 por ciento corresponde a hombres, frente al 35,2 por ciento que representaron los matrimonios entre mujeres, según los datos de la Federación estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

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3 comentarios »

  • Daniel dice:

    Espero que todo salga bien y se apruebe la ley de matrimonio para personas del mismo sexo, todos sigamos desde nuestro lugar reclamando por la igualdad de derechos, no a la discriminacion por nuestra eleccion sexual, en todos nuestro ambito, en foros, en diarios on line, reclamemos por nuestros derechos, a nuestra dignidad como personas de bien. Un abrazo

  • Marcelo dice:

    Es muy emotivo este discurso de Zapatero, siempre me emociona escucharlo, el compromiso que siempre tuvo con el colectivo y cómo inmediatamente lo puso en marcha al asumir su gobierno. Esperemos se repita la escena este 14 de julio.

  • Jack the Rigger dice:

    Lo que más gracia me hace de todo este asunto es lo poco consecuentes que son los católicos en general. No se cansan de decir que en un matrimonio lo de menos es es el sexo, y te endiñan lo se la comunión de espíritus, la ayuda mutua, la compañía, etc. etc.; pero cuando se habla del matrimonio entre personas del mismo sexo, les importa un rábano que esas dos personas se ayuden, se alegren y sufran juntas, compartan, en definitiva, todo lo bueno y lo malo que nos trae la vida. No, a los católicos en general, cuando se habla del matrimonio entre personas del mismo sexo, lo único que de verdad les molesta es que esas dos personas, hablando mal y pronto, follen; y de todo lo demás, que tanto exaltan cuando hablan de su dichoso sacramento, pasan olímpicamente…

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