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	<title>AG Magazine Info &#187; El Huije</title>
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	<description>AG Magazine &#124; Noticias gay. Periodismo LGBT.</description>
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		<title>Ascos, asquitos y asquetes</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 12:21:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[asco]]></category>
		<category><![CDATA[lesbianas]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Giménez]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-28283" title="20111130-susana" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2011/12/20111130-susana-300x399.jpg" alt="" width="300" height="399" />Mientras fui chiquito (que yo también lo fui alguna vez) mi vieja se cuidó mucho de decir malas palabras. Incluso se enojaba cuando era yo quien, por error o no, las decía. Pero con el paso del tiempo, la costumbre se fue relajando y, poco a poco y sin que a nadie le llamara la atención, los “carajo” y los “mierda” pasaron a formar parte del diálogo cotidiano. Aun así, no sería justo decir que fuera mi madre una gran puteadora, como creo que tampoco lo soy yo. Pero lo cierto es que puedo recordar con claridad cuál fue la primera frase “relajada” que le escuché. En relación a una señora que parecía muy estirada, dijo: “Esa es de las que le tienen asco a la propia mierda”.</p>
<p>Recordé la anécdota días atrás.</p>
<p>Como gran admirador de Antonio Gasalla, había puesto Telefé para disfrutar el regreso de “La Abuela” al show de la inefable Susana Giménez, programa que de otra manera no representaría una opción a la hora de elegir algo con qué entretenerme en la televisión. Y así fue como me convertí en espectador directo de la anécdota lamentable que ya todas y todos conocerán: ante la negativa de la “diva” a reincidir en el plano amoroso, la Abuela lanza la frase “Te vas a hacer lesbiana, Susana”, a lo cual la rubia responde con un horrorizado y estridente “NO, ABUELA, ¡QUÉ ASCO! ANTES LA MUERTE”. Y, automáticamente, no sé por qué me acordé de la frase de mi vieja. ¿Por lo del asco será?</p>
<p>La escena fue fuerte. Semejante exabrupto en referencia a un judío (por ejemplo) hubiera desatado una batahola de reclamos y de cuestionamientos, se hubiera hablado durante semanas hasta en los programas de chimentos y tal vez hubiera merecido algún tipo de intervención judicial. Recuerdo, sin ir más lejos, las importantes repercusiones que tuvo su desafortunada “El que mata tiene que morir”. Sin embargo, en este caso en el que la ofensa iba dirigida contra la parte femenina de la comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, tuvimos que contentarnos con algún que otro reporte en los programas de archivos (que en general se limitaron a tomar para la chacota la previsible vacuidad cerebral de la conductora), con alguna somera referencia en algún matutino y con un artículo algo controversial en el sitio de TN escrito por Osvaldo Bazán. Claro que también la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> hizo escuchar su voz, como le correspondía en función de su carácter de defensora de los derechos de nuestra comunidad. Desconozco si la <acronym title='Comunidad Homosexual Argentina'>CHA</acronym> emitió algún documento semejante.</p>
<p>En los foros y los muros de Facebook también hubo alguna repercusión pero nada remarcable. Extraño. Sobre todo si tenemos en cuenta que, entre los comentarios vertidos, no fueron pocos los que pretendían quitar importancia a las manifestaciones de la rubia o incluso justificarlas. Todo en nombre y defensa de la libertad de expresión. Ni siquiera faltó quien buscara el justificativo por el lado de “le da asco SER lesbiana, no LAS lesbianas”, ¡lo cual me parece un insulto a la inteligencia de quienes pudimos leer semejante despropósito! Si le da asco ser lesbiana, es porque le dan asco las lesbianas. No hay manera de verlo de otro modo. A mí me da asco la mierda justamente porque es mierda, pero si una señora me invitara a la cama, hoy por hoy, declinaría amablemente su propuesta porque sencillamente mis gustos van por otros andariveles. ¿Hay diferencia o no?</p>
<p>Para algunos, no es tan reprobable decir que las lesbianas dan asco. Para otros, los que estamos en falta somos los que salimos al cruce aseverando que el mensaje de Su es un mensaje de odio y altamente discriminativo. Para ellos, nosotros somos INTOLERANTES.</p>
<p>Y es aquí donde la cuestión empieza a hacerme ruido realmente.</p>
<p>Yo creo fervientemente en la libertad de expresión. Pero no me parece que deba ser utilizada para justificar cualquier cosa. Mucha gente en los últimos años ha hecho uso y abuso de su derecho a expresarse, llegando a veces casi hasta la apología de algún delito. Por citar solo algunos ejemplos, se la ha escuchado a la misma Susana pidiendo mano dura, a Duhalde reclamando a favor de los que quieren a Videla, a su señora esposa acusándonos de complicidad con los traficantes de bebés, a Negre de Alonso diciendo que el matrimonio igualitario solo incentivaría el tráfico de esperma&#8230; y la lista de iniquidades sigue y sigue. En cada uno de esos casos, no era el derecho de las personas a decir lo que pensaban lo que estaba en juego (eso se da por descontado en un sistema democrático) sino los efectos que tales aseveraciones pueden provocar en la vida del ciudadano común. De hecho, cada uno de los mencionados fue fuertemente criticado por la comunidad en general. Nadie tiene por qué callar lo que considera una verdad. Pero no es menos cierto que debe hacerse cargo de las consecuencias de lo que dice o hace.</p>
<p>Tolerar es hacer la vista gorda frente a algo que uno considera reprobable. Uno es tolerante con lo que le rompe las pelotas pero, para evitar inconvenientes o males mayores, lo deja pasar. En cuanto a Su, tolero que ella carezca de los filtros necesarios como para ejercer responsablemente su rol privilegiado en los medios de comunicación. Tolero sus prejuicios, tolero su incapacidad para medir las consecuencias de lo que dice, tolero su desprecio por las personas que asumen una posición diferente ante la vida&#8230; En resumen: sus actitudes gozan de mi más amplia tolerancia pero no cuentan con mi respeto. Sí respeto su derecho a decir lo que se le venga en gana, pero cualquier hijo de vecino sabe que todo acto tiene consecuencias. Y en el caso que nos ocupa, la consecuencia más directa será el enérgico repudio de quien suscribe hacia sus dichos y hacia su ideología mezquina. Sería de mi agrado, no obstante (dado que no imagino a SG afligida por causa de mi enojo)&#8230; sería de mi agrado que llegara el día en que tales manifestaciones fueran también pasibles de algún tipo de penalidad por parte de la justicia, en tanto ecos de una cultura machista y prepotente. No me caben dudas de que la discriminación debería ser un delito punible. Sobre todo en casos como estos, en los cuales la “desbocada” resulta ser una persona que maneja un medio de comunicación con mucha llegada entre la gente común, aun entre algunos de los miembros de la comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, quienes (en una especie de síndrome de Estocolmo) se solidarizan con alguien que nos tolera pero no nos respeta. Aunque tampoco deberíamos ponernos en víctimas privilegiadas. Después de su “pedido de disculpas”, de acuerdo a las exigencias de la carta documento librada por la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>, quedó más que claro que su falta de respeto hacia la dignidad ajena no se circunscribe a nuestra comunidad. No de otra manera puede entenderse la frase final: “si todos se ofenden en este país, pronto no se va a poder hablar…”. Claro. Es que personas de la calaña de Susana Giménez jamás van a comprender la conveniencia de callarse la boca. Mientras sigan facturando, todo vale.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que sería un poco más tolerante tal vez si, detrás de estos flagrantes mensajes de odio, no se escondiera la justificación para los abusos y las muertes perpetrados en nombre de la moral y las buenas costumbres.</p>
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		<title>El dulzor de la obviedad</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jul 2011 16:13:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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No hace falta aclarar que soy hombre de moco fácil. Pero a veces, aunque cueste imaginarlo, la mariconada me aflora con mayor fluidez que de costumbre. Una de esas veces fue justamente la tarde de ayer. Lugar: el “Salón de las Provincias” del Honorable Senado de la Nación.
