Yo, tú y ellos merodeando por el ropero
Cada sujeto es arquitecto de su propio armario empotrado, de su guardarropas cerrado que igualmente trasluce cómo está intrincada y ubicada su estantería, porque lo no verbalizado/ble logra traspasar el filtro del tamiz represivo, es decir que a trasluz siempre se deja permear algo de lo que se dificulta poner en palabras.
El sujeto que está absolutamente dentro del placard se encuentra embutido, comprimido. El quedarse dentro del clóset dependerá de cada uno, del tiempo que necesite, de su (in) capacidad de tolerar el sufrimiento.
Además del individuo particular, siempre participan otros obreros de la construcción en este armado que por ende es también grupal, por la introyección del mandato -que viene desde el exterior- de impostar la postura de la orientación homo o bisexual.
La imposición de la impostación de la homo o de la bisexualidad, la orden de no expresar “la verdad” del deseo del sujeto, sigue funcionando con violencia en buena (¡o mala!) parte de la sociedad latinoamericana, porque es violento que el otro irrumpa en el deseo singular de uno. Desde ese lugar, el sujeto podría desaparecer puesto que se intenta arrasar con su subjetividad.
El mensaje que se aplica puede llegar a través de distintas vías, por ejemplo directamente de una madre, un padre, un hermano, o en las escuelas con el bullying (hostigamiento o acoso en las aulas), o de una manera cuasi indirecta pero no menos virulenta, como por ejemplo en interpretaciones subjetivas de pasajes de la Biblia o a través de los medios masivos de comunicación, en donde se desvaloriza lo femenino, se des-informa, haciendo ecuaciones no valederas, como por ejemplo gay=abusador de menores. Ecuaciones que se dan en una continuidad, o sea que no tiene existencia una situación sin la/s otra/s, no son independientes las expresiones de las ecuaciones, están convocadas por variables y atravesamientos diversos.
Entre las formas sugestivas, menos directas, más solapadas existen modos de inducción al cambio por parte de supuestos profesionales de la salud mental, por la homofobia del terapeuta, por lo cual ciertos pacientes no se sienten oídos, entendidos por sus analistas, ¡encima que cuesta tanto enunciar en voz alta la homo o la bisexualidad! En lugar de historizar a esos sujetos, escucharlos, aportarles dignidad, metas que también deberían constituirse en responsabilidad de los terapeutas, se los sigue destinando al sufrimiento. El psicólogo o psiquiatra que considera a la homosexualidad como una enfermedad es un incompetente porque se basa en un planteamiento –que se transformó en su ideología- que ya caducó hace mucho tiempo.
De lo que hay certeza es de ese padecimiento de la gente que está dentro del clóset, que se conecta en soledad con sus propias heridas, dolores de estos damnificados sociales, sobre todo por parte de seres malintencionados (allí operaría algo más del orden del odio que de la ignorancia), dolorosas heridas que se cubren para formar un collar montañoso, un dique de contención frente a otros ataques.
De la siguiente manera entonces resultaría un engranaje, unos caminos con flechas que se retroalimentan constantemente: primero el mandato emerge por la homofobia social, luego se alza el placard subjetivo también por la homofobia internalizada de cada individuo, internalización por no cumplir con el ideal del Otro, que insiste en respetar la prohibición, por lo cual lo desafiado es castigado y luego auto castigado por la culpa y la vergüenza que afloran por no seguir las reglas rígidas de los demás.
Así, la materialización del clóset se da en el vértice justo entre el sujeto y su grupo sociocultural (barrial, provincial, nacional y continental), oscila entre lo personal y lo institucional, entre lo individual y lo colectivo, donde habitan muchos más que dos.
Ahora bien, y con toda la situación descrita precedentemente, es decir, con una importante porción social machista, heterosexista, que todavía intenta fabricar individuos gay, lesbianas, bisexuales y trans enclosetados, imposibilitados de ser abiertamente LGBT, sujetos que se jueguen por sus deseos, es pertinente preguntarse: ¿cómo se hace en América Latina para estar totalmente fuera del ropero? ¿De qué se agarran esos sujetos para atravesar exitosamente el proceso de la salida del armario? ¿Qué ayuda a cada persona a no claudicar en el recorrido de su proceso de asumirse, primero él/ella mismo/a y luego ante los otros? Seguramente también será un logro singular de cada quien, dependiendo de con quién/es cuenta y de qué herramientas personales hace uso para su conquista individual.
