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	<title>AG Magazine Info &#187; Alejandro Viedma</title>
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	<description>AG Magazine &#124; Noticias gay. Periodismo LGBT.</description>
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		<title>El manual de la (mala) educación (sexual)</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2011/10/12/el-manual-de-la-mala-educacion-sexual/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 22:17:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes lesbianas y gays]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[Manual de Educación]]></category>

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		<description><![CDATA[El lic. Viedma hace una crítica del contenido de un texto utilizado en la Enseñanza media – Secundaria que toma la homosexualidad como una falla, una anormalidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Unos meses atrás me llegó el siguiente mail por parte de Martín Peretti Scioli, director de AGMagazine.info: “<em>Recibimos un correo de un lector apuntándonos un texto de un manual para enseñanza media con una explicación de homosexualidad que deja bastante que desear&#8230; Te lo paso a vos ya que sos el especialista y por si querés hacer algún artículo con eso</em>”.</p>
<p>Aceptando la invitación a comentar dicho material, primeramente copio el extracto que me fue enviado…</p>
<p><strong>ADOLESCENCIA Y SALUD / Enseñanza media – Secundaria / Edición Maipúe</strong><br />
Enero de 2007 -<br />
Liliana Elisabeth Mosso<br />
María Marta Penjerek<br />
<strong>¿Homosexualidad  o Heterosexualidad?</strong><br />
Depende de cómo se transite el complejo de Edipo y de cómo se realicen estas identificaciones, hablaremos de una identidad sexual heterosexual u homosexual.<br />
Si el varón logra identificarse con el padre elije como pareja a alguien ‘’como su madre’’. Con la mujer sucede a la inversa, hablaremos de una salida edipica <strong>normal</strong> que concluye en una identidad sexual heterosexual. Si algo <strong>falla</strong> en este proceso, las identificaciones serán inversas y se buscara a alguien del mismo sexo como objeto de amor y deseo. En este caso hablaremos de identidad homosexual. Es decir, si durante su tránsito por el complejo de Edipo  (3-5 años) el niño varón se identificó más con su madre y no la tuvo como objeto de deseo, sino en vez de fantasear casarse con ella, imita sus actividades y las revive en la adolescencia. Esta situación es difícil de procesar, por lo tanto elegirá a alguien de su mismo sexo, por  eso la conducta homosexual. Pero si logra identificarse con el padre, tomara actividades masculinas y buscara como objeto de deseo a alguien del sexo contrario, tendrá una salida heterosexual. De todas formas, durante la adolescencia se suele pasar por periodos en los que ciertas conductas se confunden con homosexualidad y son transitorias.<br />
<strong>¡Atención!</strong><br />
En muchas ocasiones los adolescentes tienen conductas homosexuales, y no por ello tienen una inclinación definida. Es decir: pueden aparecer amistades casi exclusivas con chicos de su mismo sexo es difícil determinar a esta edad si se trata de una conducta ocasional o de una orientación de tipo homosexual que comienza a manifestarse.<br />
Lo imprescindible es deshacerse de los prejuicios e intentar ver al otro como lo que es, un ser humano que realiza sus propias elecciones, respetables como las de cualquier otro. Acompañarlo, no transmitir ansiedad o prejuicios al respecto y hacer el intento  de vencer algunas barreras tales como la creencia de que las personas homosexuales son seres promiscuos o abusadores. Esta elección es el resultado de un proceso que ha tenido lugar en su historia de vida.-</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ahora, sin pretender armar un artículo científico, intentaré transmitirles lo que me brota, como una suerte de punteo, como la transcripción de algunas de mis ideas en voz alta…</p>
<p><strong>Desinformando a los que adolecen</strong></p>
<p>El primer pensamiento que se me impuso al encontrarme con esos párrafos fue: “Qué mal que se sigan enseñando concepciones tan esquemáticas y reduccionistas, que aún se repitan cuestiones que no celebran la diversidad sexual, y ante todo que se trate de un texto incluido en un manual preparado para que lo lean adolescentes”. Es una pena que textos de este calibre continúen vigente en la enseñanza media. La falta de información es llamativa y muchas veces grave, pero transmitir de un modo tan básico, lineal, rígido y prejuicioso cuestiones que tienen que ver con la sexualidad humana –nada lineal sino muy compleja-, también lo es.</p>
<p>Además, es doblemente nocivo si se tiene en cuenta que, como decía, los receptores son adolescentes, quienes son los que presentan la mayor vulnerabilidad y fragilidad emocional, y están en un proceso de muchos cambios, entre ellos, el de definir su orientación sexual. Parece que se trata de confundir o tranquilizar, en vez de brindar información para que cada sujeto pueda elegir cómo vivir su vida de acuerdo a su propio deseo, deseo siempre singular.</p>
<p>Se entiende, si se continúa considerando como normal la heterosexualidad, el porqué muchos hablan de patología o “falla” al referirse a la homosexualidad, y si es “transitoria” la situación, se trata de una “confusión” o de una “amistad fuerte”… La patologización &#8220;implícita&#8221; de la homosexualidad por oposición a la normalidad heterosexual, no concuerda con la Ley 26657 de Salud Mental, la cual en su capítulo 2, artículo tercero dice explícitamente: “<strong>En ningún caso puede hacerse diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base exclusiva de elección o identidad sexual</strong>”. Entonces, ¿por qué las autoras, en las identificaciones que mencionan, lo plantean en términos de falla, de defecto, de merma&#8230; De qué? ¿De heteronormatividad?</p>
<p>Propongo pensar tal vez lo confusional como algo más inherente a los observadores que a los propios observados, que generalmente viven la confusión a partir de la contradicción entre el mandato, el deber ser, la homofobia y el auténtico ser, el auténtico deseo. Son los docentes (y los padres) los que tienden a confundirse y a no entender qué le pasa al/a alumno/a-hijo/a y lo/a toman como anormal o sobreactúan la adaptación a la realidad homosexual de sus alumnos/niños crecidos.</p>
<p><strong>Revisando al Freud variante</strong></p>
<p>Sin hacer un análisis profundo de este manual, yo creo que el psicoanálisis también tiene que hacerse cargo de las coordenadas vertidas, sobre todo los discípulos freudianos.</p>
<p>Por otro lado, recordemos que Freud, a fines de 1800 y a principios de 1900 estaba atravesado por la subjetividad de su época, por la Viena de antaño y en esos momentos primaba la idea de familia tradicional y muchas de sus primeras ideas fueron confusas o transicionales en el medio de sus desarrollos. Es en <em>Tres ensayos sobre una teoría sexual</em> (1905) en donde y en líneas generales Sigmund Freud describe un desarrollo de la sexualidad humana normativa hallando su “objetivo natural” en el deseo post edípico que en cuanto a lo genital está centrado en una persona del sexo opuesto (allí se intuye una salida normal del Complejo de Edipo), pero por otro lado y contradictoriamente también Freud expone lo irrelevante del objeto y pone como característica fundamental del mismo su labilidad. Por mi parte, siempre me he preguntado si es la identificación con la madre o el padre la que determina la orientación sexual (y la identidad de género) o por el contrario, la orientación determinaría la identificación con padre o madre…</p>
<p>Más adelante, en la “<em>Carta a una madre americana</em>”, de 1935, el padre del psicoanálisis expresaba: “<em>La homosexualidad no es, desde luego, una ventaja, pero tampoco es nada de lo que uno deba avergonzarse, un vicio o una degradación, ni puede clasificarse como una enfermedad; nosotros la consideramos como una variante de la función sexual (…). Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen, y es también una crueldad</em>.”</p>
<p>Por otra parte, tampoco adhiero a que se siga hablando de elección, porque mucha gente piensa y manifiesta: “si eligen eso, que se aguanten las consecuencias”, y así también, dentro de las instituciones educativas (particularmente las religiosas) se justifica -solapadamente o no- la discriminación y la violencia hacia las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, y de ahí a que se naturalice la conducta del <strong>bullying (abuso, hostigamiento, intimidación, maltrato, agresión, acoso, o persecución psicológica y/o física que ejerce un alumno contra otro)</strong>, hay un solo paso. Freud siempre habló de elección de objeto, pero esa elección no es consciente, sino dada dentro de un proceso con sus complejidades intrínsecas en donde se pone en juego lo hereditario (lo biológico o genético) más lo adquirido (construido): lo vivencial de cada ser en su contexto particular, las identificaciones, lo cultural, los primeros años de crianza que van moldeando la psiquis, etc. En definitiva y en este punto, sostengo la existencia de un determinismo inconsciente, que nos condiciona a todos los humanos en todas nuestras elecciones. Es en ese sentido que puede decirse lo contrario a lo que habitualmente se cree: la orientación sexual y la identidad de género de cada sujeto lo escogen al mismo.</p>
<p>Silvia Bleichmar, ya en este siglo que estamos viviendo, plantea la necesidad de rever ciertas premisas teóricas básicas del psicoanálisis, entre ellas, el complejo de Edipo en cuanto a los modos de subjetividad propios de otros siglos y, como yo mencionaba, diferentes a los actuales. Por lo precedentemente escrito es que repetidamente sugiero leer a Bleichmar, quien se metió con estas cuestiones, con el Edipo mismo, con esa estructura y no considera como enfermedad a una orientación sexual distinta a la hetero.</p>
<p>Volviendo al texto de estas mujeres, el mismo es además un claro ejemplo de cómo se confunde la orientación sexual con la identidad de género. Este material está desactualizado, por ende no es conveniente que siguiese en catálogo o en circulación.</p>
<p><strong>¿En qué quedamos?</strong></p>
<p>De mi lectura del texto de este manual se me confirma que se insiste en hacer ecuaciones cerradas de definiciones limitadas y limitantes: si la salida normal del complejo de Edipo es la heterosexualidad, la homosexualidad constituye algo invertido. Si un varón se identifica con su madre es “una situación difícil de procesar”… ¿Para quién/es? ¿Para el varoncito o para sus padres y docentes cuando, por ej., el primero no despliega “actividades masculinas”? Si las autoras y la editorial hubieran impreso sólo el último párrafo (salvo el hecho de repetir que la homosexualidad es una elección), estaría casi correcto, pero toda la primera parte justifica implícita o explícitamente la homofobia y, en este contexto escolar, el bullying.</p>
<p>El párrafo final de Mosso y Penjerek contradice todo lo que hasta allí ellas habían redactado. Hubiesen empezado por sus palabras finales, ya que comparto que “<em>lo imprescindible es deshacerse de los prejuicios e intentar ver al otro como lo que es, un ser humano…respetable…</em>”. Y “<em>Acompañarlo, no transmitir ansiedad … y hacer el intento de vencer algunas barreras tales como…”</em> las creencias erróneas acerca de las lesbianas y los gays. Lo complejo de esa frase final es que en contrapunto con lo que la antecede la vuelve “esquizofrenizante”.</p>
<p>En este texto se  alude a una teoría y desde allí se sentencian definiciones, pero la realidad demuestra que solamente uno sabe lo que siente y lo que uno siente es lo que es. Nadie elige ser gay, lesbiana, bisexual o trans (ni hetero) pero sí, al leer manuales como este, al principio se anhela no serlo. Afortunadamente muchos tuvieron y tienen la suerte de dar con un terapeuta ético o con algún ser cercano comprensivo que les permita aceptarse de la forma más sana posible.</p>
<p><strong>Los tabúes en acto</strong></p>
<p>Es evidente que me alarmó la presencia de este material, porque con la misma se continuaría alimentando a la maquinaria perversa que hace que en innumerables lugares de nuestro país (y el mundo), muchos seres humanos sientan que constituyen una “rareza”, algo “antinatural”, por gustar de alguien de su mismo sexo, y entonces ante la mirada de los que condenan rápidamente no encuentran otra salida que la del suicidio (como ocurre con adolescentes y jóvenes que son empujados a matarse al no soportar más las amenazas, los insultos, las humillaciones y la burla de sus pares, y el desamparo de los adultos que los rodean y no pueden o no saben mostrarles que hay otras alternativas) o la emigración-exilio de sus pueblos o ciudades. También hay otros efectos producto de la divulgación de la información como la que contiene este manual, ya que hay consecuencias menos estruendosas que el suicidio, o que permanecen en la intimidad de cada uno/a, pero que no dejan de tener mucha relevancia. Me refiero a que este tipo de transmisión por educadores podría afectar la salud, la sexualidad y el modo en que cada adolescente la vive/vivirá, como por ejemplo al ocultarse, al silenciar y por ende somatizar.</p>
<p>He aquí algunas de las consecuencias de una cultura en gran parte heterosexista, que segrega todo lo que no comulgue con el modelo patriarcal y machista de lo que se supone es “ser un varón” o “ser una mujer”.</p>
<p>Afortunadamente, sabemos que hay mucho por hacer, las leyes conquistadas que promueven la igualdad son indispensables (deben cumplirse, como no sucede con la Ley de Educación Sexual) como también lo es que éstas estén acompañadas de nuevas miradas en torno a la igualdad de género, pero es un deber hacer mucha docencia –de la buena- para que cambie la mirada que prejuzga y discrimina, todavía hoy y en el futuro, al menos cercano.</p>
<p>Los docentes son los representantes de un supuesto saber (y algunos de ellos pretenden desde ese lugar de poder ser modelo o portavoz de tipos de discursos tendenciosos) y si son éstos quienes tienen actitudes homofóbicas y discriminatorias, cómo podemos no esperar reacciones miedosas de los adolescentes cuando se les manifiesta una orientación homo (o bi), o bien cuando tienen que compartir el aula o la vida con personas con tal orientación sexual. Otro punto fundamental a tener en cuenta en esta problemática es que hay muchos maestros, profesores y directivos de escuelas/colegios que no se capacitan/actualizan constantemente, que se quedaron en el tiempo del tabú. Esa es una de las principales causas del estancamiento de la educación, cuya consecuencia es el impedimento de la evolución en el pensamiento colectivo de la sociedad y viceversa.</p>
<p>Dentro de la psicología moderna también hay lugar para el crecimiento y las mejoras porque aún gran parte de ella se sigue apoyando sobre bases estáticas y retrógradas, y ciertos puntos de la primera teoría freudiana está necesitando unos retoques, o quizá esté pidiendo la jubilación, para dar paso a una teoría más liberal, universal y flexible sobre la sexualidad humana.</p>
<p><strong>Fuente</strong>: el libro comentado todavía hoy figura en el catálogo de la editora <a href="http://www.maipue.com.ar/catalogo_texto_adolescencia-salud.php">http://www.maipue.com.ar/catalogo_texto_adolescencia-salud.php</a><br />
Además, una profesora lo incluyó en la bibliografía citada en la planificación de este año <a href="http://www.lvm.unlp.edu.ar/uploads/docs/ed_salud_2011.pdf">http://www.lvm.unlp.edu.ar/uploads/docs/ed_salud_2011.pdf</a><br />
Y a vos, estimado/a lector/a de AGMagazine.info… ¿Qué opinión te merece el manual referido?</p>
<p>* Alejandro Viedma es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a> Facebook: Alejandro Viedma Psi</p>
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		<title>¿Cuáles son tus “maricones eminentes” favoritos?</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2011/09/20/%c2%bfcuales-son-tus-%e2%80%9cmaricones-eminentes%e2%80%9d-favoritos/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Sep 2011 18:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Jaime Manrique]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[Maricones eminentes.]]></category>

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		<description><![CDATA[Por lic. Alejandro Viedma &#124; El lic. Viedma comparte algunas líneas del libro Maricones eminentes Arenas, Lorca, Puig y yo, de Jaime Manrique y anima a los lectores de AGMagazine.info a que contesten un interrogante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_27139" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-27139 " title="Ale Viedma" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2011/09/aleviedma-300x361.png" alt="El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en www.alejandroviedma08.blogspot.com  Facebook: Alejandro Viedma Psi" width="300" height="361" /><p class="wp-caption-text">Alejandro Viedma es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en www.alejandroviedma08.blogspot.com Facebook: Alejandro Viedma Psi</p></div>