Quienes vamos por la vida muy orondos y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://a5.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/283905_10150243520409699_190323134698_7178419_7942307_n.jpg" alt="" /></p>
<p>No hace falta aclarar que soy hombre de moco fácil. Pero a veces, aunque cueste imaginarlo, la mariconada me aflora con mayor fluidez que de costumbre. Una de esas veces fue justamente la tarde de ayer. Lugar: el “Salón de las Provincias” del Honorable Senado de la Nación.</p>
<p>Quienes vamos por la vida muy orondos y plenamente orgullosos de peinar canas sabemos que no abundan los momentos memorables, de esos que uno atesora en su memoria para sacarlos (a modo de comodín) cuando la pena arrecia. Hasta ayer, yo pensaba que (en lo que al matrimonio igualitario concierne) el gran hecho que recordaría de por vida sería el de aquella madrugada del 15 de julio de 2010 cuando, abrazado a este tipo maravilloso que carga sobre sus hombros la cruz de soportarme, veíamos por televisión el panel electrónico que daba cuenta del triunfo de la justicia y de la igualdad. Habíamos estado toda la tarde frente al Congreso Nacional, esperando ese desenlace pero, por puto que uno fuera y por contento que estuviera, al día siguiente había que laburar. Volvimos a casa al divino botón, claro está, porque nadie podía descansar con semejante expectativa. Obvio que lloré como hacía mucho que no lloraba. Pero esa vez eran lágrimas dulces. Y les mandé mensajitos de texto a todos mis amigos, sin que me importara que me putearan por la hora. Hacía frío pero de pronto apareció una satisfacción desconocida hasta entonces que me (nos) abrigaba desde dentro.Eso fue hace un año. Pero ahora he de sumar una nueva razón para emocionarme en el recuerdo. La de ayer fue una tarde mágica que no le irá en saga a la otra, la primera.</p>
<p><img class="alignright" src="http://1.bp.blogspot.com/-aI2WMzrthyU/TiCxHfG50SI/AAAAAAAAJ2Y/RYZG1JCtcrg/s320/100_7636.JPG" alt="" /></p>
<p>La invitación provino de la mismísima Diputada Nacional Vilma Ibarra, autora junto a la Diputada (mandato cumplido) Silvia Augsburger del proyecto de ley que finalmente se aprobaría en el recinto del Senado, para gloria y honor de la sociedad argentina toda. Parecía cosa sencilla: una conmemoración llevada adelante por ocho oradores y una entrega de diplomas a la postre, a modo de reconocimiento por la labor aportada a la causa, aplausos y todos a casita. Pero claro, “lo sencillo no es lo necio”, Nano dixit.</p>
<p>La primera sorpresa que me esperaba en el salón fue la presencia de mi querido y admirado tocayo, Víctor Hugo Morales, tal vez el periodista más respetable por esta parte del orbe, mal que les pese a algunos. Al verlo entrar al recinto supe que aquella reunión no sería una más. La otra sorpresa fue la presencia de la gobernadora Fabiana Ríos, justamente (por justicia y por justeza) reelecta en nuestra provincia más austral. El resto del panel estaba formado por las dos autoras y promotoras de la ley, por el querido Esteban Paulón, presidente de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>, César Cigliutti, Martín Canevaro, Sebastián Sabini y Jean Wyllys, estos dos últimos, legisladores del Uruguay y del Brasil respectivamente.El acto comenzó con unas emotivísimas palabras a cargo de Víctor Hugo y con un aun más emotivo video que recopilaba las escenas e imágenes más representativas de aquella jornada histórica. El morocho que estaba sentado a mi lado parecía no querer ser indiscreto pero no podía dejar de mirarme. Estoy seguro de que habrá sido un espectáculo patético el ver cómo mis mocos disputaban a mis lágrimas el camino hacia la alfombra. Después fue el turno de las diputadas, que abundaron en agradecimientos a todas las personas que trabajaron en beneficio de la ley. También me hicieron llorar. Cigliutti (más allá de un error histórico muy grosero como es el de afirmar que el General Perón regresó a la Argentina en el 67) reivindicó la osadía de aquellos putos históricos del FLH que plantaron bandera e hicieron punta en esto de la defensa de los derechos <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> cuando salir del armario era prácticamente un suicidio. Canevaro (que se extendió tal vez un poquito demasiado) hizo más agradecimientos y abogó por la sanción de la Ley de Identidad. El congresista brasileño realmente no sé qué dijo porque él no habla ni jota de castellano y yo no entiendo ni jota de portugués, así que (¡Ayúdame Bruno Bimbi!) me quedé en Babia. Pero la naturaleza es sabia y (ley de las compensaciones mediante) al diputado uruguayo le entendí todo. Con un oportuno pie que le diera Víctor Hugo, planteó la cosa como un virtual empate 1 a 1 (ellos tienen Ley de Identidad y nosotros Matrimonio Igualitario) y abogó para que el partido termine, por lo menos, 2 a 2.</p>
<p>A continuación fue el turno de Esteban, al que se notaba con ganas de ser medido y sobrio. “Sé que no es sencillo, pero voy a tratar de no excederme de los cinco minutos pautados” dijo. Nadie le creyó y tampoco pudo cumplir. Es que había tanto por agradecer, tanta gente a quien mencionar, tantas organizaciones y tanto laburo por resaltar que era imposible resumirlo en pocos minutos. El trabajo de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> fue una columna central en la construcción del Matrimonio Igualitario y era imprescindible poner en relieve el carácter colectivo de dicha construcción. Mientras otros hablaron simplemente de “otras organizaciones”, Paulón las puso en primer plano y destacó la proeza de la lucha desigual entre las orgas de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> y las huestes de Negre de Alonso y sus secuaces. ¡Bravo por Esteban!</p>
<p><img class="alignleft" src="http://2.bp.blogspot.com/-rp2o13zDYME/TiCxHXX-hEI/AAAAAAAAJ2g/fEVmm45e6NQ/s320/100_7645.JPG" alt="" /></p>
<p>Y a los postres de los discursos llegó Fabiana Ríos. Huelga decir que su participación en esta historia fue fundamental. Pero ella, al frente de su humildad, prefirió bajarse del podio y mostrarse como lo que es: una mina de pueblo (perdonen por mi falta de ecuanimidad pero muchas veces me dan ganas de mudarme al fin del mundo tan solo para tener el placer de sentirme representado por las autoridades locales). En apenas cuatro minutos, sus palabras fueron un resumen de lo que tantas y tantos hubiéramos querido decir. Aquí se los dejo:</p>
<p>Ceremonia sencilla dije. Ceremonia en la que se dijeron, quizás, cosas más que obvias: que la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario había sido un avance hacia una sociedad más justa, que a partir del 15 de julio de 2010 el Estado abrió las puertas de la dignidad para todas y todos, que este logro no es un mero triunfo local sino también una inspiración para todos los países de la región que también trabajan por una legislación que reconozca los derechos de las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, que de aquí en más nos enfrentamos a otros retos como la aprobación de la Ley de Identidad de Género (de la cual Ibarra dio la primicia de que empieza a tratarse en el Congreso a partir del próximo 14 de agosto), el debate por la Ley de Aborto, el perfeccionamiento de la Ley Antidiscriminatoria&#8230; Nada que los que allí estábamos no supiéramos. Nada que los que allí estábamos no hubiéramos dicho o escrito hasta el hartazgo durante los últimos años.</p>
<p>Obviedades, sí, pero&#8230; ¡puta madre!&#8230; ¡Qué rico se sentía escucharlas una vez más!</p>
<p>Rico porque ahora ya no son una utopía. Rico porque ahora ya quedó demostrado que la igualdad, la dignidad y el respeto son anhelos posibles.</p>
<p>IGUALDAD – DIGNIDAD – RESPETO tres vocablos que son mucho más que palabras. Son los cimientos sobre los que se sustenta todo lo que somos y lo que siempre fuimos: seres humanos divinamente diferentes y esencialmente iguales al resto de los mortales.</p>
<p>Y obviamente, seres humanos orgullosos de asumir nuestra divinidad y nuestra esencia.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las frescas callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ayer (a pesar de haber extrañado la notable ausencia de María Rachid, protagonista -si las hubo- de esta maravillosa trama) se sintió feliz. Eso nada más. Y nada menos.</p>
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		<title>Pedacitos de mí</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/10/28/pedacitos-de-mi/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Oct 2010 18:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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Durante los primeros cuarenta y ocho años de mi vida me he enfrentado muchas veces a los dolores de la muerte. He perdido a casi todas las personas que he amado entrañablemente y yo sigo aquí, con mi propia muerte susurrándome al  oído y un pedacito de las muertes de cada une de elles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-16444 alignright" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2010/10/100_1911-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p>Durante los primeros cuarenta y ocho años de mi vida me he enfrentado muchas veces a los dolores de la muerte. He perdido a casi todas las personas que he amado entrañablemente y yo sigo aquí, con mi propia muerte susurrándome al  oído y un pedacito de las muertes de cada une de elles que me ayuda a no olvidar.</p>
<p>Llevo dentro de mí a mi padrino Fernando. Él me quería tanto, tanto, que nunca tuvo necesidad de decírmelo con palabras. Le bastó con brindarme una sonrisa, con tomarme de la mano en las noches de invierno cuando yo insistía en acompañarlo a pasear el perro y con ser el único que me respondió siempre con la verdad, por dura que fuera.</p>
<p>Llevo dentro de mí a mi hermano Alberto. Él sabía mejor que yo mismo quién yo era. Y lo sabía porque su amor hacia mí era tan grande que le había permitido ver más allá de lo evidente. Él me enseñó que los demás existen, que vivir es mucho más que respirar. Y como si fuera poco, un día, después de haber cagado a piñas a uno que me había dicho puto, vino y me abrazó con tanta fuerza que su abrazo todavía me abriga.</p>
<p>Llevo dentro de mí a mi amado Jorge. Él supo enseñarme con el ejemplo el poder de la pasión y del amor puesto en marcha. Tanto amor y tanta pasión que todavía arden en un rinconcito de mi pecho.</p>
<p>Llevo dentro de mí a mi bisabuela que, viejita como era, demostraba a cada instante que vivir vale la pena. Ella fue la imagen misma de la sabiduría y de la dignidad. Una mujer que nunca habrá de recibir los suficientes agradecimientos. Su legado fue tan enorme que nada cuanto pueda uno decir abarcaría su grandeza. Ella ha cubierto con palabras y, sobre todo, con ejemplos, la orfandad en la que nos sumió su partida.</p>
<p>Llevo dentro de mí a mi Virginia. Muy, muy dentro de mí. Porque, si bien nunca pude estrecharla entre mis brazos, ella fue la encargada de darme la noticia de que no todo se acaba. Porque ella me enseñó que no hacen falta fotos para recordar. Porque, como su padre, la amé desde mucho antes de haberla conocido y la sigo amando, mucho tiempo después de haberla perdido.</p>
<p>Llevo dentro de mí, por supuesto, a mi madre. Ella, que supo tener tantas y tan diametralmente opuestas opiniones sobre casi todo, pero que me amó tanto, tanto, que siempre se las arregló para sostener mi mano cada vez que fue preciso. Su muerte representa para mí, sin ninguna duda, el más grande de los dolores que me ha tocado sortear. Un dolor que no cesa y no descansa. Un dolor extraño que se vuelve fuerza cada vez que, a punto de desfallecer, me recuerda que siempre se puede un poco más, que los brazos siempre deben estar dispuestos a dar pelea. Una grosa mi vieja. Ella, que siempre regresa de la muerte para darme aliento cálido.</p>