Haciendo un salto respecto de la línea que venía escribiendo, también se me ocurre preguntarme… Llevar a que alguien entre en el clóset, ¿es igual o distinto a la frase nefasta que circulaba en la época del proceso militar argentino? En la dictadura funcionaba/corría el “no te metás”, que significaba no inmiscuirse en una situación determinada, confusa, ilegal, complicada, el hacerse el sordo, el ciego, el mudo, no implicarse. Se les decía a nuestros compatriotas: “no hablen, no denuncien”; entonces: “metete en tu casa, en un placard, de lo contrario vas a terminar mal, en una zanja”. Hace ya un tiempo la sociedad argentina está aprendiendo que no debe dar vuelta la cara, y que tiene que tener memoria también con los compañeros LGBT compatriotas, torturados y desaparecidos.
Desde mi posición, anhelo que se deje de esconder bajo la alfombra, ya que las orientaciones sexuales o identidades de género contranormativas no representan una basura, mugre o suciedad. Y además, como decía al principio de este escrito, el ocultamiento total es de por sí un imposible porque hasta por las hendijas o por los tragaluces se cuelan los rayos del deseo y en algún momento las ollas de presión explotan por la libido en ebullición, energía anteriormente sublimada en deportes, carreras exitosas o trabajos full time, modos de tapar por estar so-metido al poder heteronormativo.
Pero, y despidiéndome con ciertos interrogantes para seguir reflexionando: hoy, comenzando setiembre de 2010, ¿cuál es el orden que se intenta preservar diciéndoles a los gays que no lo digan? ¿Sólo se trataría de mantener un orden social/moral/hetero-reproductivo? ¿Qué significación adquiere ese precepto en cada región latinoamericana? ¿Cuáles son los efectos sociales del silencio? ¿Qué es lo que no se quiere/puede oír? ¿Cuáles son los resortes que se mueven por debajo de los mensajes que mutilan los decires? ¿Cómo actúa y qué consecuencias apareja aquel mandato para las personas LGBT? ¿Qué tienen en el norte las personas que censuran? ¿Cuál es en la actualidad la amenaza, el temor que se les presenta a las personas que discriminan? ¿Qué condiciona al otro de la homo o bisexualidad de uno? ¿Dónde están más condicionados los gays, los bi y las lesbianas argentinos/as? ¿Por quiénes? ¿Cuándo y por qué se condicionan más las propias lesbianas y/o los propios gays? ¿Qué los a-condiciona?
El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en www.alejandroviedma08.blogspot.com
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Me parece que el artículo plantea varios temas super interesantes, un par bien suculentos: ser gay en Latinoamérica, por un lado, con todo lo que eso implica cultural y socialmente en este continente,y las ecuaciones bizarras citadas, que en algunos círculos son casi muletillas siniestras y cotidianas,otro tema grosso. Como siempre, un placer Ale leer tus artículos potentes de cabo a rabo.
Abrazo!
Mariano
Muy buen artículo, Ale (como siempre, bah!). En cuanto a las preguntas del último párrafo… tenés algo así como un año para discutirdebatiranalizar las respuestas?
Muy interesante tu artículo Ale.
Siempre la verdad oculta del sujeto por algún lado sale; “las ollas que explotan por la líbido en ebullición” : tanto temor y rodeos que nos damos a veces, hasta llegar a explotar. Quizá será mejor explotar, para luego transitar el camino del deseo propio, antes que nadar siempre en aguas calmas, donde sin darse cuenta, nos terminan por hundir.