<p>Hace unos días he terminado de leer un maravilloso libro llamado <strong><em>Maricones eminentes Arenas, Lorca, Puig y yo</em></strong>, del escritor colombiano Jaime Manrique. <strong>Hoy quiero compartir algunas líneas de este texto</strong> con los lectores de AGMagazine.info y preguntarles algo…</p>
<p>“…<em>Maricón</em> es una palabra para connotar algo peyorativo; por extensión un maricón es una persona que no hay que tomar en serio, un objeto de risa. Sin excepción, maricón se usa como forma de desechar a un gay como un tipo de persona incompleta y sin valor.</p>
<p>Los tres escritores que conforman la mayor parte de este libro eran maricones: homosexuales cuyo destino era su orientación homosexual. (…) Ahora, volviendo la vista atrás, a medida que este libro llega a su fin, Puig, Arenas, Lorca, en virtud de las vidas que llevaron, de la naturaleza de sus logros y de la sustancial contribución que hicieron para alterar y expandir la conciencia de nuestra cultura, se me aparecen como lo exactamente opuesto a lo que se supone que debe ser y hacer un maricón. Puig, Arenas y Lorca, escogieron vivir vidas homosexuales y escribir obras homosexuales, cuando hacer eso era una transgresión increíble. Al hacer lo que hicieron, al mantenerse fieles a lo que eran, abrieron el camino a todos los homosexuales latinos que han seguido sus pasos. (…) En sus obras estos escritores (además de ser artistas de primera fila, innovadores supremos) no sólo hablaban de la opresión de los marginados sino que tuvieron los <em>cojones</em> que a muchos escritores heterosexuales les faltaban. Y así llegué al verdadero significado de <em>Maricones eminentes –locas, patos, jotos-</em> que alcanzaron la verdadera eminencia por la audacia llena de coraje de sus ejemplos. (…) Esencialmente Lorca, Puig y Arenas eran eso: disidentes, no gregarios; visionarios, no conformistas. Buscaron no aliarse con el estatus quo. Lo vieron como una fuerza de la que había que desconfiar porque entendieron que la originalidad y la verdadera osadía siempre inspiran un deseo de aplastar, de enjaular, de destruir.</p>
<p>Parece irónico que hombres cuyas vidas terminaron trágicamente aparezcan, al final, como vencedores, como unos de los ciudadanos con más talento de su tiempo. (…) Eran inflexibles respecto a sus creencias, y éstas estaban ligadas al destino de los que eran oprimidos y sufrían persecución en sus países. En definitiva eran escritores comprometidos que desafían la definición de lo que se supone que debe ser un maricón.</p>
<p>(…) Desde mi temprana infancia hasta hoy (…) mi vida ha sido una lucha por encontrar la dignidad de ser maricón. Es a Lorca, Puig y Arenas a quienes tengo que dar las gracias. Sus ejemplos han hecho mi camino menos incierto. Y es gracias a ellos, a lo que ellos consiguieron para mí para que yo no tuviera que autocensurarme, que puedo decir que, al escribir las últimas líneas de este libro, soy un ser humano realizado. Hoy día río. A menudo y con gusto. El mundo en el que vivo es de luz y no de oscuridad y quiero que este libro, aún de forma modesta, sea una inspiración para todos los maricones –y heterosexuales- que sueñan con ser hombres y mujeres capaces de enfrentarse a cualquier molino que se les ponga delante. Porque los maricones, tal como atestiguan las vidas reflejadas en este libro, pueden ser la gente más fiera.”</p>
<p><strong>¿Y vos, estimado/a lector/a, a qué personas eligirías como verdaderos maricones/travas/tortas eminentes?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: center;">Fuente: Título original: Eminent maricones Arenas, Lorca, Puig, and Me. Jaime Manrique. Editorial Síntesis. Madrid, 2000. Cap. 6. Hoy día. Págs 195 a 199.</h5>
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		<title>La Federación LGBT paraguaya realizó la Segunda Parada de la Igualdad</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2011/06/30/la-federacion-lgbt-paraguaya-realizo-la-segunda-parada-de-la-igualdad/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 16:16:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[asunsion]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[orgullo gay]]></category>
		<category><![CDATA[Parada LGTB en Paraguay]]></category>
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		<category><![CDATA[Somosgay.]]></category>

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		<description><![CDATA[Breve crónica por Alejandro Viedma de la Segunda Parada de la Igualdad <acronym title=' Lesbianas, Gays, Transexuales, Travestis, Transgéneros, Bisexuales'>LGTB</acronym> y Heterosexual del Paraguay, que tuvo lugar el pasado 25 de junio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-large wp-image-23660" title="20110704 orgullo paraguay" src="http://www.agmagazine.info/wp-content/plugins/dynpicwatermark/DynPicWaterMark_ImageViewer.php?path=2011/07/20110704-orgullo-paraguay-590x442.jpg" alt="" width="590" height="442" /></p>
<p>El marco del Panteón Nacional de los Héroes -ubicado en la Plaza de los Héroes- sirvió de escenario, el pasado sábado 25 de junio de 2011, para la realización de la <strong>Segunda Parada de la Igualdad <acronym title=' Lesbianas, Gays, Transexuales, Travestis, Transgéneros, Bisexuales'>LGTB</acronym> y Heterosexual de Asunción del Paraguay</strong>, conmemorando el Día Internacional del Orgullo y bajo el lema &#8220;Somos Felices, Somos Iguales&#8221; (<em>Ñande Joja Ha Rory</em>).</p>
<p>Al igual que en la manifestación de 2010, este año se convocó a toda la ciudadanía tanto <acronym title=' Lesbianas, Gays, Transexuales, Travestis, Transgéneros, Bisexuales'>LGTB</acronym> como heterosexual, con una agenda reivindicativa clara, enmarcada en el impulso de la igualdad legal para lograr la igualdad social.</p>
<p>Simón Cazal, de la organización SOMOSGAY, dio la bienvenida a todos y todas, agradeciendo “el valor de vencer al miedo, romper el silencio y salir a la calle sosteniendo la bandera del arcoíris”. También destacó que “la visibilidad ganada en el último periodo para el reclamo de igualdad  permite avanzar hacia la construcción de una democracia más sólida, pluralista y que celebre la diversidad de su ciudadanía en nuestro país”.</p>
<p>Entre los presentes, se destacaba Miguel Angel Auad, presidente de la primera organización <acronym title=' Lesbianas, Gays, Transexuales, Travestis, Transgéneros, Bisexuales'>LGTB</acronym> paraguaya, la Comunidad Homosexual del Paraguay (CHOPA), y uno de los últimos sobrevivientes de la persecución homofóbica del régimen dictatorial del ex presidente Stroessner e incluso durante los posteriores gobiernos democráticos.</p>
<p><iframe width="590" height="472" src="http://www.youtube.com/embed/P40_WLEjUyk?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h5><strong>Video: SomosGay.org / Youtube </strong></h5>
<p>Se destacaron además las performances de varios artistas autóctonos, que formaron parte del festival que se extendió por varias horas en un mediodía con frío polar.</p>
<p>La organización Somosgay a través de la voz de Simón Cazal reiteró al que firma esta resumida crónica su firme objetivo de apuntar a la aprobación del matrimonio igualitario en la nación guaraní para hacer frente a la homo-lesbo-bi-transfobia y derribar definitivamente todas las barreras puestas a las orientaciones sexuales e identidades de género contranormativas, obstáculos que impiden el goce pleno de todos los derechos de las personas.</p>
<h5><strong>Una crónica de <a href="http://es-la.facebook.com/pages/Alejandro-Viedma-Psi/197298870290333" target="_blank">Alejandro Viedma</a> desde Asunción, para AGMagazine.info<br />
</strong></h5>
]]></content:encoded>
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		<title>La homo-les-bi-trans-fobia no permite vivir saludablemente</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2011/05/17/la-homo-les-bi-trans-fobia-no-permite-vivir-saludablemente/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 May 2011 04:15:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[charla]]></category>
		<category><![CDATA[día internacional contra la homofobia]]></category>
		<category><![CDATA[homofobia internalizada]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[PS Diversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Cuomo]]></category>
		<category><![CDATA[sigla]]></category>

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		<description><![CDATA[Conmemorando el día internacional de lucha contra la homofobia, el licenciado Alejandro Viedma presenta un texto en el cual se describe el proceso de internalización de la homofobia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hoy, 17 de mayo, se conmemora el día internacional de la lucha contra la homofobia</strong>, al recordar la fecha cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) retira la homosexualidad de la lista de enfermedades, en el año 1990.</p>
<p>En esta importante jornada comparto con los lectores de AGMagazine.info un escrito que redactó “Sebas”, un ex integrante de uno de los grupos de reflexión para varones gay que vengo coordinando desde hace varios años en la organización Puerta Abierta, miembro de la Federación Argentina <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>.</p>
<p>En dicho texto este joven veinteañero recorre algunas de las coordenadas que construyen el proceso de internalización de la homofobia: persiste una autoaceptación incompleta por un autodesprecio actualizado y conscientizado por el desprecio de los otros que manifiestan desde la niñez y (pre)adolescencia hacia los gays, las lesbianas y lxs trans. Dicha situación produce efectos nocivos, consecuencias negativas y permanentes en los sujetos <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, como por ejemplo el despertar de miedos o la autodestrucción por una sensación extrema de soledad motivada por un aislamiento y viceversa. Sin embargo el texto es esperanzador, propone una salida ya que Sebas habla del deseo de no rendirse para así poder concretar proyectos y sueños, es decir, hay algo alentador en concebirse en un futuro mejor, un mañana reparatorio del pasado.</p>
<p>¿Y vos, estimado/a lector/a? ¿Qué salidas proponés o encontraste para deconstruir la homofobia social que has internalizado?</p>
<blockquote><p><strong>Homofobia internalizada: El rechazo que se interioriza</strong>.<br />
Por Sebas.</p>
<p><em>Más allá de la adaptación a los cambios que fueron surgiendo en mi vida, de las risas y lo “cocorito” que pueda llegar a ser, más allá de festejar mis logros personales en varias áreas y seguir adelante con mis proyectos porque quiero que mis sueños dejen de ser sólo sueños, más allá de la auto-aceptación y desmitificación de la sexualidad que predico, descubro día a día que, aún, en el fondo o por ahí, me desprecio bastante y probablemente nunca logre aceptarme del todo. Y descubrí que <strong>tengo bronca porque, como la mayoría de los homosexuales, experimenté el desprecio de los demás hacia mí desde muy temprano</strong>, en varios niveles y formas, y eso no sólo me generó problemas de confianza, miedo al rechazo y al contacto emocional, sino también hizo que llegue a la inevitable conclusión de que era inútil, malo, de que estaba equivocado, de que aquel acercamiento de los demás era imposible y que iba a pasar el resto de mi vida solo. Y el problema era mío, por lo que, durante mucho tiempo, incluso, intenté destruirme. Lógicamente descubrí a posteriori que todas esas cosas eran mentira: soy muy útil para lo que amo, no me considero una mala persona, sé que así como estoy, estoy bien y tengo varios amigos por cada persona que me hizo sentir una mierda. Pero como decía, muy <strong>en el fondo, el rechazo hacia mi persona, el enojo y sus consecuencias, persisten</strong>. Es un enojo que tengo conmigo principalmente, y con quienes odian a los homosexuales y los defenestran. Esa bronca que se generó porque no tuve la posibilidad de elegir, y resulté tener una sexualidad que la mayoría no sólo considera diferente y extraña, sino también condenable.</em></p>
<p><em><strong>Mi mayor miedo es, por no lograr aceptarme del todo </strong>y vivir con bronca y desprecio, no llegar a explotar al máximo mi potencial como ser humano. No obstante, no sé si con el correr de los días me iré aceptando cada vez más y purgaré el desprecio del todo o aprenderé a dedicarle más esfuerzo a lo que sí puedo explotar a medida que descarto aquello que no tiene sentido. Mi trabajo como persona, dadas las condiciones en las que existo es, no bajar los brazos, no dejarme derrotar por mí mismo (soy mi peor enemigo) y lograr aquello que tanto anhelo, con o sin enojo, con o sin desprecio: mi trabajo es lograr que mis sueños, dejen de ser sueños.</em></p>
<p><em>Y contento, veo que mi teoría de que el desprecio se va destilando con el tiempo se comprueba, mientras escribo esto: si bien enojado y hablando de desprecio hacia mí mismo y aún con mucho camino por recorrer en estas cuestiones, <strong>la palabra “odio” no aparece ni una vez en este texto</strong>, cuando hace algunos años, seguramente sí hubiera aparecido (en relación a los demás y a mí), e inclusive hablo de “querer potenciarme” en futuro y de “querer destruirme” en pasado…</em></p>
<p><em>Querido Ale: Hoy seguramente escribiría algo diferente (pero con la misma idea en líneas generales), yo ando bien, pero la verdad que a mí me gustó hacer ese ejercicio de escribir algo en el grupo de reflexión que coordinás y quedé contento con el resultado, por lo que lógicamente, me gustaría mucho que quede plasmado en un lugar accesible, así que ¡Claro que estás autorizado a publicarlo! No me molesta que lo publiques con mi nombre. Te agradezco por haber tenido este texto en cuenta y también tener mi opinión en cuenta cada vez que la pedís por mail. Gracias por todo.</em><br />
<em> </em><br />
<em>Abrazo! </em><em><strong>Sebas</strong>.</em><strong><br />
</strong></p></blockquote>
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		<title>El ejercicio de la homoparentalidad desde la adopción</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2011/02/06/el-ejercicio-de-la-homoparentalidad-desde-la-adopcion/</link>
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		<pubDate>Sun, 06 Feb 2011 14:42:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[adopción por gays y lesbianas]]></category>
		<category><![CDATA[familias homoparentales]]></category>
		<category><![CDATA[funciones materna y paterna]]></category>
		<category><![CDATA[grupos de reflexión para gays]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio igualitario]]></category>
		<category><![CDATA[psicólogo]]></category>

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		<description><![CDATA[El lic. Viedma recorre las temáticas de la aprobación del matrimonio igualitario en la Argentina, las familias homoparentales, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, entre otras cuestiones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entrevista con el lic. Alejandro Viedma</strong> | Libertad Ramos Montes acaba de recibirse de psicóloga y para su trabajo final de la carrera en la UADE entrevistó al lic. Viedma. He aquí –con el permiso otorgado por la entrevistadora para publicar en AGMagazine- <strong>las <em>preguntas y respuestas que recorren las temáticas de la aprobación del matrimonio igualitario en la Argentina, las familias homoparentales, la adopción de niños por parejas del mismo sexo</em></strong>, entre otras cuestiones.</p>
<p><strong>1-</strong> ¿Qué reflexión podría hacer sobre la aprobación de la ley de matrimonio homosexual?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Considero que fue un gran avance para toda la sociedad argentina (y latinoamericana) la aprobación del matrimonio igualitario. En nuestro país, la carrera hasta la promulgación de la ley hizo que las miles de personas que conforman el colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y trans (<acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>) que en el pasado han tenido que duelar la posibilidad de su parentalidad son las que en los últimos meses –o hace años, en muchos casos- empezaron a soñarla y a llevarla adelante porque hay una ley que las ampara y una población que pudo por fin entender que lo principal para criar niños es el amor y no la orientación sexual o la identidad de género de los padres. Hay un antes y un después a partir del 15 de julio de 2010 en la Argentina porque lo jurídico ha producido una legalidad a aquello que por su ritmo sociocultural ha arribado en una norma, que es una lectura generalizada de un acontecimiento en crecimiento.</p>