<p>La muerte de les que amé me ha quedado dentro. Porque con cada une de elles se fue un pedacito de mí, conformando esos huequitos que me han quedado en el alma y que no se pueden llenar.</p>
<p>Y a fuerza de ser tantos y tan grandes los vacíos, uno se cree que se ha convertido en un experto en estas lides. Uno juega a reforzar la armadura y llega a convencerse de que el cuero se endurece. Como si el alma pudiera maquillarse. Como si la mirada fuera tan obediente como la palabra&#8230;</p>
<p>Esta mañana de fines de octubre, me despierto con la noticia de la muerte de Néstor y, en un primer momento me dije: “Pucha, ¡qué cagada!”. Pero nada más.</p>
<p>Sin embargo, no sé cuándo, algún clic hizo crac dentro de mí y discutí con la vieja facha que vive al lado cuando me dijo que era un día de festejo. Raro, muy raro en mí, que con el paso del tiempo he dejado de pelear con las personas que no me interesan. Y después, con el paso de las horas, la memoria fue haciendo lo suyo.</p>
<p>Recordé un país en llamas y mi partida a Chile, anímicamente exiliado, casi vencido y con hiel en vez de sangre. Muches de nosotres éramos muertes en vida y, en mi caso, busqué la resurrección allende los Andes, a falta de posibilidades de cruzar el charco. Recordé (¡pucha que recordé!) y el pecho se me empezó a estrujar como un lampazo. Y entonces apareció la primera lágrima. Me pregunté por qué lloraba y, mientras seguía llorando, recordaba que Néstor fue el timonel de aquel barco que se hundía. Recordé y las lágrimas no paraban de salir. No paran de salir.</p>
<p>Estoy seguro de que eso es lo que nos hace falta: RECORDAR. Porque el solo hecho de haber sido Néstor el único capaz de salvarnos de aquella tragedia que fue el 2001 bastaría para que todes les argentines y todes les extranjeres que aun viven y disfrutan en nuestro país le estuviéramos eternamente agradecides. No fue sencillo pero NADIE puede afirmar honestamente que el país que nos deja es peor que el que recibiera. Honestamente digo, porque ya todes sabemos que el caranchaje vernáculo no suele detenerse en ese tipo de cuestiones éticas.</p>
<p>No voy a detenerme en panegíricos que no me nacen y que a nadie le interesan viniendo de un don nadie como quien suscribe. Baste con decir que, a lo largo de esta tarde, tan soleada y cálida, sigo llorando como hacía mucho no lloraba. Tal vez porque me estoy poniendo viejo. Tal vez porque se ha producido el milagro de ser aun más maricón de lo que ya era. Tal vez porque la muerte me resulta cada día, cada hora, cada minuto, más cercana y menos ajena. Tal vez porque hay un poco de cada cosa&#8230; o tal vez porque soy un tipo agradecido. Porque fue Néstor el único que reavivó (aunque más no fuera un poquitito) la ilusión de aquella patria que me pintaban de pequeño: aquella Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana que muches han olvidado.</p>
<p>Las lágrimas siguen aquí, tan saladas como firmes. Y aunque parezca mentira, ahora caigo en la cuenta de que no son solo de tristeza (esa tristeza profunda que más de una vez me ha carcomido la esperanza). También hay algo de alegría y (repito) mucho de gratitud y mucho de ilusión. Solía decir Néstor que no importa quién lleve el palo, que lo que importa es la bandera, y estoy seguro de que Cristina tiene los ovarios suficientes para encarar con éxito a las hienas que, a partir de mañana, van a volver a olisquearle la yugular. Les que tenemos dignidad deberemos estar ahí, siempre al pie del cañón, y en todo momento tener presente que la única batalla que se pierde es la que se abandona.</p>
<p>Esto es todo por hoy. Desde las cálidas y misteriosas callecitas de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy rinde homenaje a Néstor Kirchner, un hombre que merece todo mi respeto y admiración. Tanto que, transitando ya mi cuadragésimo noveno año de vida, otro pedacito de mí se va con él.</p>
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		<title>Cosas</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 21:19:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde las frías callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, Viktor Huije reflexiona sobre la fortuna de pertenecer a una sociedad más justa, aunque todavía falte tanto por hacer.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://1.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/TEmaTgYz5dI/AAAAAAAAJ0E/qfGYbzi_43Q/s400/38488_415490482299_712877299_4341455_1287631_n.jpg" alt="Después de Diputados, el Senado también dijo SÍ" /></p>
<p><strong>Cosas de niñes</strong></p>
<p>Los dos teníamos apenas doce años y una osadía que rayaba la temeridad. Aunque (visto ahora a la distancia) en lo nuestro había mucho de inocencia. Lo habíamos hecho por primera vez en una tarde lluviosa, mientras mi familia pasaba horas y horas haciendo la fila para ver el cuerpo del recién fallecido General, expuesto en el Congreso Nacional. Para elles, la espera había sido desesperante y desgarradora. Para nosotros, un prematuro y seductor salto al vacío. En medio de la noche, alumbrados apenas por la tenue lamparita de la mesita de luz, Jogi, a falta de uno dorado, tomó un marcador Sylvapen color naranja (de esos que venían adornados con florcitas) y me dibujó un anillo en el dedo anular. “Desde hoy somos novios y algún día nos vamos a casar” me dijo. Yo lo miré sin entender mucho lo que me estaba diciendo, pero cuando lo comprendí no pude reprimir la carcajada. Claro que él también se rió. Pero de todas maneras me extendió la mano para que yo le dibujara un anillo en su dedo y quedara de ese modo sellado nuestro compromiso.</p>
<p>Estoy hablando del año ’74, cuando el sexo era apenas un descubrimiento reciente pero no así la certidumbre de ser diferentes.</p>
<p>En los siguientes doce años, todo fue confuso y descontrolado. Nuestra relación tuvo muchas idas y venidas (como sucede en cualquier vínculo adolescente) pero el ’86 nos encontró unidos, aunque ya sin esperanzas. En su vida había aparecido el fantasma de una enfermedad casi desconocida hasta entonces y, después de haberlo cuidado amorosamente cada vez que lo vencía la fiebre y la debilidad, después de haberle perdonado todo el dolor que me causara su “espíritu libre”, después de haber logrado que las enfermeras del Muñiz hicieran la vista gorda y me dejaran visitarlo en terapia intensiva “como si fuera su esposa”, después de todo ese sufrimiento y de ese escarnio, encima tuve que rogarle a su familia para que se hicieran cargo de los restos e impidieran que fueran enterrados en la fosa común. Para la ley yo no era nadie.</p>
<p>Veinticuatro años han pasado desde entonces y cuántas cosas han cambiado.</p>
<p><strong>Cosas de soñadores</strong></p>
<p>Hace apenas unos días, meses después de la media sanción de la Cámara de Diputades, el Senado de la Nación finalmente ha convertido en ley la modificación del Código Civil que hubiera hecho realidad los sueños de Jogi. Esta semana, la Presidenta procedió a la correspondiente promulgación mediante un acto solemne en la Casa Rosada. Pero para llegar a eso, hubo que recorrer un largo (muy largo) camino a través del cual fue menester enfrentarse a les detractores de siempre e incluso a les que, desde dentro mismo de la comunidad homosexual argentina, pusieron palos en la rueda.</p>
<p>Cuando se logró la aprobación de la Ley de Unión Civil en la Ciudad de Buenos Aires, tan solo pensar en el Matrimonio Igualitario era una estupidez (si no una locura). Les mismes dirigentes que habían impulsado la medida negaban por entonces la importancia de un casamiento legal para nosotres les <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, aduciendo que no se trataba de un tema que formara parte de nuestra agenda. Y lo hacían con tanta convicción que muches nos tragamos el sapo y desestimamos la idea. Hasta que otras voces se hicieron oír.</p>
<p>Vale aquí un corto paréntesis para hacer un mea culpa: yo fui une de aquelles que apoyaron la postura de la eses dirigentes. Sin dudas, basado en mis propias necesidades, supuse que el derecho a contraer matrimonio carecía de peso para la opinión pública homotransexual. Craso error. Primero, porque atribuí a toda la diversidad sexual una postura que era meramente personal. Segundo (y mucho más grave de mi parte), porque fui incapaz de percibir la discriminación flagrante contenida en esa exclusividad de la palabra “matrimonio” para las parejas heterosexuales.</p>
<p>El cambio empezó a gestarse en el 2005, con el surgimiento de un discurso diferente (que pretendía darle a las palabras su justo valor) y la posterior creación de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>. Recuerdo un encuentro en Rosario en el que quedó más que claro que el Matrimonio Igualitario era una reivindicación imprescindible para el respeto de nuestra dignidad. Muchas personas opinaron que lo propuesto por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans era una utopía, que era algo que nunca se lograría, que la sociedad argentina no estaba preparada para semejante giro, que el poder de la iglesia católica no lo permitiría, que el conservadurismo de las provincias lo hacían inviable&#8230; y ya lo ven: habemus legem.</p>
<p><strong>Cosas de la gratitud</strong></p>
<p>La estrategia me pareció novedosa: forzar a la sociedad a tomar partido mediante los amparos y la mediatización del reclamo. Luego supe que no era una idea original (puesto que replicaba los caminos andados por las organizaciones españolas) pero no por eso era menos válida. Las pruebas al canto.</p>
<p>Surgieron así algunos nombres que, sin dudas, aparecerán en los libros con los que han de estudiar en un futuro nuestres hijes y nietes. María Rachid y Claudia Castro fueron las que hicieron punta y luego vinieron muches más presentando amparos y desenmascarando una legislación vergonzosamente discriminadora.</p>
<p>He oído por ahí muchas veces que con la aprobación de la Ley del Matrimonio Igualitario se ha hecho historia en nuestro país y en nuestra región. Y, además de estar de acuerdo con ello, me pregunto si María, Claudia, Alex Freyre, José María Di Bello, Alejandro Vanelli, Ernesto Larrese, Norma y Cachita y las demás parejas que presentaron amparos o lograron la certificación de sus matrimonios por vía judicial son conscientes del rol trascendental que les ha tocado desempeñar en esta gesta verdaderamente revolucionaria. No creo estar exagerando. ¿Se dará cuenta Esteban Paulón de que nada de esto hubiera sido posible sin su ciclópeo trabajo en el interior del mismo palacio legislativo? ¿Sabrá Bruno Bimbi que su tezón, su compromiso, su erudición y su claridad de conceptos, además de su indiscutida idoneidad periodística, fueron un cimiento irreemplazable para el logro de este objetivo, pilar de los muchos que todavía quedan por delante? ¿Tendrán conciencia de lo invalorable de su trabajo tantes militantes de tantísimas organizaciones vinculadas a la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>, muchas de ellas conformadas a raíz de esta nueva perspectiva que unes poques fueron capaces de instaurar en el debate nacional? No tengo respuesta para estas preguntas porque me es imposible entrar en la psiquis de cada quien pero, ante la magnitud de la labor por elles realizada, se me hace que un simple “GRACIAS” no alcanza para transmitir la gratitud. Yo, que me considero también un defensor del valor de las palabras, no encuentro todavía alguna que esté a la altura de las circunstancias.</p>
<p><strong>Cosas de gente digna</strong></p>
<p>No faltará quien me tilde de “absorbecalcetines” pero muches de les que menciono saben que la complacencia no es, ni de lejos, algo que me caracterice. Alex, por ejemplo, preside la institución en la que trabajo y nadie ignora nuestras diferencias. Sin embargo, sería yo un malnacido si no reconociera el valor de su actuación a lo largo de estos arduos cinco años de pelea. Aguerrido, fiel a los principios impuestos por la defensa de nuestras dignidades, dueño de una claridad y un dominio de la palabra verdaderamente envidiables, sus apariciones en público no podían menos que generar mi orgullo y mi admiración. Es una de las pocas personas que conozco capaces de fumar bajo el agua y hoy celebro que hayamos podido contarlo de nuestro lado usando sus “poderes mágicos” (sutileza seudohumorística que me permito para no tratarlo derechamente de “bruja”, jeje).</p>