Abrazo Diego
Querido Ale: tu artìculo es tan profundo (como siempre!) y con tantos interrogantes a responder…que serìa imposible x el espacio, pero te quiero acercar 2 reflexiones sobre el mismo:1–no hubo sensaciòn màs liberadora (casi dificil de describir) que la experimentada el dia que finalmente todas “las fichas” me cayeron y pude despedirme del closet para siempre!!!…hay algo del orden de la pulsiòn vital, de la sensa-
ciòn de identidad y pertenencia al gènero humano…y te aseguro que fue tan fuerte, que no tengo dudas en decirlo: fue mi segundo nacimiento !!!
y 2–hay un antes y un despuès del 15 de julio del 2010 en America Latina, nuestra pequeña gran revolucion igualitaria està ayudando a romper barreras, derribar muros y closets, estamos ayudandonos y ayudan
do a nuestr@s herman@s del continente…claro que resta mucho! pero YA somos parte del cambio y la igualaciòn de derechos es INDETENIBLE !!!
Gracias !!! y saludos para tod,2s los compañer@s !
Ale! Brillante y disparador tu texto, como siempre. Cuando decís: “lo no verbalizado/ble logra traspasar el filtro del tamiz represivo, es decir que a trasluz siempre se deja permear algo de lo que se dificulta poner en palabras” yo logro escuchar un sonido de esperanza porque el deseo está a favor de la vida aunque sea difícil hacerse cargo, pues supone ir traspasando los registros de las defensas construidas para proteger esa misma vida. Gracias por estar ahí!
Alejandro, a tu pregunta: “¿cómo se hace en América Latina para estar totalmente fuera del ropero?” yo respondería: con actitud heroica. Sólo que no todos hemos sido bendecidos con ese don… Abrazos, muy bueno el artículo.
esta es una columna con alto nivel, fantastica ¡¡
saludos cordiales al autor y a los de agmagazine.info
c. v.
El artículo es fantástico. La arquitectura de su análisis resulta muy clara y sacude por su crudeza.
Más allá de la legislación novedosa y positiva lograda en nuestro país, queda mucho por trabajar y considerar en los ámbitos sociales, donde el machismo y el orden heterosexista, respondiendo a un molde social/moral/hetero-reproductivo, están siempre a la orden del día.
Alejandro Viedma es brillante, una vez más. Y está con nosotros, la gente de libre pensar, de libre determinación de vida. De respeto al prójimo y de exigencia de respeto a sí mismo, por parte de todos y de uno mismo.
La verdad que coincido con todos los comentarios… muy bueno el artículo. Admiro y me hace bien encontrar gente sesuda en el ambiente. Ya que considero son pocas las personas que pueden codificar escritos de este modo… es más, son pocas las que verdaderamente si quieran tiene “interés” en decodificarlas sesudamente.
Si bien adhiero a todo lo que dice, considero que partiendo de la base en cuanto a que la utoafirmación, si bien está relacionada con nuestro exterior (medio socio-histórico-cultural), es antes que nada un proceso con nosotros mismos. No podemos ir por la vida buscando en el exterior lo que nos haga “SER” verdaderamente… y eso de ir buscando en el exterior lo que nos ayude a consituirnos, nos debilita y ahí encontramos tanta gente que no tiene un personalidad basada en fortalezas y debilidades propias (y que considero no solo tiene que ver con la homo-bisex-transexualidad). Nos encontramos así siempre tratando de ser para agradar a los demás (quién no recuerda el monólogo de la AGRADO en “Todo sobre mi madre”)… porque esperan que la afirmación venga desde los demás… y no mi gente… lo verdadero es la auto-afirmación.
Proceso que se construye en relación con los demás, pero que si somos pensantes y nos valoremos realmente, no está en los demás poder definirla por nosotros mismos.
Todo este planteo viene, a que estaría bueno ver reflexiones de este tipo… pero sobre nuestra propiedad comunidad de homo-bisex-transexuales. ¿Por qué? Porque la mayoría de las veces, no encontramos personas que traten de vivir según su condición sexual sin estar pendiente de los demás. Y se cae en reproducir estructuras discrimintarias dentro de nuestra propia comunidad; en vez de encontrar grupos de pares.
Todo un tema, ¿no? Estaría bueno establecer este tipo de interpretaciones en relación con un poco de autocrítica también… no solo nuestro medio circundante tiene que ver nuestra realidad; si verdaderamente somos hacedores de nuestra vida!!!!
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