<p><strong>2-</strong>  ¿Qué piensa en relación a la adopción en familias homoparentales, como posibilidad que se abre con la modificación de la legislación?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Que estoy de acuerdo, ya que no existen condicionamientos psicológicos para que una pareja del mismo sexo pueda adoptar y criar niños. Fue vital que no se haya modificado en la ley de matrimonio el punto de la adopción, punto en carne viva, urticante, el que más pasiones despertó en el debate en torno a la modificación de la ley, algo capital, pues la adopción concierne a la filiación, a llevar un apellido y formar a alguien amándolo, hablándole, mirándolo, actos amorosos que no tienen que ver con quién lo hace sino desde dónde, cómo se sitúa el sujeto que lo hace. De esa manera se logró la igualdad, “los mismos derechos con los mismos nombres” (como desde el principio pregonó la Federación Argentina <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>). En este sentido, nada en la actualidad proscribe a las lesbianas o a los gays argentinos de ser madres o padres en forma conjunta y además todos los miembros de esas familias homoparentales estarán protegidos legalmente, lo cual es fundamental.</p>
<p><strong>3-</strong> ¿Cómo podría pensarse  el hecho de que en estas familias falten las figuras madre-mujer y padre-hombre?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Lo que hace falta es que se quiera, se desee, por ejemplo, al bebé a adoptar. Lo esencial es que el amor habite en estas familias, el amor como núcleo central y las ganas reales de tener un hijo. Las funciones materna y paterna no son exclusivas de una determinada anatomía, los roles no tienen carácter de fijeza; las funciones implicarán modos de relación y encuentro con el hijo. Las familias diversas introducen en el psicoanálisis la necesariedad de revisión de la teoría, como por ejemplo de la noción freudiana de complejo de Edipo. Desde la complejidad de esta temática de las familias homoparentales, es necesario el aporte de distintas definiciones porque el concepto de familia no es unívoco, por lo cual yo le doy la bienvenida a las contribuciones multidisciplinarias como las de la sociología, la antropología, los estudios de género, la teoría <acronym title=' La Teoría queer es una hipótesis sobre el género que afirma que la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social y que, por lo tanto, no existen papeles sexuales esenciales o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales. (Wikipedia)'>queer</acronym>, el derecho, la medicina, etc. Entonces, retomando lo que decía anteriormente, creo que la diferencia sexual anatómica ya no es un dato excluyente en la parentalidad. Las funciones (materna) de sostén emocional (acompañamiento y protección) y (paterna) de terceridad (el que pone la ley, el corte, el que separa) son las que no tendrían que faltar en una familia, más allá del sexo biológico, la genitalidad de los que ejerzan la parentalidad.</p>
<p><strong>4-</strong> ¿Podría considerarse idóneos a los hombres homosexuales en el desempeño de las labores de crianza?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Sí, por lo que vengo diciendo. El buen desempeño paterno no tiene que ver con la orientación sexual y sí con la manera en la cual se ejerza el cuidado, el cariño, el respeto por la psiquis y el cuerpo del niño o niña criado/a.</p>
<p><strong>5-</strong> ¿Cree que los padres homosexuales desempeñarían el rol parental de la misma manera que los padres heterosexuales? ¿En qué aspectos piensa que podrían aparecer las diferencias, y en cuáles las similitudes?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: En cuanto a mi experiencia clínica, no encontré diferencias significativas respecto a las parentalidades llevadas a cabo por homosexuales y heterosexuales. Hay excelentes padres gay tanto como heterosexuales y también padres hetero que no cumplen su función, como seguramente habrá padres gay que no se hacen cargo de su responsabilidad; cualquier diferencia o similitud se presentará según la singularidad de cada caso, pero no tendrá que ver con las “elecciones de objeto” de esos padres, por ende, tampoco hay garantías de que se cumplan las funciones de sostén y terceridad en la heterosexualidad. La función del analista, en el caso de atender a padres o futuros padres gay o madres lesbianas, será la de interrogar a qué lugar advendrá un hijo en esa pareja, no obstante, dicha interrogación será pertinente también en una pareja de personas de diferentes sexos.</p>
<p><strong>6-</strong> ¿Qué consecuencias positivas, significativas para los niños, podría tener el hecho de ser criados en el seno de una familia homoparental?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Que los niños tendrán un mayor aprecio y aceptación por la diversidad, una cierta libertad en su capacidad de elecciones, un abanico mayor de posibilidades de transitar la vida por captar la variedad de modelos y modos humanos, contar con esos padres y el sostén jurídico si llegaran a sufrir algún hostigamiento o discriminación; tener el poder de cortar con la cadena de clósets -de mentir o silenciar la homosexualidad- y así vivir y hablar con naturalidad el hecho de tener dos papás o dos mamás.</p>
<p><strong>7-</strong> Y, ¿qué consecuencias negativas cree que podría traer aparejada esta situación?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Lidiar con personas homofóbicas, con cierto contexto social que aún discrimina a las orientaciones sexuales e identidades de género contranormativas y, a partir de allí, agudiza su mirada para controlar a estas familias homoparentales. A algunos niños les podría surgir el miedo a que los demás se enteren de que sus padres son del mismo sexo, miedo al rechazo, por lo cual reproducirán el clóset, el ocultamiento.</p>
<p><strong>8-</strong> En relación al discurso de ciertos sectores de la opinión pública que suponen que puedan surgir problemas de identidad en los niños, ¿qué podría decirnos respecto del tema?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Que las lesbianas, los gays, las y los bisexuales y las y los trans fueron criados, hasta ahora y en su inmensa mayoría, por personas heterosexuales. Y si por “problemas de identidad” se refieren a no ser heterosexuales ya hay un prejuicio, porque desmienten el concepto de diversidad humana en general y sexual en particular.</p>
<p><strong>9- </strong>¿Podría pensarse en el surgimiento de problemáticas acerca de la inserción social del niño?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Tal vez, pero ese niño tendrá, como mencioné, el apoyo, el acompañamiento, el aval y la palabra de sus padres y las leyes que defenderán al mismo, por ejemplo, en su escuela/colegio.</p>
<p><strong>10-</strong> ¿Cree que la discriminación será una limitación significativa en cuanto al desarrollo y las relaciones sociales del niño?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Dependerá de cada caso y de cada región geográfica de nuestro país, pero tengo el anhelo y la ilusión de que en el futuro, con una mayor confirmación de la existencia de estas familias dejando así de ser “novedosas” para la mayoría, la discriminación sea cada vez menor. Sobre todo durante el año pasado hubo un giro inmenso en la sociedad argentina, que adquirió formas para sortear las resistencias a hablar de estos temas y se logró un cambio epistemológico anteriormente impensado por muchos. Ese cambio está instalando la despatologización de las homosexualidades y la idea de que cualquier orientación sexual no es del orden de la elección –al menos consciente- y sí de la imposición, algo que se da “naturalmente”.</p>
<p><strong>11-</strong> Dentro de la institución a la que pertenece, ¿pudo ver casos de adopción en familias homoparentales? ¿Qué podría contarnos de esto?</p>
<p><strong>A. V.</strong>: Atiendo a parejas de homosexuales que, a partir de la aprobación del matrimonio igualitario, inician los trámites para la adopción de niños. Pero he atendido a varias familias diversas: parejas de personas del mismo sexo en las cuales una de ellas anteriormente fue padre o madre dentro de un matrimonio heterosexual y, en la actualidad, con su compañero/a homosexual siguen criando a ese/a niño/a o adolescente, o parejas de mujeres lesbianas que, apuntando a la co-maternidad, han recurrido a la fertilización asistida/inseminación artificial mucho antes de 2010, o de varones solteros gay que asistieron a los grupos de reflexión que coordino en Puerta Abierta y que hace algunos años adoptaron de manera individual y nunca en el proceso de adopción de esos chicos les han preguntado sobre su orientación sexual. En los casos de parejas de lesbianas y/o gays que están pensando en adoptar, justamente me parece que meditar sobre este proyecto es algo positivo y fundamental, es primordial que el deseo esté en medio de todo esto y que el acto de adoptar sea una elección producto de un proceso de tiempo, de reflexión, de búsqueda y que un hijo no arribe “por un descuido” o “por accidente” o que sea “algo que sucede y punto”, como les pasa a miles de padres heterosexuales. Es por todo esto que tal vez lo que angustie a determinada parte de la sociedad es que en la actualidad lo que se cuestione es la heteroparentalidad, que la familia “tradicional” ya no sea obligatoria ni el único modelo a alcanzar, el ideal exclusivo.<br />
El entrevistado es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></p>
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		<title>Juegos (homo)sexuales infantiles</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/12/09/juegos-homosexuales-infantiles/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Dec 2010 13:56:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[los juegos homosexuales infantiles]]></category>
		<category><![CDATA[Mi primera relación homosexual]]></category>
		<category><![CDATA[nacimiento del deseo y del erotismo]]></category>

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		<description><![CDATA[POR ALEJANDRO VIEDMA (y colaboradores especiales). Dos relatos que dan cuenta del nacimiento del homoerotismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquiera de las siguientes variables podría utilizarse como subtítulo o etiqueta del presente post:</p>
<p>Toqueteos en la niñez. Descubrimiento y exploración corporal. Nacimiento del placer, del erotismo, del deseo homosexual, de las fantasías. ¿Cómo y cuándo empezaste a darte cuenta de tu homosexualidad? El primer beso. La primera eyaculación. La primera relación sexual gay.</p>
<p><strong>En esta ocasión comparto dos historias separadas (pero que se encuentran en puntos comunes), las de Alberto y Pablo</strong>, ambos integrantes del grupo de reflexión que coordino hace varios años los días miércoles.</p>
<p>Con el permiso otorgado –para difundir sus escritos- por los ahora adultos colaboradores de este envío, <strong>aquí va este par de relatos en primera persona, testimonios de recuerdos de la infancia, escenas de los primeros juegos sexuales o acercamientos sentimentales con compañeros o amigos del mismo sexo…</strong></p>
<h3>“El Negro”</h3>
<p>Conocí al negro en el ’70; nos habíamos mudado de pueblo por el laburo de papá, éramos nuevos en la cuadra y, como siempre ocurría en esos tiempos de retornos y revoluciones, pronto mi familia y los vecinos lindantes establecimos las típicas relaciones. Entre ellos estaban los Martínez, quienes tenían una linda y humilde casa de material, rodeada de jardines y plantas de todo tipo. <strong>Yo tendría 7 años y el negro 3 años más,</strong> por lo que era el más grande de la barra. Pronto comencé a visitarlos asiduamente, charlaba con la mamá, Chicha, con Don Martínez, con las hermanas, me daban masitas (galletitas),  o pan con dulce y después a jugar a la gran planta de adelante, en la que yo me sentía el rey de la selva y del lugar, o al galpón donde, sábado a sábado, descubríamos nuevos tesoros de revistas viejas o visitábamos a las crías de los perros. O íbamos a la pieza con el negro, donde y sobretodo cuando no había nadie en la casa, él me la “mostraba” y yo se la tocaba.</p>
<p><strong>Los juegos del sexo, la sensación de estar haciendo algo prohibido</strong> pero único y excitante, la posibilidad de ser descubiertos… Supongo que el negro tenía una especie de sexto sentido para captar una onda sensible en mí.</p>
<p>Así pasaron los años y siempre fue lo mismo, a veces nos cruzábamos al monte de enfrente y nos íbamos a los yuyos o a un galpón herrumbado, donde el negro me apoyaba.</p>
<p>Un día masturbándolo acabó y yo ví, por primera vez, ese líquido blanco y pegajoso que le salía de su verga, y no entendía qué le pasaba… Y él se limpiaba y me decía que estaba todo bien, que algún día me saldría a mí también. En esos años la diferencia de edad y desarrollo eran notorias, ya que siempre que lo veía en bolas, me parecía que tenía un pedazo descomunal en comparación con mi pobre pito…</p>
<p>El tiempo pasó, los juegos continuaron, el negro a veces me la quería meter, pero yo me negaba porque tenía miedo de que cuando fuera grande y tuviera que hacer el servicio militar, me descubrieran que tenía el “culo roto”. Y supongo que ya sentía miedo porque mi madre sospechaba de mis visitas a lo del negro, aún cuando nos mudamos de casa.</p>
<p>El negro tenía una voz suave e irresistible, mucho pelo y se parecía a Roberto Carlos, flaco y alto, ojos claros, le gustaba la onda hippie y andaba siempre como manso y tranquilo, me fascinaba y me cautivaba con sólo escucharlo.</p>
<p>Pero llegó el secundario, el fin de la infancia, los nuevos temores y tabúes, la represión y el deseo quedó sepultado, no nos vimos más y si me lo cruzaba por las calles de Maipú, sentía como que estaba viendo al mismo diablo.</p>
<p>Pasaron los años y las décadas, yo me vine a Buenos Aires e intentaba vivir un poco más afuera del clóset, quería relacionarme con gente con la onda más clara.</p>
<p>Este es un pequeño homenaje para quien “me la mostró” y me mostró, casi sin querer, un camino posible en el que se puede vivir una vida más plena y más íntegra, a pesar de que él no pudo ni tuvo las oportunidades para hacerlo.</p>
<p>Alberto.</p>
<h3><strong>“Leandro y yo”</strong></h3>
<p>Esto pasó cuando <strong>yo era chico, tenía alrededor de 10 años.</strong></p>
<p>En la primaria tenía un compañerito, Leandro.</p>
<p>Me acuerdo que mis compañeros jugaban entre ellos a tocarse el culo y apoyarse. Esos juegos a mí no me gustaban y cuando me hacían algo de eso me enojaba y les pegaba. Pero con Leandro fue distinto porque él buscaba que yo lo toque, lo apoye, era como que me provocaba y esto al principio me molestaba, ya que no era lo que me habían enseñado, pero cada vez me empezó a molestar menos y empezó a gustarme más, tal fue así que nos empezamos a sentar juntos y también lo empecé a invitar a mi casa a hacer los deberes y después a jugar un rato, por supuesto <strong>entre esos juegos estaba ese manoseo, ese descubrimiento del cuerpo del otro y de las sensaciones que al tocarlo le provocaban y, mayor aún, lo que a mí me provocaban.</strong></p>
<p>Creo que no éramos conscientes de la gravedad si alguien descubría las cosas que hacíamos; por ejemplo, algo que me acuerdo, es que en unas de las clases habíamos formado como una gran mesa redonda y obviamente Lea se había sentado al lado mío… En un momento de la clase, siento una mano en mi pito que me acariciaba suavemente y él, al notar que nadie se daba cuenta, me acariciaba cada vez más intensamente y, cuando la clase terminó, fue la primera vez en mi vida que agradecí la existencia del guardapolvo que escondía la excitación que me había provocado la manito de Leandro.</p>
<p>Un día de esos tantos que iba Leandro a mi casa, pasó algo inesperado y sorprendente. Mi casa tenía en la parte de atrás un gran patio con un limonero que nos daba un exquisito aroma, plantas, pasto, pero también estaba la piecita de los cachivaches, ese lugar donde guardaban las cosas que no se usaban pero que a su vez decían que servían. Ese día no sé porqué, con Lea nos fuimos a jugar a ese cuartito, estábamos jugando a algo tranquilo, creo que a la casa embrujada; el tema es que Leandro siempre se las ingeniaba para que terminemos toqueteándonos un rato y así fue que nos empezamos a tocar, me acuerdo que me encantaba la redondez de su colita, la cual me la apoyó en mi pito y empezó a moverla en distintas direcciones hasta que de pronto el movimiento fue hacia arriba y abajo, el roce que provocaba su bella redondez era algo tan excitante que hacía que la ropa sea casi inexistente. En un momento Lea vuelca su cabeza hacia mi lado, sonriendo me mira a los ojos, luego a la boca y sin dudarlo me besa (esa fue la primera vez que besé a un chico), me vuelve a mirar, sonríe y nos besamos de nuevo.</p>