<p>En un sentido similar me animo incluso a valorar y felicitar la actitud de SIGLA. Por todes es sabido que esta organización, una de las “hermanas mayores” entre las defensoras de los derechos de la diversidad sexual, no apoyaba inicialmente el proyecto de Matrimonio Igualitario. Incluso llegó, hace algunos años, a presentar en el Congreso Nacional un proyecto de ley que buscaba la instauración de la tan mentada unión civil. Como elles, otras “hermanitas mayores” tomaron caminos similares pero sin iniciar campañas de concientización nacional ni encarar un esfuerzo orientado al tratamiento de la norma en el recinto. Pero a diferencia de estas, SIGLA reconoció la importancia del trabajo que la Federación estaba llevando adelante y, dejando de lado las discrepancias pretéritas, se unió a la cruzada sin afán de protagonismo (lo cual, si diéramos por cierto el prejuicio que preconiza el divismo propio de nuestra comunidad, no sería moco de pavo). A mi modesto entender, la institución dirigida por el querido Rafael Freda dio cátedra de integridad y es justo que se diga.</p>
<p>Por fortuna, en nuestra comunidad homolesbotrans estamos todes unides y tiramos todes para el mismo lado. Es impensable la existencia de una organización capaz de conspirar desde las sombras en contra de nuestros propios intereses; capaz de presentar, en medio del encarnizado debate por el matrimonio, un proyecto de unión civil que restaba fuerzas a los planteos de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> y regalaba argumentos a nuestres detractores; capaz de aprovechar cada cámara encendida para ensalzar lo denodado de la lucha, asumida como de su exclusiva pertenencia e invisibilizando el esfuerzo de les federades&#8230; Sabemos todes que eso nunca podría acontecer en nuestra comunidad translesbohomosexual argentina. ¿A quién se le ocurre pensar en la existencia de alguna organización capaz de remitir a las agencias de noticias un resumen del proceso histórico que desembocó en la aprobación de la ley sin mencionar a les verdaderes artífices de la medida (léase la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>)?. Si une quisiera ser cizañere, diría que es una lástima que estas cosas no sucedan porque, de haber sido posibles, la actitud de SIGLA hubiera sido infinitamente más meritoria.</p>
<p><strong>Cosas de laburantes</strong></p>
<p>Hace semanas que vengo escuchando y leyendo numerosas comparaciones con otros hitos de nuestra historia, de esos que marcan un antes y un después en la vida de un país. En la radio, la televisión y los medios gráficos se habló de la primera ley de matrimonio civil, de la ley de educación universal, de la instauración del voto femenino, de la ley de divorcio y otras más que no me vienen ahora a la memoria. Cada una de ellas mereció, en su momento, un debate muy similar al que ahora se generó en torno a nuestro derecho a contraer matrimonio, utilizando curiosamente les opositores casi los mismos argumentos que esgrimieron en esta oportunidad. Algo así como “objeciones multifunción” que sirven para oponerse a todo aquello que vaya en detrimento de los intereses de unes poques. De esto se ha comentado hasta el hartazgo. No obstante, hay un detalle para nada nimio que casi nadie ha mencionado.</p>
<p>Mientras el divorcio y el voto femenino, por ejemplo, eran logros que se caían por sí solos (pues nadie cuestionaba su legitimidad más allá de los límites de la propia mezquindad machista o la conveniencia de clase y todes sabían que, a la larga, sería un beneficio para las mayorías), la modificación del Código Civil que habilita el matrimonio en términos igualitarios para toda la sociedad fue el resultado de la unión y el esfuerzo mancomunado y pudo lograrse a fuerza de convicción y tenacidad. Más allá de lo que pueda decirse por ahí, la sociedad argentina no nos ha regalado nada. Muy bien pagada tenemos cada lágrima de felicidad que, de ahora en más, podamos dejar caer ante la emoción del objetivo alcanzado. No le debemos nada a nadie. Es cierto que les verdaderes artífices del “milagro” son las personas que participaron activamente de la gesta. Pero no es menos cierto que cada une de nosotres tiene una mínima cuota de merecimiento a fuerza de aguante frente al oprobio, la desvaloración y los riesgos inherentes a ser quienes somos en una sociedad como la nuestra. Riesgos y padecimientos pasados, presentes y también futuros, porque no debemos engañarnos: este ha sido solo el primero de los pasos pero en modo alguno representa un punto final para la discriminación. Los que se avecinan son tiempos que estarán signados por la continuidad de la lucha. Es mentira que ya seamos ciudadanes de primera. Hemos logrado apenas uno de los objetivos para que esto pueda concretarse. En adelante, deberemos ir por la Ley de Identidad de Género, garantía del derecho a la identidad y a la inclusión social a las personas trans y de su acceso a tratamientos y cirugías de reasignación de sexo. También nos espera la culminación de la guerra contra los códigos de faltas y la instauración de una educación que incluya la temática de la diversidad sexual desde una perspectiva respetuosa hacia quienes la vivimos. Aunque no todo son leyes. Una vez que el marco legal nos ampare en todas nuestras necesidades, tendremos que trabajar para que la sociedad toda haga suyo el respeto por lo diverso. Y cuando digo “la sociedad toda” también nos incluyo a nosotres, las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> que, en eso de discriminar, no le vamos en saga al común de la gente. ¡Menudo laburo el que nos queda por delante!</p>
<p><strong>Cosas de viejes</strong></p>
<p>Son las seis de la madrugada y yo sigo frente a la compu. A mi lado, mi marido duerme incómodo (la luz encendida, mi carraspera, los ruidos inevitables) y en la ventana me parece ver el reflejo de la sonrisa de Jogi que, después de veinticuatro años no se cansa de regresar una y otra vez para recordarme la inocencia de un sueño adolescente. Veinticuatro años que parecen nada y, sin embargo, marcan la diferencia entre el que fui y el que soy. No sé si puedo considerarme hoy más sabio que entonces pero tanto traqueteo a une le da chapa para creer que sí. Y una de las cosas que me han quedado claras con el paso del tiempo está relacionada con la importancia que tiene la memoria.</p>
<p>¿Quiénes fueron les que bregaron arduamente por la instauración del divorcio vincular? ¿Quiénes les que estuvieron en contra? ¿Alguien les recuerda? Yo no y ese es mi error, mi grandísimo error (uno entre tantos).</p>
<p>Hagamos un esfuerzo por no olvidar lo que ha sucedido en este año del Bicentenario. No olvidemos lo actuado por Vilma Ibarra, Silvia Ausburguer, la gente de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> y las demás organizaciones que acompañaron el proyecto. No olvidemos lo que vendrá en favor de nuestras reivindicaciones. No olvidemos las palabras de Luis Juez (“Los derechos humanos no pueden reconocerse en mensualidades”) ni las de tantos legisladores que comprendieron nuestros reclamos de un modo cabal y genuino. No nos olvidemos del diputado socialista Eduardo Di Pollina, el primero en hacerse eco de nuestras necesidades en el Congreso. No nos olvidemos de María, de Alex, de Bruno, de Esteban. ¡No nos olvidemos de Nicolás Alesio! La lista es larga, una larga lista de personas a las que debemos estar por siempre agradecides. Lamento ser injusto y no mencionarles a todes pero comprenderán que ya he pasado varias horas sin dormir y que estoy viejo.</p>
<p>No olvidemos a quienes han permitido las alegrías presentes.</p>
<p>Pero tampoco olvidemos a quienes nos las hicieron, nos las hacen y nos las harán ver negras (ni a les ajenes ni a les propies). Bergoglio, Aguer, Negre de Alonso, Chiche Duhalde, el diputado impresentable de apellido Olmedo, la diputada CHotton, Cecilia Pando, ¡la Legrand!&#8230; Otra lista larga. La consigna es NO OLVIDARLES tampoco a elles. Pero en este caso no con espíritu de revancha sino con la certidumbre de que nunca estarán de nuestro lado y siempre harán cuanto puedan para perjudicarnos. Elles sí buscarán cobrarse la derrota. Por eso, el buen ejercicio de la memoria tiene dos caras: la gratitud y prevención.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las frías callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Viktor Huije, un cronista de su realidad que hoy vive la fortuna de pertenecer a una sociedad más justa, aunque todavía falte tanto por hacer.</p>
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		<title>Como en el 83</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 23:07:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[El 10 de diciembre del 83 fue la primera vez que sentí algo semejante. Ya sé que la comparación puede que no sea todo lo feliz que une quisiera pero los tiempos que corren reviven una esperanza similar a la de entonces...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-14700" title="20100628-congreso-si" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2010/06/20100628-congreso-si.jpg" alt="" width="590" height="332" /></p>
<p>Por si hay alguien que todavía no esté enterade, yo soy una de esas personas a las que ya les cuesta un poco apagar todas las velitas de un solo soplido. Decía mi bisabuela que lo malo de los años no es que pasen sino que se quedan y ciertamente no dejo de admirar día tras día la gran sabiduría de la vieja. Pero así como el paso del tiempo nos suma tragos amargos y abolladuras varias en la carrocería, no se puede negar que también suele regalarnos momentos que quedan por siempre grabados en un rinconcito privilegiado de nuestro corazón. Y en épocas de bajón, cobijarnos bajo su rescoldo es una sana costumbre. Bueno, para ir al grano, la noche de ayer, 28 de junio de 2010, fue uno de esos momentos para mí.</p>
<h3>Disculpen si exagero</h3>
<p>El 10 de diciembre del 83, con mis veintiuno a punto de caducar, fue la primera vez que sentí algo semejante. Tras la tragedia de la dictadura, asistíamos todes les argentines al inicio de una nueva era, teníamos la certeza y la alegría de que por fin algo estaba cambiando para mejor. Sin llegar a comprenderlo cabalmente (consecuencia lógica de la edad), las promesas del alfonsinismo me hacían llorar de emoción y parecía que, de allí en más, nada sería imposible.</p>
<p>Ya sé que la comparación puede que no sea todo lo feliz que une quisiera pero (soslayando el triste final de aquella primavera de la boina blanca), los tiempos que corren reviven una esperanza similar a la de entonces y encienden una brasita nueva que quedará guardadita, esperando el día en que necesite acurrucarme para contrarrestar el frío. Supongo que muches de les que ya peinan canas o se las tiñen (con o sin pudores) me acompañarán en este sentimiento.</p>
<h3>Los perros de presa</h3>
<p>Desde que les integrantes de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> iniciaron esta movida por lograr la modificación del Código Civil para que la legislación argentina se ponga a tono con el siglo y permita, sin ambages, el matrimonio universal, les tristes personajes que se oponen a la medida (con la diputada CHotton a la cabeza) han recurrido a los más bajos y vergonzosos argumentos. Por fortuna para nosotres, la postura contraria a la defensa de nuestros derechos es tan arbitraria y caprichosa que resulta fácil de rebatir en cualquiera de sus planteos de odio. Porque detrás de todo esto no hay más que odio y desprecio por lo que somos, por lo que expresamos y por lo que nos atrevemos a sentir con orgullo.</p>
