¡Vos que estudiaste tanto!

18 de agosto de 2010 | Por | Compartir con Blogger Facebook Twitter Email

Por Ale K – Muchas veces uno asiste a reuniones familiares y se tiene que someter a las tan famosas preguntas sobre edad, estado civil y la no menos cruel indagatoria sobre aquello que fuimos y que queríamos ser.

Llegado a esta instancia también nos podemos encontrar respondiendo a preguntas que tienen que ver solo con el deseo del otro.

Cuando uno ya está en una edad donde no tiene filtro y responde lo que piensa puede asistir a situaciones a veces bizarras, si  no mide que el interlocutor puede ser la longeva tía Pepa a la que ya le hicieron tres implantes y que por recomendación médica no debe estar cerca de electrodomésticos con amplitud modulada, te podes meter en un embrollo.

-Tía Pepa: … pero tenes 40 y vivís con un amigo! ¡Yo a tú edad ya tenía 3 hijos!

Yo (impertérrito) Yo… tía no quise cargar con más responsabilidades, además comencé el postgrado.

TP: ¡Pero mirá vos que estudiaste tanto! Derecho, Psicología y alemán. ¿y que hacés?

Yo: Me dedico a las tres cosas, por eso no tengo tiempo y también escribo para un diario gay y tengo un programa de radio que se llama El Punto K que sale por una radio gay.

Lo que era una fiesta para festejar no sé que nacimiento se puede transformar en un abrir y cerrar de ojos en un velorio. ¡En fin, al menos habrá sanguchitos!

Pero lejos de esto muchas veces uno se plantea pasados los 40, ¿para que estudié tanto? ¿ Para qué tanto curso?

Y en este punto se me vienen a la mente, frases que me dijera en un reportaje Florencia Peña que ha hecho de todo y que actualmente está defendiendo a cuerpo y espada su parecer con respecto a la administración Kirchner.

Ella me dijo: “La medida del éxito es tan personal y no hay que dejar que los demás nos inunden con las cosas que esperaron de nosotros o las que esperan en la actualidad. Lo que para uno puede ser un éxito para el otro puede ser algo sin valor y está bien que así sea, decía Florencia y tenía razón, ya que muchas veces nos encontramos haciendo cosas sin sentido por el solo hecho de que es lo que se espera de uno.

Y ni que hablar cuando se te da por darle rienda suelta a lo que tú imaginación y libre albedrío quieran hacer…

Hace poco un amigo, de profesión abogado dejó en su estudio una carrera brillante, se separó de su pareja, a la que no le gustaba mucho viajar, disolvió todo su patrimonio, se compró un barco y zarpo solo, ligero de equipaje con corazón de viaje, para dar la vuelta al mundo.
Algo que tenía ganas de hacer desde antes de ingresar a la facultad.
La familia lo tiene ahora por “el loquito descarriado”

Su madre no deja de repetir a quien quiera escuchar: “Pero… si tenía todo…”

El manda mails diciendo que la está pasando bárbaro desde Singapur.

Ale K

Un comentario Imprimir Imprimir

Comenta con Facebook...

Un comentario »

  • Quique. dice:

    Lo que era una fiesta para festejar no sé que nacimiento se puede transformar en un abrir y cerrar de ojos en un velorio. ¡En fin, al menos abrá sanguchitos!

    Habrá va con h…

Deja tu comentario...

No utilices frases o palabras agresivas. No se publicarán comentarios con correos electrónicos ni datos personales (como teléfonos o direcciones). Tampoco se publicarán los que no se ajusten al tema del artículo. Esta web dispone de Gravatar para que le agregues una foto a tu comentario.