<p>Entre besos, caricias y roces, mi pito de pronto estalla y comienzo a sentirme húmedo y hasta mojado. Cuando siento esto, lo corro a Lea y miro mi pantalón, Lea risueño me dice: &#8220;uh, acabaste, yo mejor me voy, mañana nos vemos&#8221;; lo acompaño hasta la puerta, mirándome casi constantemente el pantalón y así notando que crecía una mancha efecto mojado.</p>
<p>Cuando Lea se va, me dirijo rápidamente al baño, el cual estaba ocupado y ahí es donde empecé a aterrarme por miedo y vergüenza a que alguien de mi familia viera la mancha en mi pantalón y empiece a preguntar qué me había pasado. Quería bañarme de inmediato, cambiarme y deshacerme del manchón y todo ese enchastre que tenía adentro. El baño al fin se desocupa y entro rápido, de una forma desesperada, a bañarme y a sacarme ese líquido blancuzco.</p>
<p>Esta es la historia de mi primera eyaculación.</p>
<p>Pablo.</p>
<p><strong>Estimado lector: ¿qué te produjo la lectura de estos relatos? ¿Te disparó algún recuerdo personal? ¿Te animás a compartir tu historia?</strong></p>
<h5>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></h5>
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		<title>Las confesiones de las máscaras</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/11/15/las-confesiones-de-las-mascaras/</link>
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		<pubDate>Mon, 15 Nov 2010 17:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Confesiones de una máscara]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[Primera masturbación]]></category>
		<category><![CDATA[Yukio Mishima]]></category>

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		<description><![CDATA[POR ALEJANDRO VIEDMA &#124;El lic. Alejandro Viedma invita a los lectores de agmagazine.info a responder a los interrogantes propuestos a partir de un texto de Yukio Mishima.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp">En este envío presento un extracto de un texto elegido por Mariano U. -uno de los concurrentes a los grupos de reflexión para varones gay que coordino-, como disparador de debates, y las <strong>preguntas y cuestiones</strong> que empezamos a compartir en las reuniones. <strong>Cada subtema propone mucha tela para cortar, ¿no lo creen así los lectores? ¿Se animan a participar comentando el post o respondiendo a las interpelaciones que figuran luego del relato?:</strong></div>
<p><em>Un día, aprovechando que no había ido a la escuela por un leve resfrío, saqué varios volúmenes de reproducciones artísticas, que mi padre había traído de recuerdo de sus viajes al exterior, y los llevé a mi cuarto, donde los hojeé con atención. Me encantaron sobre todo los fotograbados de esculturas griegas que aparecían en las guías de diversos museos italianos. Cuando se trataba de representar desnudos, entre las innúmeras reproducciones de obras maestras eran estas láminas, en blanco y negro, las que mejor se adaptaban a mis fantasías. Probablemente se debiera al simple hecho de que, aún en reproducciones, la escultura se acerca más a la vida.<br />
Era la primera vez que miraba aquellos libros. El tacaño de mi padre, aborreciendo que las manos de un niño tocaran y mancharan las ilustraciones y temiendo además -¡cuán equivocadamente!- que pudiera sentirme atraído por las mujeres desnudas de las obras maestras, había ocultado los libros en los profundos recovecos de un armario. Y por mi parte hasta aquel día nunca había imaginado que pudiesen ser más interesantes que las ilustraciones de una revista de aventuras.<br />
Empecé a dar vuelta una hoja cerca del final del volumen. De pronto apareció en un rincón de la página siguiente una imagen que debía haber estado allí esperándome, para mi bien.<br />
Era una reproducción del “San Sebastián” de Guido Reni…<br />
…Un joven notablemente apuesto estaba atado desnudo al tronco de un árbol… lo único que cubría la desnudez del joven era un trozo de tela blanca ordinaria que le colgaba flojamente de las caderas.<br />
El cuerpo del muchacho –hasta podría comparárselo con Antinóo, el favorito de Adriano, cuya belleza ha sido inmortalizada con tanta frecuencia por la escultura- no muestra ninguna de las huellas de sufrimientos misionarios o de decrepitud que se descubren en las imágenes de otros santos; en cambio, sólo se advierte la primavera de la juventud, sólo luz y belleza y placer.<br />
Su desnudez blanca e incomparable resplandece contra un fondo crepuscular. Los brazos vigorosos, brazos de un guardia pretoriano acostumbrado a tensar el arco y a manejar la espada…<br />
…No es el sufrimiento lo que le ronda el pecho forzado, el abdomen tenso, las caderas levemente contorsionadas, sino un temblor de placer melancólico como música.<br />
Pero todas estas interpretaciones y observaciones aparecieron más tarde.<br />
Aquel día, en cuanto posé los ojos en la imagen, todo mi ser se estremeció con un goce pagano. Se me aceleró la sangre; se me inflamaron los órganos sexuales como si estuvieran furiosos. La parte monstruosa de mí mismo que estaba a punto de estallar esperaba que yo la utilizara con un ardor sin precedentes, insultándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Las manos, de modo completamente inconsciente, empezaron un movimiento que nunca habían aprendido. Sentí algo secreto, radiante que saltaba con pies ligeros al ataque desde mi interior. De repente irrumpió, trayendo consigo una embriaguez enceguecedora…<br />
Pasó cierto tiempo, y luego, con penosos sentimientos, paseé la mirada sobre el escritorio que estaba ante mí. Un arce proyectaba desde la ventana un reflejo brillante sobre todo: el tintero, los libros y notas escolares, el diccionario, la imagen de san Sebastián. Había una cantidad de salpicaduras blancas y turbias: sobre el título estampado en oro de un libro de texto, sobre el tintero, sobre una punta del diccionario. Algunos objetos goteaban perezosa, pesadamente, y otros brillaban opacos como los ojos de un pescado. Por fortuna, un movimiento reflejo de la mano para proteger la ilustración había impedido que el libro se ensuciara.<br />
Fue mi primera eyaculación. Fue también el principio, torpe y completamente impremeditado, de mi “mala costumbre”.<br />
(Es una coincidencia interesante que Hirschfeld ubique las “imágenes de san Sebastián” en primera línea entre las obras de arte que más deleitan a los homosexuales…).</em> <strong>Yukio Mishima, Confesiones de una máscara, 1948</strong>.</p>
<p><strong>Puntos para pensar:</strong></p>
<p>El <strong>primer motivo de excitación para tu primera eyaculación. ¿Cómo recordás tu primera masturbación?</strong> Primera huella. ¿Dónde fue? ¿Sorpresa, susto, placer, secreto solitario y/o culpa? ¿Qué fantasías la acompañaron?</p>
<p>Lo sensual. <strong>El erotismo. El deseo</strong>, que ¿lo espera y encuentra a uno, y no al revés?</p>
<p>¿Qué quiebres hubo en tu vida? <strong>¿Cuál es el hito que ubicás como un antes y después, ese cambio que hizo que tu vida torne de dirección?</strong></p>
<p><strong>¿Qué objeto</strong> “te abrió el cráneo”, <strong>te ayudó a que te asumieras gay? O imagen</strong> (x ej., la de San Sebastián), <strong>o situación disparadora que te atrajo al mismo sexo</strong>…</p>
<p><strong>Lo vedado por los padres</strong>. <strong>¿Qué te proscribieron? </strong>¿Hubo alguna zona (u objeto) de tu casa vedada por tu padre/madre?</p>
<p>¿Qué <strong>profecías autocumplidas</strong> funcionaron, esos <strong>mandatos que te transmitieron</strong> y les hiciste caso?</p>
<p><strong>Relación entre la pérdida de la inocencia, la religión y el armario</strong>.</p>
<p><strong>El padre del gay</strong>, y no la trillada imagen de la madre. ¿Cuál es su papel en el homosexual?</p>
<p><strong>El cuerpo. Las zonas y los aspectos sobrevalorados del colectivo gay</strong>.</p>
<p><strong>¿Qué significados adquieren las máscaras en los gays? ¿Y las confesiones?</strong></p>
<p>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></p>
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		<title>Presentaron la reedición del libro “Homoparentalidades”</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/10/20/se-realizo-la-presentacion-de-la-re-edicion-de-%e2%80%9chomoparentalidades%e2%80%9d/</link>
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		<pubDate>Wed, 20 Oct 2010 17:17:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Homoparentalidades]]></category>
		<category><![CDATA[libro nuevas familias]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>

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		<description><![CDATA[Crónica de la actividad en donde se presentó el libro Homoparentalidades: nuevas familias, y la crítica del texto, a cargo del lic. Alejandro Viedma]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 18 de octubre se presentó, con entrada libre y gratuita, el libro de temática <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> “Homoparentalidades” en Puerta Abierta. La presentación estuvo a cargo del lic. en psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión Alejandro Viedma, y contó con la presencia de las compiladoras Eva Rotenberg y Beatriz Agrest Wainer. Posteriormente a las palabras del comentarista y sus colegas, se armó un debate muy interesante (“pogo discursivo”, al decir de Viedma) entre los/las asistentes y los/las panelistas.</p>
<p>Alejandro comentó cómo conoció a las analistas, dijo que su acercamiento a Rotenberg fue post lectura del material hace tres años, y a partir de allí y de vez en cuando se han estado convocando mutuamente para reflexionar de manera conjunta algunas cuestiones de su práctica clínica.</p>
<p>Homoparentalidades: nuevas familias (Buenos Aires: Lugar Editorial), aborda como tópico las familias diversas, “no convencionales” y es el resultado de un trabajo interdisciplinario de casi una década desde la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), una investigación en adopción a partir de la experiencia clínica. El libro se había editado por vez primera en 2007. La nueva edición modificada amplía el texto con dos capítulos nuevos en un mes y momento históricos para nuestro país, julio de 2010, ya que allí se promulgó el matrimonio igualitario. Los trabajos compilados son en su mayoría de psicoanalistas (como la recordada Silvia Bleichmar), pero también de profesionales de diferentes disciplinas como la filosofía (desde la postura de Diana Maffía), el derecho, la medicina, la psiquiatría.</p>
<p>Viedma expresó que a él le encantó este libro y ponderó ciertas variables que considera fundamentales para tratar el tema de las familias homoparentales: que sea un trabajo desde la interdisciplinariedad, entendible y hecho en la Argentina, aún con algunos trabajos de autores extranjeros. Y de la siguiente manera navegó por las zonas por las cuales el analista transita y rescata como nodales:</p>
<p>Tanto en la contratapa como en el prólogo, así como en las palabras preliminares de las compiladoras y en los artículos de los autores convocados se repiten los vocablos “complejo” y “complejidad”, al referirse a la parentalidad actual, sobre todo respecto a lo que Rotenberg y Agrest Wainer subtitulan como nuevas familias, las homoparentales. También deambulan, entre otros, los términos desafío, revisión, deconstrucción, debates, intercambios.</p>
<p>El párrafo que cierra el texto de la contratapa pertenece a la psicoanalista Joyce McDougall, frase que abre y concluye con lo que la autora considera, sobre este tema, “lo más importante” y “lo que no tiene ninguna importancia”: “Lo más importante no es lo homoparental o lo heteroparental, sino la capacidad de ser padre. Eso es lo que cuenta, la capacidad de amar al niño, de educarlo para que pueda devenir un sujeto. Que este sujeto sea viviente, activo, dinámico, que ame la libertad y desarrolle la sexualidad. Padres que se puedan identificar al hijo en sus deseos y en sus necesidades y que desean abrirlo al mundo y a su necesidad. Que sean homo o hetero no tiene ninguna importancia”.</p>
<p>Según el parecer del licenciado, dicha frase marca la posición personal y profesional de cada uno de los que participaron en este libro.</p>
<p>Además, Viedma adhiere a las palabras de Agrest Wainer: “Sabemos junto con Freud que toda ciencia necesita confrontar sus conceptos. Tendremos que estar dispuestos a tolerar la incertitud frente a esta temática, revisar, actualizar o replantear nuevas hipótesis a partir de la clínica con estas nuevas familias y sus hijos”.</p>
<p>El capítulo 1 se titula “Adopción. La identidad como derecho y/o como construcción”. El presentador opinó que la identidad parece ser un concepto introductorio al tema de la adopción y las familias homoparentales. Rotenberg cualifica la identidad humana con los siguientes términos: devenir, proceso no cerrado, apertura, deseo, intencionalidad. La dra. Ana María Carrasco, por su parte, dice que la identidad personal supone “ser uno mismo” y señala la diferencia entre la identidad dinámica y la estática, explayándose en la dinámica, por ser la que se proyecta socialmente, fluida y no finita, porque se crea con el tiempo.</p>
<p>Viedma sostiene que estas características descritas por las autoras citadas pueden transpolarse a las nociones de familia y género: “… el género es una categoría social, históricamente flexible y por tanto, mutante, sujeta a las modificaciones de cada sociedad en sus diversos momentos”. (Oliveira, 2002; Louro, 1997; Costa, 1994; Scott, 1995; Chauí, 1984).</p>
<p>Los dos artículos que se agregaron son de Susan Vaughan y Emilce Dio Bleichmar.</p>
<p>En las viñetas clínicas que presenta la primera, la terapeuta recorre: “la homofobia internalizada de lesbianas aún con años de estar en pareja, sobre todo en las preocupaciones por creencias y prejuicios personales respecto a la paternidad”, y se dirige a sus colegas para que revisen “las propias reacciones contra transferenciales hacias gays y lesbianas con proyectos de armar familias”. A Viedma le parece muy buena esa conclusión (por simple y real), en donde también Vaughan, al finalizar, le sigue hablando a los analistas: “… la decisión de ser madre o padre es una decisión significativa para cualquiera, sea gay o heterosexual. De hecho, la experiencia de ser padre puede ser una experiencia que cambia la vida y que trasciende el asunto de lo heterosexual u homosexual. …antes de que el mar cambiara en nuestra cultura, los hombres gay y las lesbianas sentían con frecuencia que tenían que elegir entre ser abiertamente gay o mantenerse en secreto y casarse para poder tener hijos. Actualmente hay una libertad cultural creciente para ser ambas cosas, podemos serlo si tenemos la libertad interna para hacerlo. Todavía, para muchos de nosotros, llegar a esta libertad interior aún implica tener un buen tratamiento psicoterapéutico, y allí es donde entran –ustedes- todos los colegas. Sus pacientes confiarán en ustedes. … estamos hablando de ayudar a nuestros pacientes a tener la flexibilidad psicológica y la libertad para inventarse a ellos mismos como individuos únicos y genuinos…”.</p>
<p>Por otra parte, Dio Bleichmar concluye en su artículo: “Quizá si la gente que abriga temores de que la apertura del modelo de familia o la adopción homoparental conociera a Carlos (un niño incluido en una viñeta clínica, criado por una pareja del mismo sexo), tendría la impresión contraria, la familia parece reforzarse, enriquecerse en la diversidad como lo muestra Carlos que sostiene, desea y se proyecta en el futuro constituyendo una familia”.</p>
<p>Las preguntas que Alejandro le hizo a sus colegas fueron:</p>
<p>1) Homoparentalidades es un “libro pionero” y también reciente en esta temática, en cierto sentido adelantado respecto a lo que se debatiría fuertemente tres años después. ¿Cómo fue el camino, el recorrido dentro de una institución emblemática argentina (APA)? ¿Qué relación encuentran entre ese trayecto y la complejidad teórica para abordar esta problemática?<br />
2) Nociones de identidad y género. ¿Intrínsecas o extrínsecas al psicoanálisis? Justamente, la identidad de género es algo basal en el presente y en el futuro, sobre todo desde el activismo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> argentino. ¿Cómo incluyen a las personas trans en la parentalidad actual?</p>
<p>Luego de que las compiladoras contestaran, hubo interrogantes y testimonios del público presente.</p>
<p>El cierre fue con un caluroso aplauso.</p>
<p>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></p>
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		<title>Yo, tú y ellos merodeando por el ropero</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/09/01/yo-tu-y-ellos-merodeando-por-el-ropero/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 14:48:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[homofobia de los terapeutas]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[salir del placard]]></category>
		<category><![CDATA[sujetos LGBT]]></category>

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		<description><![CDATA[POR ALEJANDRO VIEDMA &#124;Algunas impresiones y preguntas sobre la entrada, la permanencia y la salida del clóset. 