<p>Se nos ha dicho que la homosexualidad es antinatural, que somos pervertides, que somos incapaces de dominar nuestros instintos primarios, que pretendemos la extinción de la especie, que buscamos obligar al mundo a adoptar nuestro modo de vida (como si tuviéramos solo uno y no cada cual el suyo), que somos la encarnación del demonio&#8230; uf&#8230; tantas y tantas barrabasadas que es imposible y hasta de mal gusto enumerarlas. Durante estos meses hemos sido testigues y destinataries de las acusaciones más mendaces y oprobiosas por parte de gentes que defienden una causa medieval. Personas supuestamente instruidas, propagadores de un discurso con más pretensiones que sustancia, alzando la voz en la tribuna pública y señalando con el dedito, segures de tener siempre la verdad. Sobre todo cuando esa verdad encarna lo más ruin y miserable del ser humano. Individues cuyas manifestaciones toman ribetes cada vez más violentos en la medida en que saben que van perdiendo la partida (aunque el reconocimiento de nuestros derechos no ha sido jamás un juego).</p>
<h3>La noche de San Juan</h3>
<p>El caso de la provincia cuyana de San Juan sea tal vez el más representativo de esta cruzada oscurantista contra una Argentina más digna. La manipulación de las audiencias públicas, las presiones indecorosas de las iglesias (sobre todo la católica, tan pontificia ella) sobre sus cautivos feligreses, las inauditas resoluciones del poder político, los avasallamientos a los derechos más elementales de las personas involucradas en la reivindicación de lo que nos corresponde (hablo de acoso policial, amenazas para nada veladas, allanamientos caprichosos, el secuestro de los equipos de sonido para la marcha y un largo etcétera) demuestran que estos personajes nefastos están decidides a llegar a las últimas consecuencias con tal de lograr sus objetivos. Loable la tarea de Fernando Baggio y les chiques de La Glorieta que, apoyades por la gente de la <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym>, han podido y sabido ponerle el pecho a las balas. No es moco de pavo en una provincia en la que pareciera que el tiempo se ha detenido en la época de la colonia, con inquisición y sus propies Torquemada incluídes.</p>
<h3>Las patas de la mentira</h3>
<p>Y esta gente está dispuesta a todo. No les quepa la menor duda. La mejor prueba la dio la diputada CHotton que intentó embarrar la cancha al aseverar que se está tratando la “ley de matrimonio homosexual con adopción”. Patética estratagema muy bien neutralizada por Alex Freyre y María Rachid en un programa televisivo. Porque les integrantes de la comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> no solo tenemos la capacidad de tener nuestres propies hijes biológiques (es un despropósito decir, como lo he escuchado, que por ser homosexuales somos estériles) sino que, además y por si esto fuera poco, las leyes de adopción actualmente vigentes no nos impiden adoptar. La <acronym title='Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans'>FALGBT</acronym> se ha encargado de dejar esto en claro ya en diversas oportunidades y no voy a redundar en el asunto.</p>
<p>Lo que sí vale la pena repetir una y otra vez hasta el hartazgo es el más férreo repudio contra la desvergüenza y la total falta de escrúpulos de la diputada CHotton que, embanderada en sus mentiras, no deja de recorrer los canales de televisión en pos de seguir propalando la peste de su homolesbotransfobia.</p>
<h3>Ladran, Sancho</h3>
<p>Cualquiera podría decir que “por fortuna” pero en realidad es “por justicia” que las voces de las catacumbas vaticanas y los puños de los prejuicios fachos, con su tan diversa variedad de tristes y reprimidos grises, están cada día más solos en medio del colorido de la verdadera diversidad, la que permite que todas las tonalidades coexistan en la misma paleta. La manifestación de esta noche del 28 de junio así lo demuestra. Miles de personas embanderadas tras una sola consigna, la de exigirle al Senado (y por ende al Estado) que apruebe de una buena vez la modificación del Código Civil que toda la población necesita para poner fin a la bochornosa situación de discriminación a la que nos ha relegado hasta ahora.</p>
<p>Aparecen entonces voces desde todos los ámbitos de la cultura y el arte popular voceando nuestras consignas. Consignas que no son solo nuestras. Voces incluso de algunos sacerdotes que marcan la diferencia a la hora de poner en claro quién es quién en el “reino de dios”. Cómo no mencionar las palabras del cura cordobés Nicolás Alessio para quien la homosexualidad no solo no es un pecado sino que se trata más bien de “un don de dios”, en tanto manifestación de lo diverso en el mundo que Él mismo ha creado. Queda claro que, cuando une quiere ser honeste, no hay cabida para las medias tintas.</p>
<p>Y así como hay quien la tiene clara, otres alzan aun más la voz y empuñan sus armas para dar batalla hasta las últimas consecuencias por más que saben que defienden una causa perdida. Les faches, con sotana o sin ella, están nervioses porque saben que el tiempo se les acaba y que el viento les sopla en contra.</p>
<h3>Hasta el infinito y más allá</h3>
<p>Me decía un amigo, después de la concentración en la Plaza de los Dos Congresos, que (tal como están las cosas y en función del consenso social que ostentamos) somos imparables. Evidentemente, presa de un triunfalismo para nada reprochable, la euforia lo lleva a ver como una realidad concreta ya no solo la modificación del Código Civil sino también la Ley de Identidad de Género, la legalización del aborto responsable, la derogación de todos los códigos contravencionales que penalizan la homosexualidad y el travestismo, etc., etc., etc. Y no le faltan razones. Por mi parte (y parafraseando al benemérito Hugo Moyano) prefiero no almorzarme la cena y esperar a que el próximo 14 de julio al menos treinta y siete senadores levanten la mano a la hora de votar afirmativamente por la aprobación de la nueva ley de matrimonio. Después, paso a paso, irán llegando las demás reivindicaciones. Sin embargo, comparto su optimismo y nadie puede negar que estas reformas cuentan con un amplio consenso social.</p>
<p>Como nunca hasta ahora, una concentración convocada por una organización <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> ha reunido a les referentes de los más diversos sectores de nuestra sociedad, desde los partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales hasta destacades representantes del arte y de la cultura. No faltaron las banderas ni los cánticos de la más diversa índole y todo el mundo se unió en un solo reclamo. Semejante apoyo no puede menos que enorgullecernos y llenarnos de gratitud. Sin embargo, representa además un gran desafío para nuestra colectividad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>.</p>
<p>Ahora que la sociedad en su conjunto nos ha tendido su mano, es de esperar que, de aquí en más, nuestras organizaciones asuman a su vez el compromiso de una mayor participación en la cosa pública, dando el presente toda vez que sea necesario para aunar nuestras voces con las de aquelles que reclamen por derechos no reconocidos. “Una mano lava la otra” podrán decir por ahí pero no se trata aquí de un mero juego de conveniencias. Se trata ante todo de un momento histórico en el que es preciso aunar fuerzas con el único norte de la justicia plena.</p>
<h3>Justo a tiempo</h3>
<p>A pesar de los pesares, debemos ser conscientes de que somos seres privilegiades. Tal vez este concepto nos quede más claro a quienes hemos crecido en el mundo menos permeable a las olas de progreso que precedió al que hoy nos permite soñar con un futuro mejor, pero es imprescindible que nos hagamos cargo de los tiempos que corren y tomemos el toro por las astas. Estamos ante un punto de inflexión tras el cual podremos gozar de la dignidad que nuestra humana condición nos impone.</p>
<p>Y dichas reivindicaciones no han de venir solas porque no es casual que lleguen en este año del Bicentenario. Queda claro que el punto de inflexión involucra también a la aprobación de la ley de medios, el creciente consenso a favor de los derechos humanos, la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo para el Nobel de la Paz, los juicios por la memoria y (¿por qué no?) la confirmación del delito de apropiación por parte de doña Ernestina. Y si la selección de fútbol gana el campeonato mundial, CARTÓN LLENO.</p>
<p>Esto es todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que en la noche de ayer ha sido partícipe de una fecha histórica y no tiene dudas de que llegará el día en que se acabe esa costumbre de discriminar.</p>
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		<title>¿Cómo es eso de ser padre?</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jun 2010 02:07:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>

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		<description><![CDATA[Reflexiones de El Huije para el Día del Padre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-large wp-image-14433" title="20100620 padres gays" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2010/06/20100620-padres-gays-400x347.jpg" alt="" width="400" height="347" /></p>
<p>El pasado fin de semana viajé a Entre Ríos en representación de la Fundación Buenos Aires Sida donde trabajo y, estando en esa provincia, recibí un mensaje de texto de mi marido contándome que había pasado una tarde muy divertida. Pregunté la causa pero ya todes sabemos lo jodides que somos les maricas, jeje. El muy infame no quiso largar prenda (nota al margen: utilizo estos términos solo para verificar si lee lo que escribo). De otro modo no se explica eso de enunciar apenas el título de una noticia cuando no se está dispueste a desarrollarla en sus detalles.</p>
<p>Tuve que esperar a mi regreso para enterarme solo de una parte de lo sucedido: se había encontrado con mis hijes con el objetivo de comprarme el regalo del Día del Padre.</p>
<p>En los días previos, algunos indicios me daban la pauta de que algo estaban tramando. Una semana antes, él había recibido un misterioso llamado telefónico de mi hijita y al día siguiente (como quien no quiere la cosa) me preguntó, camino al supermercado, qué querría yo que me regalara para esta fecha.</p>
<p>- ¿Y por qué me vas a comprar vos un regalo si yo no soy tu padre? –respondí.</p>
<p>Ya sé que no está bien eso de responder con otra pregunta pero es una buena táctica para sonsacar información clasificada. Lo malo es que, después de convivir durante tanto tiempo, une termina por descubrir las tretas utilizadas por el otro y estas dejan de ser eficientes.</p>
<p>- Le hubieras pedido un celular nuevo –opinó mi amigo Marcelo pero, conocedor del especial talento de mis vástagos para hacer desaparecer cada billete que cae entre sus manitas (talento heredado de un servidor, para ser honesto) y de las escuálidas finanzas ostentadas por mi cónyuge, descreí sin pensarlo dos veces de la posibilidad de que algo así sucediera. Lástima, porque en verdad me está haciendo falta un teléfono móvil que funcione cuando lo necesito. Tal vez por esa causa supuse que podía intentarlo de alguna  manera sutil.</p>
<p>Al jueves siguiente, justo el día en que viajaba a Entre Ríos, acompañé a mi hija al dentista y las cosas se dieron exactamente como yo esperaba. La llamé un par de veces para recordarle nuestra cita y, como suele suceder a menudo, no me respondió la llamada. Ante mi reclamo, su réplica fue la de siempre: la culpa era mía.</p>
<p>- Es TU teléfono –me dijo- Muchas veces decís que me llamás y el mío no suena. A ver, hacé la prueba.</p>
<p>Lamentablemente para ella, esa vez sí sonó. Pero antes de que comenzara con las excusas y el tema de fondo se diluyera en el éter, fui directo al grano:</p>