Pese a la reciente aprobación del matrimonio igualitario en la Argentina, muchas personas lesbianas, gay y bisexuales aún siguen dentro del ropero, no hablan sobre su orientación homo o bisexual. Por otro lado, es necesario resaltar que tanto en los pueblos del interior de nuestro país como en los demás países latinoamericanos, para las personas que conforman el colectivo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> todo se complica más, sobre todo por la presencia de ciertas peculiaridades que se añaden a cada geografía específica, como ser el poder de la iglesia, la edad mayor, la clase socio-económica baja, las diferencias culturales por género, entre otras cuestiones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada sujeto es arquitecto de su propio armario empotrado, de su guardarropas cerrado que igualmente trasluce cómo está intrincada y ubicada su estantería, porque lo no verbalizado/ble logra traspasar el filtro del tamiz represivo, es decir que a trasluz siempre se deja permear algo de lo que se dificulta poner en palabras.</p>
<p>El sujeto que está absolutamente dentro del placard se encuentra embutido, comprimido. El quedarse dentro del clóset dependerá de cada uno, del tiempo que necesite, de su (in) capacidad de tolerar el sufrimiento.</p>
<p>Además del individuo particular, siempre participan otros obreros de la construcción en este armado que por ende es también grupal, por la introyección del mandato -que viene desde el exterior- de impostar la postura de la orientación homo o bisexual.</p>
<p>La imposición de la impostación de la homo o de la bisexualidad, la orden de no expresar “la verdad” del deseo del sujeto, sigue funcionando con violencia en buena (¡o mala!) parte de la sociedad latinoamericana, porque es violento que el otro irrumpa en el deseo singular de uno. Desde ese lugar, el sujeto podría desaparecer puesto que se intenta arrasar con su subjetividad.</p>
<p>El mensaje que se aplica puede llegar a través de distintas vías, por ejemplo directamente de una madre, un padre, un hermano, o en las escuelas con el bullying (hostigamiento o acoso en las aulas), o de una manera cuasi indirecta pero no menos virulenta, como por ejemplo en interpretaciones subjetivas de pasajes de la Biblia o a través de los medios masivos de comunicación, en donde se desvaloriza lo femenino, se des-informa, haciendo ecuaciones no valederas, como por ejemplo gay=abusador de menores. Ecuaciones que se dan en una continuidad, o sea que no tiene existencia una situación sin la/s otra/s, no son independientes las expresiones de las ecuaciones, están convocadas por variables y atravesamientos diversos.</p>
<p>Entre las formas sugestivas, menos directas, más solapadas existen modos de inducción al cambio por parte de supuestos profesionales de la salud mental, por la homofobia del terapeuta, por lo cual ciertos pacientes no se sienten oídos, entendidos por sus analistas, ¡encima que cuesta tanto enunciar en voz alta la homo o la bisexualidad! En lugar de historizar a esos sujetos, escucharlos, aportarles dignidad, metas que también deberían constituirse en responsabilidad de los terapeutas, se los sigue destinando al sufrimiento. El psicólogo o psiquiatra que considera a la homosexualidad como una enfermedad es un incompetente porque se basa en un planteamiento –que se transformó en su ideología- que ya caducó hace mucho tiempo.</p>
<p>De lo que hay certeza es de ese padecimiento de la gente que está dentro del clóset, que se conecta en soledad con sus propias heridas, dolores de estos damnificados sociales, sobre todo por parte de seres malintencionados (allí operaría algo más del orden del odio que de la ignorancia), dolorosas heridas que se cubren para formar un collar montañoso, un dique de contención frente a otros ataques.</p>
<p>De la siguiente manera entonces resultaría un engranaje, unos caminos con flechas que se retroalimentan constantemente: primero el mandato emerge por la homofobia social, luego se alza el placard subjetivo también por la homofobia internalizada de cada individuo, internalización por no cumplir con el ideal del Otro, que insiste en respetar la prohibición, por lo cual lo desafiado es castigado y luego auto castigado por la culpa y la vergüenza que afloran por no seguir las reglas rígidas de los demás.</p>
<p>Así, la materialización del clóset se da en el vértice justo entre el sujeto y su grupo sociocultural (barrial, provincial, nacional y continental), oscila entre lo personal y lo institucional, entre lo individual y lo colectivo, donde habitan muchos más que dos.</p>
<p>Ahora bien, y con toda la situación descrita precedentemente, es decir, con una importante porción social machista, heterosexista, que todavía intenta fabricar individuos gay, lesbianas, bisexuales y trans enclosetados, imposibilitados de ser abiertamente <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, sujetos que se jueguen por sus deseos, es pertinente preguntarse: ¿cómo se hace en América Latina para estar totalmente fuera del ropero? ¿De qué se agarran esos sujetos para atravesar exitosamente el proceso de la salida del armario? ¿Qué ayuda a cada persona a no claudicar en el recorrido de su proceso de asumirse, primero él/ella mismo/a y luego ante los otros? Seguramente también será un logro singular de cada quien, dependiendo de con quién/es cuenta y de qué herramientas personales hace uso para su conquista individual.</p>
<p>Haciendo un salto respecto de la línea que venía escribiendo, también se me ocurre preguntarme… Llevar a que alguien entre en el clóset, ¿es igual o distinto a la frase nefasta que circulaba en la época del proceso militar argentino? En la dictadura funcionaba/corría el “no te metás”, que significaba no inmiscuirse en una situación determinada, confusa, ilegal, complicada, el hacerse el sordo, el ciego, el mudo, no implicarse. Se les decía a nuestros compatriotas: “no hablen, no denuncien”; entonces: “metete en tu casa, en un placard, de lo contrario vas a terminar mal, en una zanja”. Hace ya un tiempo la sociedad argentina está aprendiendo que no debe dar vuelta la cara, y que tiene que tener memoria también con los compañeros <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> compatriotas, torturados y desaparecidos.</p>
<p>Desde mi posición, anhelo que se deje de esconder bajo la alfombra, ya que las orientaciones sexuales o identidades de género contranormativas no representan una basura, mugre o suciedad. Y además, como decía al principio de este escrito, el ocultamiento total es de por sí un imposible porque hasta por las hendijas o por los tragaluces se cuelan los rayos del deseo y en algún momento las ollas de presión explotan por la libido en ebullición, energía anteriormente sublimada en deportes, carreras exitosas o trabajos full time, modos de tapar por estar so-metido al poder heteronormativo.</p>
<p>Pero, y despidiéndome con ciertos interrogantes para seguir reflexionando: hoy, comenzando setiembre de 2010, ¿cuál es el orden que se intenta preservar diciéndoles a los gays que no lo digan? ¿Sólo se trataría de mantener un orden social/moral/hetero-reproductivo? ¿Qué significación adquiere ese precepto en cada región latinoamericana? ¿Cuáles son los efectos sociales del silencio? ¿Qué es lo que no se quiere/puede oír? ¿Cuáles son los resortes que se mueven por debajo de los mensajes que mutilan los decires? ¿Cómo actúa y qué consecuencias apareja aquel mandato para las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>? ¿Qué tienen en el norte las personas que censuran? ¿Cuál es en la actualidad la amenaza, el temor que se les presenta a las personas que discriminan? ¿Qué condiciona al otro de la homo o bisexualidad de uno? ¿Dónde están más condicionados los gays, los bi y las lesbianas argentinos/as? ¿Por quiénes? ¿Cuándo y por qué se condicionan más las propias lesbianas y/o los propios gays? ¿Qué los a-condiciona?</p>
<p>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en www.alejandroviedma08.blogspot.com</p>
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		<title>Generalidades sobre género</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/08/22/generalidades-sobre-genero/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 02:40:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[género]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Lic. Alejandro Viedma]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de genero]]></category>

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		<description><![CDATA[POR ALEJANDRO VIEDMA &#124;Aspectos básicos, propuestas y definiciones de género. -Primera parte-]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Introducción<br />
Siempre que aludamos a cuestiones de género, tendremos que remarcar y al mismo tiempo denunciar la opresión y la subordinación de las mujeres en una sociedad patriarcal y machista, que por consiguiente no brega por la ecuanimidad, por la igualdad y por la justicia para la totalidad de los seres humanos.<br />
A partir de la primacía del varón sobre la mujer se montarán exclusiones por sexo y violencia de género, y por ende se seguirá naturalizando el poder de lo masculino en detrimento de lo femenino, discriminación -visible mediante agresiones físicas e insultos, y solapada a través de sonrisas- acentuada con el agregado de otras variables en juego, entre varias: la orientación sexual, la pertenencia étnica, la edad, la clase.<br />
Según refiere Ana María Fernández, “No es ya la violencia explícita del golpe físico que somete por terror, sino la violencia simbólica que inscribe a las mujeres en enlaces contractuales y subjetivos donde se violenta tanto la economía como el sentido de su trabajo productivo, se violenta su posibilidad de nominarse y se las exilia de su cuerpo erótico, apretándolas en un paradigma de goce místico, que –en verdad—nunca ha dejado de aburrirlas”1.<br />
Tanto se ha solidificado el mito de la mujer como pasiva (eróticamente hablando) y carente de control de su sexualidad, que hubo un abrochamiento a la idea de la necesidad de un varón empoderado, poseedor del saber y deseante, por lo tanto sujeto, complemento de su objeto, objeto que debe permanecer en la privacidad.<br />
Lo contrario ha ido ganando terreno en los últimos tiempos, donde el rol de la mujer fue modificándose para ella mostrarse como es: un ser humano, un ser sexuado, un ser activo en sus decisiones respecto de su cuerpo y sus placeres, una persona autónoma con su erotismo, un ser público y por todo lo anteriormente enumerado, también un sujeto deseante.<br />
De todos modos, aún hay mucho camino por recorrer, mucho género para cortar en pos de la equiparación en cuanto a derechos y oportunidades de las mujeres y los hombres, porque no es sencillo resistir a la violencia física, a la violencia simbólica o a la violencia moral, a la hegemonía falocéntrica, al autoritarismo en la conyugalidad, que posiciona a la mujer como suplemento de goce ilimitado.<br />
Algunas definiciones de género<br />
“Género se refiere a la gama de roles, relaciones, características de la personalidad, actitudes, comportamientos, valores, poder relativo e influencia, socialmente construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada. Mientras el sexo biológico está determinado por características genéticas y anatómicas, el género es una identidad adquirida y aprendida que varía ampliamente intra e interculturalmente. El género es relacional ya que no se refiere exclusivamente a las mujeres o a los hombres, si no a las relaciones entre ambos”2.<br />
“En las ciencias sociales, los estudios de género son el área de conocimiento sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, que tiene su punto de partida en los roles sexuales que se asignan de forma diferenciada a hombres y mujeres a través de la socialización de género. En numerosas ciencias como la sociología, la psicología o la antropología, el género es una construcción simbólica que alude al conjunto de atributos socioculturales asignados a las personas a partir del sexo biológico que convierten la diferencia sexual en una desigualdad social entre hombres y mujeres”3. “El género se conceptualizó como el conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre mujeres y hombres, para simbolizar y construir socialmente lo que es “propio” de los hombres (lo masculino) y “propio” de las mujeres (lo femenino)”4.<br />
“Cuando decimos que las diferencias de género son culturales, nos referimos a que, como el sujeto no existe sino en sociedad, las particularidades biológicas de cada sexo han adquirido una nueva naturaleza, pues independientemente de su operación en el nivel fisiológico, aquéllas tienen lugar en cuerpos socializados en los que opera simultáneamente una incorporación de lo social, los sujetos y las sociedades, que construyen permanentemente significados acerca de sus condiciones vitales, dependiendo de los valores culturales específicos en que se desenvuelven”5.<br />
“Si tomáramos la distinción establecida por Freud entre “diversidad” y “diferencia”, la primera como conjunto de atributos mediante las cuales el niño pequeño define “masculino-femenino” al margen o previamente al reconocimiento de la distinción sexual en sentido estricto (las niñas usan arito, los varones no; las niñas llevan el pelo largo, los varones corto… etc. ), y la diferencia en términos de presencia o ausencia del atributo fálico –que tal vez hoy podríamos repensar, dado el conocimiento precoz y las variación valorativa de la cultura post-patriarcal como atributo genital, que remite a la real diferencia y no se sostiene sólo en la portación de pene- es evidente que lo que Freud considera como siendo del orden de la diversidad, debe ser considerado hoy como del orden del  género. El matiz diferencial está dado, en el nivel conceptual, porque esta diversidad, aún cuando tome variaciones singulares, está marcada fuertemente por la cultura, y en particular por aquello que Castoriadis ha concebido como siendo del orden del “instituyente-instituido”6.<br />
“…comprender que la gramática es un instrumento y no una ley. Supongamos que tengo ante mí una muchacha de modales masculinos. Un ente humano vulgar dirá de ella: “Esa muchacha parece un varón”. Otro ente humano vulgar, ya más cercano a la conciencia de que hablar equivale a decir, dirá de ella: “Esa muchacha es un varón”. Otro aún, igualmente consciente de los deberes de la expresión, pero más animado por el afecto a la concisión, que es la lujuria del pensamiento, dirá de ella: “Ese varón”. Yo diré: “Esa varón”, violando la más elemental de las reglas de la gramática, que exige que haya concordancia de género y número, entre la voz sustantiva y la adjetiva. Y habré dicho bien; habré hablado en absoluto, fotográficamente, más allá de lo vulgar, de la norma y de la cotidianidad. No habré hablado: habré dicho. (…) Que obedezca a la gramática quien no sepa pensar lo que siente”7.<br />
Cómo combatir el sexismo y la violencia de género<br />
Para luchar en contra de la naturalización del sexismo y la violencia de género es preciso la introducción de ciertas acciones en forma conjunta.<br />
Cuando nos refiramos a los conceptos de identidad y ciudadanía sabremos que tendremos que apuntar a la intervención y sensibilización social, y uno de los modos de llevarlas a cabo será con el acompañamiento de programas educativos con contenidos y enfoques multidisciplinarios (de ciencias sociales, psicología, historia, biología, antropología, etc., y también de paradigmas religiosos) que promuevan la igualdad entre varones y mujeres, programas dirigidos a desterrar la discriminación por género, haciendo entender que tanto la masculinidad como la feminidad son construcciones subjetivas y sociales y desde allí se podrán analizar las especificidades de las relaciones entre los géneros.<br />
De tal manera convertiremos al género en una de las llaves principales para entrar en la comprensión e interpretación del mundo del cual formamos parte y arribaremos a la estructura y organización cultural tanto a nivel global como regional, en nuestro caso específico, la nación Argentina.<br />
Simultáneamente, habrá que fomentar la apertura de espacios de crítica y discusiones de los discursos sobre desarrollos que inciden en los proyectos y planes de los organismos privados y públicos. El intercambio y la reflexión se izarán como herramientas de nuestra cotidianidad en el proceso de la reconstrucción de la sociedad que queremos mejorar.<br />
Por lo precedentemente puntuado, será capital cuestionar la presencia exclusiva de divisiones binarias, para iluminar cómo estas siguen dando letra al poder discursivo.<br />
Con respecto a los medios masivos de comunicación, es fundamental analizar la fabricación de preconceptos y estereotipos sexistas que se reproducen en los discursos simbólicos, caso contrario no se cuestionará la asimetría dada por los sentimientos negativos creados hacia las mujeres.</p>
<p>Para la segunda entrega de este escrito:<br />
¿Cómo influyen, en las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, las cuestiones de género?</p>
<p>1 Fernández, A. M.: “Violencia y conyugalidad: una relación necesaria” en Giberti, E.; Fernández, A. M.: La mujer y la violencia invisible, Ed. Sudamericana – Fundación Banco Patricios, Buenos Aires, 1992, pp. 150-151.</p>
<p>2 <a href="http://www.ciudadpolitica.com/">www.ciudadpolitica.com</a> :<br />
<a href="http://www.ciudadpolitica.org/modules/wordbook/entry.php?entryID=5707&amp;PHPSESSID=a512ba20a0c4132f37f8fa9352054dc4">http://www.ciudadpolitica.org/modules/wordbook/entry.php?entryID=5707&amp;PHPSESSID=a512ba20a0c4132f37f8fa9352054dc4</a></p>
<p>3 <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Genero">http://es.wikipedia.org/wiki/Genero</a><br />
4 Lamas, M.: “Diferencias de sexo, género y diferencia sexual” en Cuicuilco Nueva Época, vol. 7, Nº 18, Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), México, 2000, p.2.<br />
5 Granados Cosme, J. A.: “Orden sexual y alteridad. La homofobia masculina en el espejo” en Nueva Antropología, vol. XVlll, Nº 61, México, setiembre 2000, p. 80.<br />
6 Bleichmar, S.: “La atribución de identidad sexual y sus complejidades” en Revista Actualidad Psicológica, Año XXIX, Nº 320, Buenos Aires, junio 2004, p. 2.<br />
7 Pessoa, F:: “El libro del desasosiego”, Emecé editores, Argentina, 2000, p. 116.<br />
El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></p>
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		<title>La legitimidad y la igualdad para el matrimonio gay en la Argentina</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/12/23/la-legitimidad-y-la-igualdad-para-el-matrimonio-gay-en-la-argentina/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 02:29:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Acerca del pasado, presente y futuro del matrimonio lésbico gay en la Argentina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El matrimonio gay lésbico produjo mucho ruido en nuestro país en este 2009. En tiempos de fiestas navideñas y recibimiento del nuevo año, deseo que las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> no se coman todas las nueces, que no se conformen con los avances obtenidos, sino que dichas nueces, dichos logros puedan verse sellados y fortalecidos en el 2010.</p>
<p>Entre debates, visibilidad en los medios de comunicación, posturas adversas, apoyos inesperados, oposiciones contradictorias, encuestas favorables, amparos judiciales, estrategias varias para lograr que las personas del mismo sexo se casen en Argentina, México llevó la delantera, se convirtió en vanguardia latinoamericana en este tema, en esta realidad.</p>
<p>Anoche me puse a pensar en cómo se llegó a todo esto, cómo estamos arribando a que se concreten estos sucesos, por lo cual busqué en mis archivos aquel hito español, cómo la madre patria conquistó este hecho tan importante, y es por ello que lo quería compartir con los lectores, para que no quede “cajoneada” una desgrabación de una actividad realizada unos tres años atrás.</p>
<p>Nunca dejemos que nos cajoneen nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestros deseos…</p>
<h3>El logro español, influyente en nuestro país</h3>
<p>El 30 de junio de 2005, las Cortes Españolas aprobaron una nueva Ley de Matrimonio contemplando que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo” (extraído del texto completo de la Ley de Matrimonio Española).</p>
<p>El avance que representa esta ley en materia de Derecho para la sociedad española tuvo, tiene y tendrá una continuación “natural” en la región latinoamericana a causa de la herencia y los fuertes vínculos culturales y políticos que persisten.</p>
<p>Constituye una perspectiva alentadora para todos los ciudadanos defensores de la democracia, puesto que no es una ley exclusiva para un determinado grupo de personas, sino que demuestra un modelo novedoso de sociedad en el cual todos y todas nos vemos afectados/as.</p>
<p>Por esta razón, no se creó una ley especial para una “minoría” sexual, sino que se modificó precisamente la Ley de Matrimonio que regula la relación y convivencia de parejas que la Constitución establece como uno de los fundamentos del orden político y la paz social.</p>
<p>Transcribo otro extracto de la Ley de Matrimonio Española: “La convivencia como pareja entre personas del mismo sexo basada en la afectividad ha sido objeto de reconocimiento y aceptación social creciente, y ha superado arraigados prejuicios y estigmatizaciones. Se admite hoy sin dificultad que esta convivencia en pareja es un medio a través del cual se desarrolla la personalidad de un amplio número de personas, convivencia mediante la cual se prestan entre sí apoyo emocional y económico, sin más trascendencia que la que tiene lugar en una estricta relación privada, dada su, hasta ahora, falta de reconocimiento formal por el Derecho”.</p>
<h3>Beatriz Gimeno, en discursos y hechos</h3>
<p>Beatriz Gimeno, una de las principales activistas lesbianas españolas, especificó en una de sus pasadas visitas a la Argentina cómo se llegó a la aprobación del matrimonio para parejas gay y lésbicas en su país.  A continuación citaré los pasajes más importantes de la disertación de Gimeno, en aquel momento presidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Trans), en la charla sobre “Matrimonio entre personas del mismo sexo”, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) el 12 de setiembre de 2006:</p>
<blockquote>
<ul>
<li>“Técnicamente, legislativamente hablando, fue muy sencillo lo de la ley: se cogió el código civil en sus artículos, en tres ítems. En la Ley de Matrimonio, en vez de hombre/mujer se puso cónyuges”.</li>
<li>“¿Cómo lo logramos? Tuvimos una estrategia frente a los políticos y los medios de comunicación: unir a todo el movimiento <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>. Cualquier movimiento social consigue más unido que desunido. La unidad permitió presentar una sola interlocución políticamente consensuada entre todos. Los políticos van a arrimarse a los grupos más afines a ellos, pero si hay un solo discurso, es lo que hay, entonces tendrán que hablar con ese. Lo unificador en el discurso no quiere decir que no tengamos diferencias o que no generemos la diversidad”.</li>
<li>“Lo original fue que no basamos nuestro discurso en los derechos, que son fundamentales y mejoran la calidad de vida de la gente. Decíamos: los derechos van a venir solos, nos pertenecen por ciudadanía, son nuestros. Centrábamos nuestra discusión en la legitimidad, nosotros queremos eso y la igualdad; acceso al matrimonio porque somos iguales, porque con el matrimonio el Estado legitima una relación afectivo-sexual y un determinado contrato porque es una cuestión de derechos civiles, de derechos humanos”.</li>
<li>“Lo revolucionario fue cambiar la mentalidad social, ya que España no era un país avanzado para estos temas. Hace veinte años ni estábamos en el proceso de la ley, ahora el 85 % de la gente está a favor.  Conseguimos llevar el debate a la calle, sorprender a la gente. Todo el mundo hablaba de eso y no de otra cosa. El debate estaba en el centro de la sociedad; no somos diferentes, como somos exactamente iguales, faltaría más no tener los mismos derechos. Insistimos en que no somos seres que venimos de otros planetas. ´Nosotros somos vosotros´: somos vuestros hijos, hermanos, la América de sus hijos, el conductor del bus, no un grupo aislado, somos lo mismo. Y ese mensaje caló. Al final todo el mundo conoce a un gay o a una lesbiana”.</li>
<li>“También sirvió como bandera para un nuevo modelo de sociedad. Salió un artículo en El País: ´Gays y lesbianas son los únicos que consiguieron sentar a las dos España (la conservadora y la progresista) en la misma mesa´. Finalmente la gente entendió que no se podía ser demócrata y estar en contra de los derechos de gays y lesbianas”.</li>
<li>“Nos da orgullo y nos estremece el apoyo que estamos teniendo de gente que no es gay ni lesbiana, y que nunca imaginábamos. La gente sintió como propio una España progresiva y pionera”.</li>
</ul>
</blockquote>
<p>Al día siguiente, Beatriz Gimeno estuvo de invitada con su esposa en el programa de tv “Mañanas Informales”, y expresó:</p>
<blockquote>
<ul>
<li><span> </span>“No queríamos una Ley especial de Matrimonio para nosotros, sí modificarla para meternos allí”.</li>
<li>“La palabra Matrimonio nos hace iguales, ya que lo somos”.</li>
<li>“Esta ley ameritó quince años de lucha en España, ley más difícil que la de Adopción, ya que ya se podía adoptar como soltero o inseminarse las lesbianas”.</li>
<li>“Antes de la ley, había un 65 % de apoyo, después un 80%”.</li>
<li>“¿Ahora por dónde pasa la lucha? Por la educación contra la homofobia y que podamos implicarnos, visibilizarnos por encima de todo. La lucha pasa por cambiar la sociedad y no nuestras familias, ya que tenemos los mismos derechos”.</li>
<li>“Con el argumento ´no adopten chicos porque van a sufrir en el colegio´, tampoco podrían tener hijos los negros, ya que hay racismo”.</li>
</ul>
</blockquote>
<h3>Argentina, 2010</h3>
<p>Considero que el camino recorrido por nuestros/as compañeros/as (extranjeros/as y compatriotas) militantes hizo y hace que en la actualidad haya novedades respecto a las conquistas obtenidas y proyectos jurídicos -nacionales y mundiales- a plasmarse.</p>
<p>Este momento nos encuentra a los argentinos enmarcados en una inminente aprobación de la ley de matrimonio para las parejas del mismo sexo, lo que también provocará, entre muchas cosas, un reacomodamiento del orden simbólico.</p>
<p>Ojalá ese discurso brillante de Gimeno pueda volverse real en nuestra tierra pronto, ya que, como también dijo Michael Foucault, refiriéndose a la legislación del matrimonio entre homosexuales, en una entrevista brindada a J. O&#8217;Higgins, allá por 1982: “(…) tenemos ahí toda una serie de cuestiones que conciernen a la inserción y al reconocimiento, en el interior del marco legal y social, de cierto número de relaciones entre los individuos que deben encontrar una respuesta”.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #888888;"><strong>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gays. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en </strong></span><strong><a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com/" target="_blank">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></strong></p>
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		<title>El andamiaje del amor</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/10/27/el-andamiaje-del-amor/</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 13:05:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Activismo]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Eventos]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[grupo de reflexión para varones gay]]></category>
		<category><![CDATA[semana del orgullo]]></category>

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		<description><![CDATA[Comienza la inscripción a las actividades de la semana del orgullo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> 2009.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con alegría y sorpresa he recibido vía mail unas líneas muy afectuosas de Maxi. Decidí compartirla con los lectores de AG Magazine Info, también para difundir y colorear la actividad que llevaremos a cabo el 5 de noviembre para la semana del orgullo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> 2009.</p>
<p>A continuación, la carta redactada por un integrante del grupo de reflexión para varones gays de los jueves, dirigida a sus compañeros y al coordinador:</p>
<blockquote><p><strong>ANDAMIAJE DEL AMOR</strong></p>
<p>Hola mi gente bella: solo los veo dos horas por semana, quizás poco tiempo para todas las horas que una semana tiene, pero parece el tiempo suficiente como para sentir afecto por ustedes, lo suficiente como para que se haya podido armar algo del orden del amor, la posibilidad de abrir mi pecho y dejar salir mi ser, el ángel y el demonio, la cantidad como para poder  sentir, sentir la libertad de ser, poder sentir cariño, ternura, dolor, empatía y también bronca, enojo; para mi esto es posible cuando hay una plataforma de amor, de libertad que soporta la relación grupal, una estructura amorosa que ingerimos en el te del termo verde, los alfajores Cachafaz &#8220;fallados&#8221; pero riquísimos de Fran, la cocina dulce de Gus o alguna que otra delicia sorpresa, la estufa de invierno y el turbo de verano (ni hablar del nuevo espacio top que nos alberga desde el mes pasado, qué lindo regalo). Escribo esto porque me di cuenta que si no expreso este afecto, ustedes no sabrán lo que me generan en las reuniones, porque me interesa seguir sembrando en este camino, porque &#8220;la realidad es una construcción social&#8221;, es decir, que lo que es, está sustentado por nosotros, por lo que hacemos cada semana, porque deseo que esta realidad siga existiendo, porque quiero que la pelota siga girando, porque les agradezco que existan, que sean como son, que vengan cada jueves, que hablen, que nos compartan su ser. Porque en última instancia le agradezco a andá saber quién o qué haber sentido, haber aprendido, haber sumado lo que sumé junto a ustedes, los que están y los que están en nuestros recuerdos; porque muchos jueves me he ido alegre, triste, angustiado, sorprendido, rumeando como loco malo; porque gracias a este grupo que muchas veces me dijo &#8220;reaccioná, estás vivo, no dejes pasar tu vida, ¿qué querés hacer?&#8221;, estoy armándole un video de fotos (de su hijo) a un amigo con la intención de demostrarle cuánto lo quiero, y porque el otro día le pude decir a mi vieja gracias por ser y haber sido la que fue y haber hecho todo lo que hizo para criarnos, y porque tengo ganas de escribirles todo esto. También quizás porque hace poco ví una peli que me recordó al grupo, “Bondad Humana”, de Kurosawa, al igual que cuando revivo algunas frases del Monólogo de Agrado, de &#8220;Todo sobre mi madre&#8221;, el film de Almodóvar: “me llaman la Agrado, porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica&#8230; Y en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma&#8221;. Ahora, algo dirigido directamente al coordinador, la cabeza de nuestro grupo: hay gente que te deja una marca que la llevas con orgullo en medio de la frente, esa cosa inexplicable en donde uno se ve diciendo tal palabra, haciendo tal gesto, sonriendo de tal manera, respondiendo tal palabra, moviendo la mano de determinada manera, y el corazón se alegra, se enciende como el pecho de E.T. cuando se acerca su nave extraterrestre, uno se enorgullece de haber incorporado eso, se le alegra la cara, se le hace un nudito en la garganta que obliga a tragar para aflojar. En esos momentos uno quiere agradecer, y no sabe a quien: a Alejandro Viedma por ser lo que es, por trabajar día a día, a sus padres por haberlo criado, al aire por permitirle respirar, a la pacha mama, al destino por habernos encontrado, a uno mismo por haberse animado&#8230; No se, lo que sí se es que uno quiere agradecer eso, agradecer a ese profesional que vive con placer y pasión ese espacio, que cree en ello y se juega. Uno grita ¡Belleza griega, deseo que vivas por siempre! Y por ello, Ale,  me sumo a sumar a tu propuesta, traigo leña para mantener el calor de este lugar. Gracias porque me enseñaste a creer y sentir que un hombre puede amarme, porque en este lugar también institucional se respira amor, porque tu amor tiene tanta fuerza que pudo quebrar una historia de descalificación. Gracias. Abrazos muchos.</p>
<p>Maxi.</p></blockquote>
<p>En el marco de la semana del orgullo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> 2009 tendrá lugar la actividad <strong>“Encuentro de reflexión y debate para jóvenes gay”</strong>. Compartiremos los principales temas que convocan a varones gays de 21 a 40 años.<br />
Jueves 5 de noviembre a las 20 hs. En Puerta Abierta a la diversidad. Coordinado por Alejandro Viedma.<br />
Para informes e inscripción previa llamá al cel.  011 15-6165-4485 o escribí a  <img src="http://www.agmagazine.info/wp-content/plugins/email-protect/image.php?id=Z3J1cG9kcmVmbGV4Z2F5QHlhaG9vLmNvbS5hcg==&font=4&bg=ffffff&ft=DA1793&bd=ffffff" /></p>
<p><strong>Más info en <a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com" target="_blank">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></strong></p>
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		<title>¿Dónde están las familias homoparentales argentinas?</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/09/21/%c2%bfdonde-estan-las-familias-homoparentales-argentinas/</link>
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		<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 01:19:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina / Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[adopcion]]></category>
		<category><![CDATA[familias homoparentales]]></category>
		<category><![CDATA[parejas gay]]></category>
		<category><![CDATA[parejas lésbicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Preguntas y consideraciones alrededor de las no imágenes de las familias homoparentales argentinas en los medios de comunicación locales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-7187" title="20090921-familia-homoparent" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/09/20090921-familia-homoparent.jpg" alt="20090921-familia-homoparent" width="400" height="260" />Una gran noticia hemos recibido el pasado 9 de setiembre de nuestros hermanos uruguayos: el Senado del país vecino sancionó la ley que autoriza a las parejas -cualquiera sea el género de las personas que la conforman- bajo “unión concubinaria” a solicitar la adopción de una niño o un niño.</p>
<p>He leído y visto un resumen positivo en los medios de comunicación argentinos, si bien con diferencias en cómo tratan el suceso vanguardista para Latinoamérica, y casualmente la noche anterior a enterarme de aquella noticia había empezado a escribir estas líneas sobre la invisibilización en los medios de comunicación nacionales de las familias homoparentales autóctonas.</p>