<p>- ¡Bueno! Si es culpa de mi celular, tenés la oportunidad ideal para quedar bien con papito si me comprás uno que funcione.</p>
<p>Su contraataque fue efectivo e ingenioso (debo reconocer que es otro talento heredado de papito):</p>
<p>- Ok. Mañana mismo me pongo a trabajar (imaginate de qué) para juntar en una semana los setecientos pesos que cuesta un teléfono nuevo.</p>
<p>Me tardé algunos segundos en reaccionar pero al fin la abracé y le dije:</p>
<p>- Hijita, yo no pretendo algo tan sofisticado. Con algo más baratito me conformo. Aunque no te subestimes: con lo linda que sos podés ganar ese dinero en una sola noche&#8230; ¡PERO NI SE TE OCURRA INTENTARLO!</p>
<p>Y ella sonrió con esa maravillosa luminosidad que me recuerda lo privilegiado que soy. Porque tengo siempre muy presente que soy un tipo muy, pero muy, afortunado. Obvio que hay cosas que se saben y se sienten pero les adolescentes de hoy no siempre están dispuestes a admitirlo. Por eso, la siguiente afirmación de mi hija fue:</p>
<p>- Ay, papá, ¡con vos no se puede hablar!</p>
<p>Pero ella sabe muy bien que no es así. ¿Para qué estamos les padres si no para poder hablar con nuestres hijes de lo que es importante?</p>
<p>- A propósito, ¿necesitás preservativos?</p>
<p>- Ay, ¡¡¡papá!!!! ¿Para qué voy a necesitar yo preservativos?</p>
<p>Una señora sentada frente a nosotres y con aspecto de matrona evangelista nos miró con desaprobación.</p>
<p>- ¿Es necesario que te explique una vez más para qué sirven?</p>
<p>Esta vez la que me miró torcido fue mi hija. Y la frase que vino a continuación (con cara de Grecia Colmenares) fue una manipuladora treta femenina:</p>
<p>- Más que preservativos, necesito un novio&#8230;</p>
<p>- ¡Ja! Ahora me vas a decir que solo lo hacen por amor&#8230;</p>
<p>La salvó la campana porque justo en ese momento la llamó el dentista y yo me quedé solo en la sala de espera, frente a frente con la señora evangelista que no me quitó la mirada de encima ni por un momento.</p>
<p>Cuando salió de la consulta, ya era demasiado tarde para continuar la charla. Tenía apenas un par de horas para preparar el equipaje.</p>
<p>Tras mi regreso a Buenos Aires supe que, durante mi ausencia, ella, su hermano y mi marido se habían juntado para elegir mi regalo, que habían caminado durante horas sin decidirse, que se habían reído mucho con las payasadas que les tres suelen potenciar cuando se reúnen, que habían cenado en el Mc Donald’s&#8230; Y en cierta manera me dio un poco de pena no haber podido estar ahí: no es que no suceda nunca pero siempre cada vez que les veo juntos, mis tres amores, siento que tocar el cielo con las manos es tan sencillo como desearlo.</p>
<p>Ayer recibí el llamado de una periodista de TELAM. Con esto de la modificación de la Ley de Matrimonio mi número de teléfono parece estar en la agenda de todas las agencias noticiosas. Nada original, la periodista quería saber cómo se vive esto de ser gay y padre a la vez. Yo no tenía mucho tiempo (un grupo de adolescentes secundarios me esperaban para charlar sobre el vih), de modo que le conté sucintamente la historia que acabo de narrarles. Pero le aclaré que mi caso no es la norma. Nuestra sociedad está muy lejos de ser un paraíso para quienes ejercemos una sexualidad diferente. De serlo, los debates acerca de nuestros derechos (que llevan tanto tiempo batallando contra los prejuicios y las canalladas homofóbicas) ya serían parte de la historia. Le aclaré además que ser padre es una experiencia invalorable que no se puede traducir en palabras. Une puede caer en el lugar común, por supuesto, y declamar que es lo más maravilloso que le ha sucedido en la vida pero nada de lo que se diga será capaz de transmitir la verdadera magnitud del sentimiento. Nuestres legisladores y todes aquelles que obtusamente se niegan a admitir lo evidente deberían saber que nuestras diferencias comienzan y terminan en la cama. Incluso muches de aquelles heterosexuales que defienden nuestra causa suelen tener dificultades para comprenderlo. Más allá de lo sexual, somos seres humanes idéntiques al resto de les mortales y nuestro amor vale tanto como el que más.</p>
<p>Esto es todo por hoy. Desde las callecitas de la misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, en apenas unas horas, comprobará si sus tres amores han elegido un celular como regalo del Día del Padre. En verdad, con un gran beso y un más grande abrazo me conformo, pero&#8230; shhhhhh&#8230; que elles no se enteren, jeje.</p>
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		<title>De ciegues y de elefantes</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2010/05/17/de-ciegues-y-de-elefantes/</link>
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		<pubDate>Mon, 17 May 2010 20:34:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los debates sobre los derechos <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> lindan muchas veces con lo grotesco. El Huije da su opinión al respecto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><img class="aligncenter size-full wp-image-13872" title="Ciegues y elefantes" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2010/05/20100517-ciegues-y-elefantes.jpg" alt="" width="590" height="375" />Habrá sido allá por el ’66 ó ’67. Todavía vivíamos en Tucumán, en el barrio de Villa Urquiza, cerca de la cárcel,, en la casa de la bisabuela que albergaba a gran parte de la familia. Como gallina clueca, Doña Carmen cobijaba a hijes, nietes y bisnietes con la única condición de que se le permitiera hacerse cargo del cuidado de les más pequeñes. Y lo hacía muy bien. Mi vida (y supongo que también la de mis primes) habría sido muy diferente, si ella no se hubiera ocupado de mi crianza durante mis primeros años. Por lo pronto, esa tarde nos habló sobre les ciegues y les elefantes.</p>
<p style="text-align: left;">Mis primes y yo nos habíamos enojado furiosamente, unes con otres, por alguna razón que no recuerdo. Seguramente fue una tontería pero, a esa edad, hasta lo más intrascendente cobra dimensiones extraordinarias. Al principio, se mantuvo al margen pero, al ver que la situación se salía de madres, Doña Carmen intervino a su estilo:</p>
<p>- Imaginen a los changuitos que han nacido cieguitos. ¿Cómo pueden saber lo que es un elefante si nunca lo han podido ver?</p>
<p>La pregunta era por demás extraña pero nosotres ya estábamos acostumbrades a situaciones parecidas. Sin embargo, ella tenía ese don de captar nuestra atención. Cuando la bisabuela hablaba se detenía el tiempo.</p>
<p>- Los ciegos ven con las manos –dijo uno de los primos mayores.</p>
<p>- Ajá&#8230; Entonces el cieguito que se ponga junto a la trompa del elefante y la toque va a pensar que un elefante es una gran manguera&#8230; –todes nos reímos porque nosotres sí sabíamos cómo era un elefante- el que le toque la pata pensará que es una enorme columna, el que esté junto a la panza tendrá la impresión de que es una pelota descomunal&#8230; ¿Cuál de todos tendría la razón?</p>
<p>- ¡Ninguno! –dijimos algunes.</p>
<p>- ¡Todos! –aseguraron otres.</p>
<p>Fue entonces que Doña Carmen nos explicó que todes estarían en parte acertades y en parte equivocades. Conclusión de la bisabuela: la solución sería que todes expusieran sus propias impresiones y así todes tendrían un panorama más amplio de lo que es un elefante, o que se tomaran el trabajo de recorrer al animal para tener una idea más acabada. ¡Qué vieja sabia mi bisa! Por eso, cuando murió, sentí que una parte de mí se iba con ella. Aunque desde entonces la mantengo siempre viva en mis recuerdos.</p>
<p>Esta anécdota en particular me ronda la cabeza desde que empezó el debate fuerte por la Ley de Medios Audiovisuales y más recurrente se tornó con el de la modificación del Código Civil para permitir el Matrimonio Civil Igualitario. Y a medida que escuchaba o leía las diversas posturas, me daba cuenta de que muches de les involucrades en la discusión no eran más que ciegues tocando un elefante. Incluso aquelles que tienen una visión menos limitada y pueden ver más allá de sus manos. Cuánto más les que, pudiendo percibir la diversidad, se empeñan en negarla para defender sus privilegios e intereses sectarios. Mi bisa hubiera dicho que estes últimes son les más ciegues porque son incapaces de ver con el corazón. Yo tengo que hacer un esfuerzo para no emplear términos más fuertes&#8230;</p>
<p>Caso similar presentan otras discusiones como la política de derechos humanos, las medidas económicas, los códigos contravencionales, la corrupción, el aborto, la minería a cielo abierto, las relaciones internacionales y decenas de otros temas en los que la gran mayoría toca de oído. Lo malo es que, ante las reiteradas desafinaciones, nadie está dispueste a abandonar la orquesta.</p>
<p>Les integrantes de la llamada comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> (si es que tal cosa existe) no estamos fuera de esa norma, lo cual refuerza la idea de que no deberíamos ser considerados de un modo diferencial. Aburre tener que repetirlo (incluso a les mismes integrantes de la cofradía, que solemos tender a sacarnos los ojos ante cualquier divergencia) pero somos tan diversos como el resto de la humanidad, con virtudes y defectos, aciertos y errores, dudas y certezas. Humanos, bah. Por eso resulta inadecuado meternos a todes en la misma bolsa y hacer de cuenta que todes hacemos, pensamos y sentimos del mismo modo. Y esta inconveniencia se torna infame maledicencia cuando se la emplea para demostrar, justamente, que la bolsa, con nosotres dentro, es una bolsa de gates.</p>
<p>En los últimos tiempos, he leído, escuchado y presenciado muchos (¡demasiados!) discursos orientados a poner de manifiesto diferencias que, a las claras, resulta improcedente si de derechos se habla. A ver si soy claro: el hecho de preferir a una persona de nuestro mismo sexo a la hora de ir a la cama (o donde fuere que une lo hace) no nos hace menos humanes. Resulta incomprensible que aun existan gentes aferradas a prejuicios medievales que siguen negando tozudamente una realidad que cada día es más y más patente. Repitiendo hasta el hartazgo las palabras de Osvaldo Bazán: “la homosexualidad no es nada”. Dice el refrán que no hay peor ciegue que le que no quiere ver y somos tan humanes, tan idéntiques al resto de la humidad que incluso personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> se ubican en la vereda de enfrente a la hora de defender nuestros derechos. O mejor dicho: a la hora de trabajar por el reconocimiento jurídico y social de nuestros derechos. Porque no debemos olvidar ni por un instante que somos tan personas que también nosotres ya tenemos derecho a amar, a ser amados, a formar una familia, a criar y educar a nuestres hijes adoptades o biológiques, a tener un seguro social, a recibir pago por nuestro trabajo, a acceder una pensión por viudez y un larguísimo etcétera que me llevaría demasiadas líneas detallar. Y muches de nosotres ya ejercemos algunos de esos derechos sin pedirle permiso a nadie. Claro que sin el respeto ni el reconocimiento que merecemos.</p>