<p>¿Hay acaso caras visibles de parejas de mujeres u hombres con su(s) hijo(s) en nuestros canales de televisión? ¿Se editan en los diarios y en las revistas fotografías sin cuidar el anonimato de los involucrados de estas familias? De hecho, las pocas que se conocen en la gráfica, son fotos importadas. Sólo a modo de excepción vemos una imagen de madres lesbianas compatriotas con su niño/a. ¿Será justamente para proteger a los miembros de esa familia? ¿Será peligroso mostrarlos? ¿Para quién(es)? He aquí mis primeros interrogantes en construcción&#8230;</p>
<p>Por otra parte, en el caso de que en la Argentina se apruebe la ley de adopción para parejas homosexuales, ¿qué dirá la familia típica argenta mirando la tv? O sea, cuando el público general mira en los noticieros por ejemplo los informes que retratan un hecho de adopción por parte de un matrimonio heterosexual o de una persona soltera, se refieren a &#8220;los hijos del corazón&#8221;=hecho amoroso=acto de amor=emoción en los televidentes. Pero cuando esto sea una realidad legalizada para las lesbianas y los gays argentinos, ¿se hablará también de &#8220;hijos del corazón&#8221; o de “pobres pibes”?, y ¿se seguirá usando el término &#8220;degenerados&#8221; para referirse a esos padres o se los considerará seres responsables como tantos otros adoptantes?</p>
<p>Además, ¿qué diferencias surgirán frente a las imágenes de dos madres o de dos padres?; porque creo que inquieta mucho más el caso de una pareja conformada por dos varones, pues aún continúa el prejuicio, entre otras ideas erróneas que circulan, de abusos que podrían cometer los gays adultos hacia los niños.</p>
<p>En el imaginario social las mujeres son las personas a las que se les adjudica un instinto maternal natural, por lo cual me parece que es más aceptable la imagen de una pareja lésbica con niños, incluso pareciera que una persona que no haya nacido biológicamente mujer pero tenga una identidad de género femenina, sería mejor recibida por la sociedad en su rol de madre.</p>
<p>Como escribió Eva Giberti, refiriéndose a la transexual Mariela Muñoz, en un número especial de setiembre de 1993 de la revista Actualidad Psicológica:</p>
<blockquote><p>“… lo que resulta explícito es la intervención quirúrgica que remite a una ablación de sus genitales masculinos. ¿Qué podría sentir y pensar la comunidad frente a quien decide desprenderse de algo tan valorizado, idealizado, sacralizado por una cultura patriarcal? (…) Difícilmente contaría con la simpatía hacia quien elige no-tener, desprenderse de algo que se supone sistemáticamente envidiado, tanto en lo anatómico cuanto en las simbólicas que puedan acompañarlo, instituirlo, definirlo, sostenerlo…”. Continúa: “… Quizás los mitos e idealizaciones respecto de lo materno –también paradigmáticos de las sociedades patriarcales- hayan logrado mayor vigencia que el espanto que la castración produce. O sea, que mitos e idealizaciones acerca de la maternidad hayan resultado más relevantes para la comunidad encuestada que el desprendimiento voluntario de los genitales que identificaban como sujeto masculino a Mariela Muñoz. Como si fuera posible olvidarse, perdonarle, omitir su locura aberrante e incomprensible (así caracterizada por quienes no lograban imaginar la posibilidad de una amputación de esa índole) en aras de una maternidad espectacularmente mostrada y defendida por su protagonista. Es decir, la maternidad (amor a los hijos), todo lo explica, todo lo justifica; aunque provenga de un varón…”.</p></blockquote>
<p>Entonces, siempre correremos el riesgo de biologizar la cuestión, riesgo en el que caeremos si no consideramos que el género y las funciones de maternidad y paternidad se construyen más allá del sustrato biológico.</p>
<p>Pensaba en estas cuestiones de la prensa porque estamos cansados de leer, escuchar y repetir que estas familias son una realidad, que no son nuevas, pero en nuestro país no se las difunde. La frase &#8220;lo que no se nombra no existe&#8221; bien podría homologarse a &#8220;lo que no se muestra no existe&#8221;, por lo menos para la masividad, y por algo no se visibiliza a estas familias, no se trata de un hecho inocente mantenerlas en el anonimato.</p>
<p>¿Qué hay que esconder? ¿Cuál y para quién(es) es el riesgo de difundir imágenes, fotos, videos, palabras, testimonios de estos grupos familiares que se fundirían en la aclamada –pero muchas veces no aceptada- diversidad?</p>
<p>Que parejas lésbicas o gays puedan criar a sus hijos no es tomado como un hecho positivo en el imaginario de la gente, pese a los titulares y encuestas a favor que aparecen en los diarios y portales online. También tendrá que ver con las subjetividades de los periodistas, editores y difusores de información, sujetos que no dejan de ser catalizadores de las representaciones sociales de la homoparentalidad y, sobre todo, de las leyes a dictarse que puedan proteger a todos los integrantes de estas familias.</p>
<p>En el mejor de los casos, he escuchado la frase “que dos varones o dos mujeres tengan hijos es preferible a que estos niños estén en la calle o en orfanatos”, tal vez ¿consideraciones que apuntan a evitar un mal mayor?</p>
<p>Si nadie nace sabiendo ser padre, menos aún esto sucede con las familias homoparentales, que no tienen espejos de pares, de modelos positivos para aprender en el recorrido de la crianza de sus hijos/as.  La ausencia de modelos distintos a la familia tradicional podría actuar como barrera para los sujetos gays y lesbianas que tienen el proyecto de ser padres/madres.</p>
<p>Leo Bersani en <strong><em>¿El recto es una tumba?</em></strong>, editado por Edelp en 1999 en Córdoba, dice: “…como Stuart Hall sostiene, una representación es algo distinto de un mero reflejo: “Esto implica el trabajo activo de selección y presentación, de estructuración y configuración: no simplemente la transmisión de un sentido ya existente, sino la labor más activa de hacer que las cosas signifiquen”. La televisión no hace la familia, pero le da cierto sentido a la familia. O sea, ella hace una fuerte distinción entre la familia como unidad biológica y la familia como entidad cultural, y lo hace al enseñarnos los atributos y las actitudes a través de los cuales las personas que pensaban estar ya en el interior de una verdadera familia recién comienzan a sentirse como miembros de una. El gran poder de los medios, y especialmente de la televisión, es, como Watney escribe, “su capacidad de manufacturar la subjetividad misma” e imponer así una forma a la identidad. El “gran público” es a la vez una construcción ideológica y una prescripción moral. Además, la definición de la familia como identidad es, esencialmente, un proceso de exclusión, y el producto cultural no tiene ninguna obligación de coincidir exactamente con su referente natural”.</p>
<p>De tal manera, observar y oír en televisión a autóctonas familias homoparentales posibilitará a los televidentes considerar tangible a ese lazo afectivo, saber que hay una posibilidad real de paternidad por ejemplo para dos varones. También puede encender el deseo de lesbianas y gays de ser padres, darse cuenta que su sueño puede realizarse y a partir de allí decidirse a llevarlo adelante, acto obstaculizado si no se emiten imágenes de una pareja homosexual constituida y duradera en el tiempo con sus hijos.</p>
<p>Si bien sabemos que la diversidad adquirirá su verdadero significado mientras se acepte la diversidad del otro, a dicha diversidad debe conocérsela, vérsela, escuchársela y no obturarla o esconderla.</p>
<p>Para finalizar, creo que no obstante no se refleja en los medios argentinos a compatriotas lesbianas o gays madres o padres, se están llevando a cabo acciones concretas de parte de militantes y algunos políticos que buscan que el hecho vanguardista ocurrido en Uruguay tenga un efecto dominó en nuestra nación y en los demás países latinoamericanos, sobre todo en pos de los derechos del niño a tener una familia y los de los padres a afianzar su deseo de felicidad realizado, cuestiones que se plasmarán en la calidad de vida, en la salud de todos los integrantes de estas familias.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #888888;"><strong>El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gays. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o entra en </strong></span><strong><a href="http://www.alejandroviedma08.blogspot.com" target="_blank">www.alejandroviedma08.blogspot.com</a></strong></p>
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		<title>Te presento a mi marido&#8230; ¿Qué hay detrás de la carrera por estar en pareja? ¡Y mostrarlo!</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/08/01/te-presento-a-mi-marido/</link>
		<comments>http://www.agmagazine.info/2009/08/01/te-presento-a-mi-marido/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 23:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[grupos]]></category>
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		<category><![CDATA[sexo express]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>

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		<description><![CDATA[Por ALEJANDRO VIEDMA &#124; Sobre interrogantes, fantasías, mitos, miedos y deseos de gays por ponerse en pareja.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_5873" class="wp-caption alignright" style="width: 410px"><img class="size-full wp-image-5873" title="te-presento-a-mi-marido" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/07/te-presento-a-mi-marido.jpg" alt="te-presento-a-mi-marido" width="400" height="280" /><p class="wp-caption-text">¿Qué hay detrás de la carrera por estar en pareja? ¡Y mostrarlo!</p></div>
<p>¿Qué hay detrás de la carrera por estar en pareja? ¡Y mostrarlo!</p>
<p>Más de una vez hemos oído a algún gay decir “él es mi marido” cuando nos estaba presentando a la persona que había conocido tres días antes. Nominar a ese parteanaire de tal manera, ¿es acaso un intento de certificar un vínculo fuerte para los demás? ¿Será una fantasía de revancha ante los “sexos express” vividos previamente? ¿Actúa como necesidad imperiosa de pegarse a otro? ¿Es un modo de retener al otro porque con anterioridad se vivenció no ser aceptado, haber sido dejado, echado? ¿Significa quizá un modo de copiar el modelo hetero tradicional? ¿Operará como mecanismo defensivo contra la soledad? Como siempre digo, cada caso es singular y detrás de cada persona puede existir una, ninguna o varias respuestas afirmativas –o negativas- a estas preguntas.</p>
<p>Considero que los medios de comunicación instalan imágenes y nomenclaturas discursivas que son mejor recibidas por la sociedad en general, ejemplo de ello resultaron las transmisiones que tomaron el festejo de la unión civil de Piazza y su pareja y la celebración de Flor de la V con su compañero Pablo, donde dichos eventos formaron parte de “las bodas de 2008”. Todavía siguen repercutiendo, sobre todo en la tv, tales sucesos que son mencionados como casamientos y se nombra a Pablo y a Walter como maridos de Florencia y de Roberto, respectivamente.</p>
<p>En los grupos de reflexión para varones gay que coordino en la institución “Puerta Abierta a la diversidad” hemos tocado este tema y las opiniones, por suerte, fueron diversas. Algunos estiman que estos hechos mediáticos son como circos que no sirven para nada, otros, que visibilizan otros vínculos existentes.</p>
<p>También en la clínica psicoanalítica he escuchado que gracias a la repercusión que estos festejos tuvieron, algunos pacientes gay y lesbianas por lo menos habían podido empezar a hablar del tema con sus familias. Es decir, las personas que conviven con estos/estas analizantes –padres, hermanos, etc.- comenzaron a expresarse y los sujetos con una orientación homosexual supieron explícitamente lo que pensaba su gente cercana, pudiendo así tener la posibilidad de replicar o apoyar aquellas palabras en sus casas.</p>
<p>Tomando a la persona gay no expuesta públicamente, tal vez su necesidad de estar en pareja tenga que ver con que ese vínculo formalizado es socialmente más aceptado que estando solo o “picoteando” de aquí para allá, lo cual es tildado como promiscuidad. En el imaginario colectivo el varón gay “soltero” es sinónimo de fiesta, de reviente sexual, de irresponsabilidad.</p>
<p>También se puede reflexionar acerca de lo opuesto: que la existencia de ese estereotipo del gay –el que no tiene compromiso- provoca que no se desestabilice, que no se ponga en jaque la institución matrimonial.</p>
<p>Aunque el amor sea universal, hay distintos tipos de relaciones y formas de armar vínculos, como el de dos personas del mismo sexo, una categoría de pareja diferente (por ende criticada y boicoteada) a la heterosexual y por tal motivo muchas veces a dicha unión sólo se la vive privadamente, lo que contradiría a la frase de Benedetti “y en la calle codo a codo somos mucho más que dos”.</p>
<p>Y aquí entran los mandatos sociales y los temores ajenos y propios en juego: “si sos gay terminarás solo” no deja de resonar constantemente en alguien que quiere desafiar al maleficio y apostar a construir algo de a dos, a veces sin conocerse/lo suficientemente, o a cualquier precio. Si es que se encuentra a tal compañero a veces se sigue el otro mandato: no mostrarlo, que se permita la pareja, pero sólo en la intimidad, lo cual dificulta luego que se luche por los mismos derechos, por ejemplo en el área laboral.</p>
<p>Tanto se pone en la búsqueda de la pareja que una ruptura puede ser sentida como un total fracaso, sin tener en cuenta que fue una experiencia más.</p>
<p>Y retorna el sentimiento de soledad, o el horror frente a su próxima llegada, y para evitarla uno mismo, casi sin pausa o sin elaborar el duelo, se pone el imperativo de estar nuevamente con alguien, aunque sea un ratito, o con varios, como si en el hecho de rodearse de muchos se hallaría la certeza de no sentirse más solo. La soledad es estructuralmente humana, y generalmente una persona va detrás de un ideal y se empeña en tener una pareja rápidamente siguiendo un mandato socio cultural, no obstante la pareja no cura todos los males, sí en muchos casos alivia, ayuda, pero no lo es todo.  Primero se tiene que estar bien con uno mismo, sentirse preparado, valorado uno para proyectar algo de a dos (o más).</p>
<p>Si hay tantas historias de vida como individuos, también hay tantas significaciones inconscientes y conscientes subjetivas y singulares como para armar lazo con el Otro. Tal vez el mito de la felicidad alcanzada sólo estando en pareja sostenga que no exclusivamente lesbianas y gays la busquen, sino que cualquier ser humano la desee. O desee simplemente que el Otro lo vea a uno acompañado…</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #888888;"><em>*El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay.</em></span><span style="color: #888888;"><em> Para comunicarte con él <span style="text-decoration: underline;">escribe un comentario</span> a continuación.</em></span></strong><span style="color: #888888;"><em></em></span></p>
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		<title>Los (otros) closets</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/05/12/los-otros-closets/</link>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 16:49:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Viedma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[closet]]></category>

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		<description><![CDATA[Por ALEJANDRO VIEDMA &#124; Reflexiones acerca de distintos modos de armar placares y las subjetivas salidas de los mismos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Del concepto al objeto</strong></p>
<p>Al concepto CLOSET lo entiendo como nuclear, ordenador y/o catalizador de cientos de temas porque conecta, motoriza y se relaciona con muchísimas nociones como la de la (homo) sexualidad, las represiones (internas y externas) sufridas, las creencias (religiosas, culturales, científicas, políticas), los sentimientos (amorosos, temerosos, angustiosos) aflorados en el ser humano, las dinámicas establecidas dentro de las familias, etc., etc.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-3226" href="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/05/20090512-closet.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-3226" title="20090512-closet" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/05/20090512-closet-400x231.jpg" alt="20090512-closet" width="400" height="231" /></a>Tomo al closet como un dispositivo, un andamiaje, un aparato socio cultural que a la vez es grupal e individual, y por tener estas características agrupa a otras, como la masividad y la unicidad.</p>
<p>El placard puede adoptar distintas formas, o tal vez sería más adecuado nombrar a los muebles en plural, y por lo antedicho en el párrafo precedente, también puede ser nominado en singular si no dejamos de tener en cuenta que hay tantos closets como seres humanos que los crean.</p>
<p>Como factor universal, podemos observar que cualquier armario puede hacer las veces de tegumento, de piel, de elemento envolvente y aislante que cobija del mundo exterior y a la vez nunca proscribe la comunicación con el mismo, es decir, siempre que hablemos del closet tendremos que tener en cuenta que dicha abstracción conlleva la relación, la retroalimentación permanente entre un continente y un contenido.</p>
<p>Entonces, los territorios lindantes estarán divididos por marcos, puertas, materiales diversos como hierro, madera, plástico que pueden actuar como metonimias de lo fronterizo, de los filtros, de lo que el sujeto -que no puede asumir abierta y/o públicamente su orientación sexual- monta en la escena ante un otro: las (no) palabras, las mentiras, los pudores, los remordimientos, las sensaciones de estar atrapado y/o desamparado, el dolor, la bronca por los reproches recibidos posteriormente, entre muchos otros componentes presentes más.</p>
<p>Otro objeto hallable dentro de un placard sería la naftalina, que tiene como finalidad mantener la ropa sin que sea apolillada o, podríamos pensar, para que el sujeto pueda tornarse fuerte, para que exprese su ser en su totalidad, que no luzca con agujeros, debilidades ante los demás “invasores” y pueda ser útil para cuando decida cruzar ese límite, cuando se disponga a dar el/los paso/s subsiguiente/s.</p>
<p><strong>Roperos distintos, la misma lógica</strong></p>
<p>Si bien casi toda lesbiana y casi todo gay transcurre en su vida por la situación de “enclosetamiento”, no tiene la exclusividad, la única venia para la construcción del placard, es decir, cualquier ser humano puede estar en este estado por equis motivo. El closet de las lesbianas y los gays es particular, con especificidades, sin embargo, ciertas características también pueden encontrarse en otros sujetos que pueden ser heterosexuales, o sea, establecerse en un closet va más allá de la orientación sexual o de la identidad de género de la persona encajonada, ya que ese sujeto se interna dentro de un locker, casillero, recoveco o como quiera llamárselo porque a ese rincón lo concibe como una auto protección, lo funda como mecanismo de defensa.</p>
<p>Actualmente, donde en Argentina convivimos a diario con el grave problema de la inseguridad, es pertinente acudir a alegorías: el closet como símil de la acción de auto blindarse, enfundarse en un chaleco antibalas, manejar y trasladarse en un automóvil con los vidrios polarizados, donde la persona puede observar gran parte de lo que lo rodea mas impide que los otros se adentren en su interior, que lo hieran.</p>
<p>Es en este sentido que puedo pensar en otros closets, y a modo de ilustración puedo enumerar: el caso de una persona que tiene una relación con un/a amante hace muchos años y vive dicho vínculo escondiéndolo; o el de un sujeto que padece una enfermedad –aquí se puede pensar en un trastorno alimentario, la bulimia o la anorexia-, y la sufre solo, sin comentárselo a nadie; o el de alguien que es presa de la violencia doméstica, violencia naturalizada desde hace años en el interior de su pareja o su familia, sobre todo en los casos de violencia de género -cuando la mujer no puede hacer otra cosa que mentir, negar o esconder los golpes o al violento porque vive amenazada-; o el de un sujeto a quien le cuesta muchísimo superar una adicción; o el de una persona –sobre todo menor de edad- que ha sufrido o está sufriendo reiterados abusos sexuales. En los casos anteriormente citados y en muchos otros, generalmente se instala el miedo a “hacerle mal al otro” (por ejemplo una mujer golpeada si compartiera su infierno con su madre o con alguna hermana o amiga) si se lo contara, o se vive asustado por el rechazo y por la consecuente condena social,  por ende el secreto permanece gelificado en la propia soledad.</p>
<p>Otro ejemplo lo puede constituir algún tipo de emigración ilegal del país de origen. Hace un par de años escuché en la voz de Julieta Venegas una canción que directamente me llevó a imaginarme el closet, se trataba de “La jaula de oro”, tema popularizado por el grupo Los tigres del Norte. El texto es un testimonio sobre la emigración mexicana, y en más de una oportunidad la Venegas en vivo le dedicó dicha pieza a “todos los paisanos que se encuentran en los Estados Unidos”. Abajo “pego” la letra de esta canción:</p>
<p><strong>La jaula de oro</strong></p>
<p>Aquí estoy establecido<br />
en los Estado Unidos<br />
diez años pasaron ya.</p>
<p>En que crucé de mojado<br />
papeles no he arreglado<br />
sigo siendo un ilegal.</p>
<p>Tengo mi esposa y mis hijos<br />
que me los traje muy chicos<br />
y se han olvidado ya.</p>
<p>De mi México querido<br />
del que yo nunca me olvido<br />
y no puedo regresar.</p>
<p>De qué me sirve el dinero<br />
si estoy como prisionero<br />
dentro de esta gran nación.</p>
<p>Cuando me acuerdo hasta lloro<br />
que aunque la jaula sea de oro<br />
no deja de ser prisión.</p>
<p>Mis hijos no hablan conmigo<br />
otro idioma han aprendido<br />
y olvidado el español.</p>
<p>Piensan como americanos<br />
niegan que son mexicanos<br />
aunque tengan mi color.</p>
<p>De mi trabajo a mi casa<br />
yo no se lo que me pasa<br />
que aunque soy hombre de hogar.</p>
<p>Casi no salgo a la calle<br />
pues tengo miedo que me hallen<br />
y me puedan deportar</p>
<p>La situación descrita es clara: uno se establece en un lugar donde pasa años, por lo cual luego cuesta salir o correrse de allí. Dicho sitio puede en un momento ofrecer una especie de confort, de peligrosa o (auto) engañosa comodidad, ya que uno necesariamente se convierte en un presidiario en tal circunstancia, pues el silencio, la incomunicación, lo vergonzoso para uno (y para los demás) y la negación provocan angustia, porque hasta los seres queridos y cercanos se vuelven extraños y uno se vuelve ajeno para ellos.</p>
<p>Pareciera como si ese sujeto, en el tratar de olvidarse, escapar o de “hacerse el distraído de la realidad”, se volviese un automatón, una máquina repetitiva porque sólo se dedicaría a caminar por los senderos del “deber ser”, de las obligaciones y de esos temores aparecidos –miedo a que los demás lo rechacen, lo “destierren” si se expusiera tal cual o como es, si tomara las calles- por no cumplir con las exigencias del otro; a posteriori dichas exigencias se interiorizan y se potencian en el sujeto tapado con la consecuencia de ir perdiendo día a día su propia identidad, su “legalidad subjetiva”, situación que puede provocarle –si llegara a estancarse en esa localidad pantanosa por mucho tiempo- un aplastamiento subjetivo.</p>
<p>Mientras un sujeto se envuelva con esa especie de ataúd, de “sobretodo de madera”, se irá objetalizando, quedará cosificado, mimetizado con ese armario, y en un traspaso constante de mixturas que se simbiotizan, ese mueble se irá humanizando porque irá formando parte de esa persona, convirtiéndose en su cascarón.</p>
<p>En el caso de la persona gay o lesbiana que fabrica un closet, lo hace porque se siente acechada por las miradas que no avalan su modo de vivir su sexualidad y los chismes diseminados se vuelven amenazantes en los oídos de dicha persona.</p>
<p><strong>Lo siniestro, lo ominoso para Freud</strong></p>
<p>Recuerdo haber leído –en los ´90, cuando era estudiante de la carrera de Psicología- Unheimlich (Freud, 1919), que se tradujo como “Lo siniestro, lo ominoso”, pero el año pasado asistí a una clase especial en un posgrado que realicé y mientras escuchaba a la colega oradora, todo el tiempo me invitaba a pensar en el closet, ropero, placard, ya que en ese texto el padre del psicoanálisis refiere que se produce, en la situación que describe en dichas páginas (invito a los lectores a que busquen y hojeen ese artículo, caso contrario y si reprodujera aquí el mismo, este sería mucho más extenso y tal vez menos entendible), al mismo tiempo la vivencia de sentimientos aparentemente contrarios: lo familiar/hogareño/conocido/entrañable combinado con lo angustioso e intolerable por lo oculto, lo secreto, lo no develado que sale a la luz, como en ese proceso del coming out.</p>
<p>Lo siniestro, lo ominoso, aparece así como aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a “lo familiar”, pero que deviene en “no familiar”, aquello que es familiar y desconocido a la vez. Además, se da la falta de un límite preciso entre los objetos animados e inanimados, y hay un sentido de atemporalidad y de sorpresa, de extrañeza a la vez. Se trata de algo propio que al mismo tiempo es ajeno, lo que me remite al concepto de extimidad, porque  hay algo que es interno y externo simultáneamente, como la banda de moebius.</p>
<p>También me interesó lo de la doble función que describe Freud: que no se vea y que sirva de pantalla, y lo conecto con la vivencia de cuando los gays y las lesbianas son tapados o intentan construir mascaradas para que los demás “no sepan” sobre su orientación sexual.</p>
<p>En cuanto a lo siniestro y el armario, lo oculto remitiría a la calavera que yace en el closet, pero que todos la tienen, de tal manera, lo siniestro se produciría por el encuentro con eso que no debió salir a la luz subjetivamente y es algo instantáneo.</p>
<p>Cuando para cualquier sujeto se vuelve real el encuentro con la sexualidad, ¿hay algo allí que se vivifique como siniestro? Me parece más del orden del velo, en el sentido del arte, el velo que cubre la calavera social que todos ocultamos, el velo como semblante, como máscara.</p>
<p>Tal vez para el Otro social, el hecho de que alguien salga del placard, se lo viva como un momento de despersonalización que puede ser sentido como siniestro, como un doble que no se reconoce.</p>
<p>El acto de decir soy lo que soy</p>
<p>¿De qué está hablando una persona cuando exclama “soy gay”?</p>
<p>El coming out of the closet, el proceso de abrir el placard e ir saliendo del mismo, es un acto que va poniendo de manifiesto lo implícito, lo oculto, el silencio, el disimule.</p>
<p>A dicho proceso lo tomo como un acto ético porque el que despliega la enunciación se transforma en un sujeto que se responsabiliza por lo que ya no calla; hay un antes y un después de esas palabras expresadas, una manifestación visagra donde la posición subjetiva ya no será la misma. Es como cruzar el Rubicón, que le significó al César un cambio en su/la historia.</p>
<p>Los minutos previos a la emisión de las primeras palabras suelen ser los más difíciles de transcurrir para la persona que seguidamente va a decir, por ejemplo: “pa, ma, tengo que hablar con ustedes, necesito decirles algo”.</p>
<p>Ese algo –que no es poco- que se pronuncia en general trae aparejado costes psíquicos y físicos, porque cuando por ejemplo los padres no aprueban la homosexualidad de su hijo/a, este/a último/a en primer lugar sufre un descenso en su autoestima.</p>
<p>Por otra parte, tal circunstancia le aporta a la lesbiana o al gay una capacidad de resiliencia, de volver del salto, de hacerse más fuerte en el reponerse, recuperarse ante la adversidad.</p>
<p>El sujeto que necesita decir que es gay lo hace porque asume una identidad, identidad también sostenida por lo grupal, por un colectivo específico que siente y se expresa de una manera similar –aunque con diferencias-, compartiendo códigos y vivencias comunes. Es un ser que se construye también vía discursiva, en un contexto socializador.</p>
<p>Lo que hay que destacar es que decirlo siempre debe partir de una decisión personal y no de una obligación o presión externa. Todo sujeto es propietario de su vida (en general) y de ejercer y hablar con libertad, si así lo desea, sobre su sexualidad (en particular).</p>
<p><strong>¿El regreso del “muerto vivo”?</strong></p>
<p>Si la entrada en el placard y la permanencia en el mismo nos lleva a la frase “todos tenemos un muerto en el ropero”, el coming out of the closet sería homologable a cuando ese muerto revive o ya no se lo esconde más. ¿Cómo? Vamos por partes, cajón por cajón, estante por estante, percha por percha…</p>
<p>Al placard, como he dicho, en un primer momento se lo siente como un lugar con confort, no obstante al mismo tiempo ese ascensor atascado hace que se vaya pudriendo “eso sin vida” que está en su interior, mudo, inamovible, pero que produce efectos.</p>
<p>Al muerto, al asesinado se lo guarda en el closet o se lo entierra, muchas veces, en el fondo de la casa, pero si pensamos que lo específico de una lesbiana o de un gay en una etapa de su vida es guardar, ocultar o tratar de aniquilar sus propias pulsiones (por “el qué dirán”), su condición afectivo-sexual, podemos decir que estos sujetos lo hacían porque se los consideraba criminales, como seres abominables a ejecutar. Históricamente se tildó –y aún en varios países de este planeta se sigue tomando- a los actos homosexuales como crímenes, y se los ha ordenado en la categoría de psicopatológicos, perversos desde la ciencia, la disciplina, el derecho, la religión.</p>
<p>Entonces, se destina las cuestiones sexuales a lo más íntimo de lo privado, y la intimidad en una casa generalmente yace en la habitación, por lo que lo más íntimo se guarda, se lo protege más que a otras cosas en el ropero. ¿No son acaso los ladrones los que van directo a ese lugar, porque el mismo es una suerte de refugio, escondite para otros objetos de valor, como el dinero y las joyas?</p>
<p>Por lo tanto, según cada singularidad y las particularidades de la represión de cada quien, habrá diferentes construcciones de armarios: habitan encastrados, grandes, chicos, con varias puertas, con una sola, de diferentes estilos como modernos, antiguos, o coloridos, pero también existe una mano de obra común hasta para preparar las salidas de aquellos: la designada por la comunidad en general y el colectivo <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> en particular, porque asumir una sexualidad disidente, distinta a la heteronormativa, es de alguna manera aceptar que se está o se pasó por un enclosetamiento, ya que no se puede salir de un lugar de donde previamente uno no entró.</p>
<p><strong>Las voces que animan a otras gargantas</strong></p>
<p>Cuando alguien habla, en simultáneo habilita a otro a que lo haga. Ese acto genera más actos, más sujetos se animan a hablar porque la palabra cobra vida: el muerto revive.</p>
<p>Eso me dirige a la cita bíblica “Lázaro, levántate y anda”, ya que hablar es andar-diciendo, sólo que Lázaro no se auto nominó en ese acto, contrariamente, el que da la &#8220;orden&#8221; de ponerse de pie y caminar –de que pueda expresarlo- al gay o a la lesbiana es él/ella mismo/a y ningún Jesús ni voz externa, sino la interna, la propia, el alma de cada quien, su propia determinación.</p>
<p>La salida del closet es como auto declararse inocente o al menos no culpable por ser gay, en tanto que lo que parecía muriéndose dentro del sujeto renace y mejora, se transforma porque en un paso previo hubo un giro tremendo en la cosmovisión interna del sujeto, que había internalizado la homofobia. Con esto quiero significar que anteriormente a su salida pública, el sujeto se auto acepta en soledad.</p>
<p>Porque a ese sujeto ya se le hizo insoportable portar un falso self, yo falso izado a medida que su placard iba paseando por los umbrales del nudo borromeo propuesto por Lacan: se pasa del ropero como instancia imaginaria y simbólica para convertirse en algo real, connotado desde lo material, material que hasta puede fragmentarse, sin perder sus otros dos registros.</p>
<p>En algún punto, los que quisieron y pudieron salir del closet lo hicieron porque han roto el cerrojo de la naturalización del ahogo y en tal sentido las lesbianas y los gays que caminaron, hablaron, se asumieron al fin, pudieron hacer algo distinto a lo que los otros quisieron predestinarlos –incluso cuando los demás quieren que uno calle y vuelva al armario-, y lograron instalar algo del orden de un cambio.</p>
<p>Sin desearlo o habiéndolo querido han actuado políticamente, porque es toda una actitud y una cuestión política generar un cambio en uno y en los otros, animar, vitalizar a muertos ajenos también, despertar conciencias. Se convida al semejante a esquivar la condena y simultáneamente también se lo declara inocente antes de que haya un esqueleto.</p>
<p>Es por tal cuestión que al muerto no se lo había terminado de duelar, porque no se trata de algo realmente mórbido, tal vez nunca llegó a agonizar, a estar en coma porque tomó otro camino y sorpresivamente pudo mejorar notablemente e inyectar, contagiar de salud y de vida a las partes oscuras y reprimidas de los cuerpos, las mentes y los seres vecinos.</p>
<p>Todas las aberturas, los pasos para la salida del placard ayudaron a dar otros pasos. Las salidas de los closets de los gays y las lesbianas han provocado, entre muchos logros, que nuestra nación junto con otros sesenta y cinco países en diciembre de 2008 en el Organismo de las Naciones Unidas (ONU) votara a favor de un texto que llama a despenalizar la homosexualidad en nuestro planeta.</p>
<p>Incluso las salidas de los closets hacen que los demás salgan de otros closets que no tengan que ver –o sí- con la sexualidad. Quizás, y por otro lado, estimado lector, la previa salida del closet de un ser cercano a ti, sobre algún tema o cuestión personal, te ha permitido hacer tu propio camino de visibilidad…</p>
<p>Porque aunque Benedicto XVI se empeñe en lo contrario, hay algo del orden de la inevitabilidad: los cambios sociales son inevitables, es inevitable que no se den, que no muten las realidades en un mundo pleno de configuraciones inevitablemente diversas y visibles.</p>
<p><strong><span style="color: #888888;"><em>*El autor de este artículo es licenciado en Psicología (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión para varones gay.<br />
Para comunicarse con él escribe a </em></span></strong></p>
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