<p>Lo indignante es comprobar que los seudoargumentos por la negativa pretenden tomarnos, a nosotres y a la sociedad toda, por idiotes. Ya no estamos en épocas en las que sea necesario recurrir a los cuentitos infantiles para hacernos ver la realidad. Así como no es cierto que Eva fuera creada a partir de una costilla de Adán y que el mundo no se construyera en siete días, tampoco es cierto que el matrimonio sea una institución legada por el buen Dios a los hombres para perpetuar la especie. ¿Acaso el matrimonio no existía en las culturas anteriores a la judeo-cristiana, cuando Moisés y Jesucristo no eran siquiera una cigota? ¡Un elefante no es una columna maciza! Tampoco es cierto que la modificación del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo sea una condena para la perpetuación de la especie. ¿Desde cuándo un derecho es una obligación? Supongo que todo ser humano tiene el derecho de comer pescado frito los sábados de agosto de los años bisiestos, sin embargo, imagino que poques hacemos uso de él y siempre según nuestro libre albedrío. ¡Un elefante no es una gran manguera! ¿Es necesario seguir enumerando excusas inconsistentes? Si no fuera una propuesta sórdida, me reiría de aquelles bienpensantes que dicen estar de acuerdo con el matrimonio pero no con la adopción. Afirman que les niñes necesitan tener padre y madre (así, con el macho adelante porque, al fin y al cabo, es lo que más importa). A ver, mi amor, el mundo está lleno desde tiempos inmemoriales de niñes huérfanos de papá y/o de mamá sin que nadie se rasgara las vestiduras por ello. Y da la casualidad que, algunes de eses padres heterosexuales, maltratan, abusan, abandonan y hasta matan a sus propies hijes. ¿Qué garantías dan, por lo tanto, las impolutas familias occidentales y cristianas? ¿Se entiende que un elefante no es una pelota descomunal?</p>
<p>“Esto sería un muy buen chiste si no fuera una joda bárbara” decía Tato Bores. Y siempre lo cito porque se adapta a toda situación donde la sinrazón se asocie a la injusticia, a la violencia y a la discriminación. Cóctel que puede desembocar incluso en la muerte (ejemplos sobran).</p>
<p>Pero si hablamos de adopción, hay un par de consideraciones que nadie debería pasar por alto y, sin embargo, casi nadie menciona en el debate.</p>
<p>1) La modificación del Código Civil que permitirá el matrimonio entre personas del mismo sexo no hace ninguna referencia a la adopción. La adopción por parte de personas homosexuales, en la Argentina, ya está permitida por la legislación correspondiente. LES HOMOSEXUALES YA PODEMOS ADOPTAR EN LA ARGENTINA. Lo que la modificación del Código Civil permitiría, de modo implícito, es que las adopciones puedan realizarse en forma conjunta por ambos miembros de la pareja, con todos los beneficios sociales que gozan actualmente les hijes de parejas heterosexuales. Sin esta modificación, les hijes de parejas homosexuales (que ya existen) seguirán siendo “hijes de segunda”, como lo son ahora y como eran antiguamente les hijes extramatrimoniales (aberración que felizmente se corrigió hace décadas y tiene un correlato directo con la situación expuesta).</p>
<p>2) HABEMOS MUCHES HOMOSEXUALES QUE YA TENEMOS HIJES (biológiques o adoptades) y nuestra orientación sexual no nos quita mérito como madres o padres. Somos tan capaces de desempeñar un buen papel como un papel desastroso, al igual que el común de les mortales. Hay quien afirma que nuestres hijes van a “heredar” nuestra orientación gracias a (o por culpa de) los “ejemplos” que recibirán en nuestros hogares. Aburre, cansa recordarles a esas personas que la mayoría de nosotres se ha criado en el seno de una familia heteroparental y sin embargo&#8230; Lo curioso (por decirlo de un modo amable) es que todes quienes pretextan estos reparos sostienen que no tienen nada en contra de les homosexuales, pero coinciden en suponer que serlo es un disvalor. ¿Qué problema habría, si no, en que la gente tuviera hijes gays?</p>
<p>Los elefantes son mucho más que un simple cuerno de marfil.</p>
<p>¿Hasta cuándo vamos a seguir discutiendo estos asuntos que ya deberían haberse superado? Las mismas excusas (me niego a otorgarles el rango de argumentos) fueron esgrimidos antaño para negar otras cuestiones igualmente discriminatorias. Hubo una época en la que les cristianes discutían si la mujer era una criatura de dios o del demonio (y en realidad la discusión aun no termina, a juzgar por los numerosos impedimentos que padecen las féminas dentro de la jerarquía clerical). De hecho, en lo civil solo pudieron ejercer sus derechos de sufragio a partir del siglo XX. Se puso en tela de juicio también la humanidad de les negres, para justificar de ese modo que se los esclavizara en el seno de las comunidades seguidoras de la doctrina de Cristo. Nazismo, apartheid y aberraciones similares defendieron, en diversos momentos de la historia, la superioridad de unas razas por sobre las demás con las consecuencias que ya todes conocemos (o sería esperable que conociéramos). Hace un par de décadas, sin ir más lejos, las facciones cristianas de nuestro país vaticinaban el fin de la familia y de la civilización ante la inminencia de la aprobación de la Ley de Divorcio Vincular.</p>
<p>Las teorías conspirativas y las predicciones agoreras no son más que palos en la rueda que pretenden detener un proceso que no tiene marcha atrás. Todas las cuestiones mencionadas fueron felizmente superadas y hoy ya nadie se atrevería a defenderlas con seriedad. Ni el mundo ni la sociedad han sucumbido todavía y, cuando la modificación al Código Civil sea aprobada finalmente por ambas cámaras parlamentarias (hecho que sucederá más temprano que tarde) los mismos pretextos han de servir a los oscurantistas de siempre para oponerse a otros asuntos que aun quedan pendientes: la necesaria legislación sobre aborto responsable, la ley de identidad de género y la idónea implementación de la ya aprobada ley de educación sexual, por ejemplo.</p>
<p>Cansa, aburre, harta tener que repetir una y otra vez los mismos fundamentos, pero está visto que nunca será suficiente. Las pruebas al canto. Incluso en estas páginas, (donde sería de esperar que todes les lectores estuviéramos de acuerdo respecto de estos planteos) se torna imprescindible machacar y machacar.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que se esfuerza por darle varias vueltas al elefante (y a veces me llevo cada sorpresa&#8230;).</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-13873" title="autor_huije" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2010/05/autor_huije.jpg" alt="" width="520" height="100" /></p>
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		<title>Los derechos de las mujeres también son derechos humanos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 21:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[El 8 de marzo es, sin dudas, un día de lucha, un día de denuncia que no solo rememora aquel luctuoso incendio que causara la muerte de 140 mujeres trabajadoras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img class="aligncenter" src="http://photos-e.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc3/hs391.snc3/23864_1404806599492_1212198848_31176890_3681676_n.jpg" alt="" width="590" height="400" /></p>
<p>Cuando yo era joven, las discusiones con mi señora madre podían surgir a partir de cualquier nimiedad. Ambos éramos lo suficientemente tercos como para no dar el brazo a torcer, más allá de las consecuencias. Ella misma aseguraba que, en la vida, había dos maneras de hacer las cosas: mal o como las hacía ella. Y mi espíritu acuariano me llevaba a cuestionar sistemáticamente sus métodos, aun cuando en mi fuero interno estuviera de acuerdo con ellos en más de un caso. Planchar las camisas, por ejemplo. A mi juicio, ella nunca las planchaba lo suficientemente bien y era mi gusto hacerlo a mi modo. Sin embargo, para una mujer que había sido educada a la vieja usanza, permitir que su hijo varón realizara una tarea eminentemente femenina era algo vergonzoso y digno de desaprobación. “¡Cómo vas a planchar vos si estoy yo en la casa para hacerlo!”.</p>
<p>Esta frase me acompañó a lo largo de toda mi vida, aun ahora que ya han pasado casi quince años desde que mi madre ya no está. Pero lejos de ser una ley universal, es más bien una proclama que incita a la rebelión.</p>
<p>No es que no fuera una mujer inteligente. Edipos aparte, mi madre ha sido una de las mujeres más brillantes que he conocido. Esto no impidió que haya hecho del machismo uno de los pilares de su existencia. Una mujer que luchó a destajo por sacar su familia adelante, sin un marido a su lado en quien recostarse. Una mujer con una fuerza titánica y un sentido de la dignidad y de la solidaridad inigualable. Una mujer que, sin embargo, no pudo ir más allá de los prejuicios que la relegaban a un rol meramente doméstico, por más que estuvieran a la vista sus capacidades trascendentes de aquella tradición medieval.</p>
<p>A veces se me da por preguntarme qué pensaría mi madre ahora, si viviera. No lo sé. A pesar de su lucidez, no la imagino como una mina flexible que se adaptara fácilmente a las nuevas circunstancias. Si me apuran, me atrevería a asegurar que, hoy por hoy, estaría en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, se opondría a la legalización del aborto, no aceptaría el desarrollo de la tecnología de las células madres ni la proliferación del alquiler de vientres. Y también estoy seguro de que no tendría una justificación muy clara para adoptar esas posiciones. La tradición tiene esas cosas. Su mundo caótico necesitaba cimientos inamovibles y cualquier temblor amenazaba la estructura misma de la vida. En cambio, la imagino defensora de las mujeres golpeadas y de las víctimas de la trata de personas. ¿Era mi madre distinta a las demás madres? ¿Era menos evolucionada que las demás mujeres y los hombres de su época? ¿Era un dinosaurio si la comparamos con la media de la sociedad actual? No lo creo.</p>
<p>Ciertamente, mi señora madre y la gran mayoría de sus congéneres no han hecho del feminismo su manera de enfrentar el mundo y (al menos no masivamente) tampoco lo hacen en la actualidad. La necesidad de rebelarse y de revelarse no es un norte que guíe el derrotero de tantas y tantas que padecen todavía la cultura que nos legaran los ancestros. Sin embargo, rebelarse en contra de esa tradición que las oprime y revelarse a sí mismas como personas dignas de respeto que ejercen sus derechos, ese fragor por dar a conocer al mundo quiénes son y quienes quieren ser, es una música que comenzó como un tenue murmullo y hoy en día ya se perfila como bella sinfonía que llegará a liberarlas y a liberarnos.</p>
<p>El 8 de marzo es, sin dudas, un día de lucha, un día de denuncia que no solo rememora aquel luctuoso incendio que causara la muerte de 140 mujeres trabajadoras. El “Día Internacional de las Mujeres” (porque también es una falacia eso de que todas las mujeres son iguales) es una fecha para proclamar a los cuatro vientos las opresiones generadas por este sistema patriarcal en el que estamos inmersos y (¿por qué no?) también las propias del sistema económico-social que, en nombre del mercado, no duda en destruir lo más valioso del espíritu humano. En un mundo (o una munda, como gustan decir las feministas) en el que todo y todes somos mercancía, se diluye el espacio propio de las individualidades y, por tanto, los derechos que los individuos pudieran ejercer. “Desmercantilizar nuestras vidas es parte de una opción radical de lucha en una munda donde quepan todos los mundos”, según palabras de mi admirada Liliana Daunes.</p>
<p>Luchar, cade une a su manera, por la libertad, por el imperio de la verdad y la justicia, no puede eludir un cambio de conciencia y de actitud respecto de las mujeres, relegadas por siglos, asesinadas, denigradas, ignoradas.</p>
<p>“El cambio es nuestra opción y se inicia cuando se decide”, palabras textuales de la ratita protagonista de la película de Disney, “Ratatouille”. Palabras que refrendo a pie juntillas. Y es en función de esta máxima que la prédica del feminismo debe transformarse en una prédica universal que nos comprometa a todes. Reivindicar las historias de Lisistrata (que propuso una huelga de piernas cruzadas para terminar la guerra entre Atenas y Esparta), de la teórica marxista Rosa Luxemburgo (golpeada a culatazos hasta morir), de la peruana Flora Tristán (fundadora del feminismo moderno) o la de su compatriota Micaela Bastidas, esposa de Tupac Amaru (leona militante a la que le cortaron la lengua, antes de ser descuartizada), la historia de Juana Azurduy, la de Manuela Saenz y la de Macacha Güemes&#8230; otorgar la justa relevancia que estas y tantas mujeres valerosas y valiosas a lo largo de la historia de la humanidad, mujeres como nuestra Alicia Moreau, nuestra Alfonsina Storni, nuestra Eva Duarte, de nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo o de ignotas y sacrificadas mujeres como mi madre, es una deuda que la humanidad toda tiene para con ellas y para con nosotres mismes. Porque nada nos enaltece tanto como hacernos cargo de nuestras propias miserias. Lo digo como hombre y como gay que sabe de qué habla cuando dice “discriminación”, tanto en el rol de víctima como en el de victimario. Y si de discriminación se trata, tampoco debemos olvidar a mis queridas Diana Sacayán, Marcela Romero, Lohana Berkins y tantas otras, que saben mejor que nadie defender con el cuerpo su derecho a ser.</p>
<p>El 8 de marzo no es una simple efemérides. O no debería serlo. Igual que el 1° de mayo, o el 17 de mayo, o el 28 de junio o decenas de conmemoraciones que, a fuerza de repetición, van perdiendo su sentido y se convierten en bochornosa burocracia.</p>
<p>Es necesario poner en relieve las libertades ausentes, las miserias acumuladas, las postergaciones vergonzantes. Les feministes tenemos hoy la obligación de denunciar las masacres a las que son sometidas miles de mujeres en el mundo y en nombre de intereses espurios. La trata de personas, la violencia intrafamiliar en todas sus formas y el femicidio no son más que distintas caras de una misma moneda de cambio que incluye también al racismo, a la homo-lesbo-transfobia y otros tantos odios que no hacen otra cosa que denigrar a la raza humana en su conjunto.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las ruidosas callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, para terminar, cita una vez más a la Daunes:</p>
<blockquote><p>“Basta de violencia, basta de femicidios, aborto legal seguro y gratuito, abolición del sistema prostituyente, no a la heterosexualidad obligatoria, no a la militarización del continente, basta de pobreza, trabajo para todas y todos, no a la publicidad sexista&#8230; Recordemos que los derechos de las mujeres también son derechos humanos”.</p></blockquote>
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		<title>Yo tengo fe</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 14:45:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Una mirada optimista hacia la realidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> argentina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><img class="alignnone" style="border: 0pt none; margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/S27QEswl-oI/AAAAAAAAJyk/_4ADP7QSqTI/s400/Clemente..%2Bel%2Bamor%2Bgay.jpg" border="0" alt="" width="589" height="188" /></p>
<div style="text-align: left;">Tranquiles, que el título de este artículo no tiene nada que ver con alguna remota simpatía de mi parte hacia la producción artística de Palito Ortega, mucho menos hacia esa canción homónima, que resume la falta de talento y buen gusto de su autor. Tampoco se relaciona mi fe con esa necesidad humana de explicar el universo a través de postulados dogmáticos que pueden llegar a calmar alguna angustia pero son incapaces de contribuir al desarrollo de un hombre libre.</p>
<p>Mi optimismo es más genuino y terreno.</p>
<p>Cuando yo era (más) joven, allá por los setenta, no existía McDonald’s y la firma encargada de atosigarnos con su comida chatarra llevaba el nombre de Pumpernic, cuyos locales eran punto de reunión obligado para la juventud de entonces. No eran épocas muy felices para nuestro país y había que tener cuidado. Cualquier error o cualquier imprudencia podía terminar en tragedia. Sin embargo, a pesar de las innumerables recomendaciones de nuestres padres, como buenos jóvenes que éramos, de tanto en tanto se nos daba por retar al destino. Les más memoriosos no me dejarán mentir. Recuerdo específicamente un mediodía de primavera en el Pumpernic del barrio de Floresta. El que durante los años de mi adolescencia fue mi novio me había invitado a almorzar. Habíamos estado un poco distanciados por algunos meses y tratábamos de recomponer la relación, de modo que el plan era compartir y satisfacer la necesidad de estar juntos. El local estaba atestado de gente y fue larga la espera para que nos entregaran la bandejita con la comida. Entre tanto, la charla era fluida y abundaban las miradas y las caricias furtivas. En el ámbito represivo en el que vivíamos, era la manera de decir “te quiero”. Luego nos sentamos en la mesa más escondida y continuamos con nuestro divertido juego de seducción. Poco a poco, la conversación se puso más y más melosa y ambos nos sentíamos en el paraíso por el simple hecho de saber que nuestro amor era correspondido. Les adolescentes han sido, son y serán siempre iguales. De tanto en tanto, percibíamos alguna mirada censora por parte de la gente que estaba a nuestro alrededor pero, teniendo la certeza de no estar haciendo nada malo, hacíamos caso omiso de todo tipo de murmuraciones. Claro: el asunto fue que, confiados en nuestra felicidad, devoradas ya las hamburguesas y las papas fritas, nos dejamos llevar y por un par de segundos (juro que no fueron más que un par de segundos) la mano de él se posó sobre la mía. A los pocos minutos, el encargado del local se acercó a nuestra mesa y con expresión circunspecta nos invitó a retirarnos del establecimiento.</p>
<p>Tal vez lo que más escandalizó a las personas presentes no fuera el roce de su mano sobre la mía. Hoy en día me inclino a suponer que lo peor para ellas residía en nuestra expresión de plena felicidad y gozo al hacerlo. Sin mencionar el horror de todos los rostros cuando, levantándonos de las sillas y encaminándonos hacia la salida, nos abrazamos y nos dimos un beso en la boca. Nada sexual, por cierto: solo un simple y acaramelado besito en los labios. Oímos los murmullos y las desaprobaciones diversas de les presentes. Sobre todo un sonoro y estridente “¡putazos!”, celebrado por las risotadas de muches, que quedó resonando en la sala hasta que nos fuimos.</p>
<p>Habemos quienes hemos vivido esa triste época en la que la mera expresión de afecto entre dos hombres era razón suficiente para la censura y el escarnio. Los varones debíamos saludarnos con un apretón de manos, cuanto más fuerte mejor (si me habrán hecho crujir los huesitos con el propósito de demostrar virilidad). En su defecto, lo máximo que se permitía era un abrazo, pero este abrazo debía ser “a lo macho”, con fuertes y exagerados golpes en la espalda. Como dijo alguien alguna vez: eran tiempos en los que había que ser muy macho para ser puto. Y con esto no pretendo decir que en la actualidad estemos atravesando la era del respeto universal y absoluto por la diversidad sexual. Nada que ver. Pero convengamos que, hoy en día, al menos en Buenos Aires y en otras grandes ciudades, la vida de gays y lesbianas es mucho menos tortuosa que entonces. Excluyendo, por supuesto, a las personas trans, para quienes la era del respeto social se vislumbra todavía muy lejana. Para ellas, el tiempo parece haberse detenido en la época de la santa inquisición.</p>
<p>Circula por ahí una encuesta que busca reforzar la idea de que algo así como el 70% de les argentines está de acuerdo con la sanción de una ley que nos permita contraer matrimonio. O sea que la mayoría de la gente vería con buenos ojos que dos hombres o dos mujeres (casi no hay referencias a las personas trans) puedan casarse con todas las de la ley.  Todes sabemos la facilidad con que hoy en día se manipulan las encuestas y no sería de extrañar que tales resultados no se correspondieran exactamente con la realidad. En la vida cotidiana, no he tenido hasta el momento la felicidad de toparme con ese 70% de compatriotas que apoyan nuestra causa. Pero de ser correctos, me inclinaría a suponer que esas cifras corresponden a la ciudad de Buenos Aires y no a toda la nación. Más allá de ello y afrontando otro aspecto del tema, deberíamos preguntarnos sobre la verdadera relevancia de estos porcentajes. ¿Acaso nuestros derechos dependen de la opinión de la mayoría de la sociedad? Si la encuesta hubiera dado resultados adversos, ¿tendríamos menos derecho a ser tratados en un plano de equidad con el resto de los ciudadanos? Lejos estoy de negar la importancia de tales resultados pero me parece importante dejar en claro que nuestros derechos son inherentes a nuestra condición humana y no están sujetos a los vaivenes de la opinión pública.</p>
<p>Por otra parte, el lema de “Los mismos derechos con los mismos nombres”, que las organizaciones <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> enarbolan desde hace ya varios años, se ve mancillado cada vez que se habla de la “Ley de matrimonio gay”. Nadie (o casi nadie) se rebela ante este mote. Yo no quiero un matrimonio gay. No existe el matrimonio gay. El matrimonio debe ser uno solo, más allá de la orientación sexual de les contrayentes. Y no es este un tema menor. Mientras sigamos hablando de matrimonio gay, aun les que de una u otra manera estamos involucrades en la defensa de nuestros derechos seguiremos consintiendo en que nuestras uniones son diferentes a las de las personas heterosexuales y, por lo tanto, pasibles de un tratamiento diferencial. Mientras los nuestros sean matrimonios gays permanecerá cerrado nuestro acceso a la adopción y al respeto social que sin ninguna duda merecemos. Tampoco ayudan (a mi juicio) las pantomimas mediáticas de algunos personajes faranduleros que, carentes de ideales vinculados a la reivindicación de nuestras dignidades, no trepidaron en organizar grandes festejos, dándoles el rótulo de “casamiento”, como si la sola proclamación del deseo fuera suficiente para lograr su concreción. No son pocas las personas desprevenidas que, a partir de las publicitadas ceremonias, asumieron que las bodas entre personas del mismo sexo son legalmente posibles. Aún más, este tipo de confusiones ha dado pie para que, durante la campaña electoral de 2009, una de las candidatas de la derecha (cuya posición adversa al reconocimiento de nuestros derechos es conocida por todes) se permitiera la promesa de que las parejas del mismo sexo podrían casarse cuando ella fuera electa. Pasadas las elecciones y con la banca en el congreso asegurada, la ex candidata se sacó la careta y se manifestó en contra de una ley de matrimonio que eliminara los condicionamientos ligados a la sexualidad de les contrayentes. A lo máximo que accedería sería a una ley nacional de unión civil, similar a la que ya rige en Buenos Aires. Cuando se le señaló la incongruencia de sus declaraciones, sin ponerse colorada, argumentó que se trataba de una mala interpretación de sus palabras, que los mismos gays llaman “casamiento” a la unión civil. Eso de darles letra a les adversaries debería preocuparnos.</p>
<p>El caso de la Iglesia es mucho más frontal y carente de sutilezas. Es por demás conocida la posición de este papa respecto del reconocimiento de nuestros derechos. A él se suma una extensísima lista de fundamentalistas que pretenden elevar sus prejuicios al rango de ley. A partir de sus declaraciones, la comunidad homosexual sería la responsable de todas las calamidades de la humanidad y ahora, a partir de nuestra pretensión de acceder al matrimonio, también seríamos les causantes de la degradación y la desaparición de la familia y de la raza humana en su totalidad. En los últimos meses ha llegado a sorprenderme (e incluso a desconcertarme) la virulencia de los ataques perpetrados por la cúpula vaticana en contra de cualquier avance a favor de nuestra causa. No hace falta un detalle de tan extenso inventario, ¿verdad?</p>
<p>Sin embargo (y sin ánimos de avivar giles), me atrevería a aseverar que tanto empeño en denigrar nuestra lucha y en desconocer nuestros derechos no es más que una muestra de la debilidad que los aqueja. Si nos atacan con tanto encono, si se obstinan en ocupar cuanto espacio les permita la difusión de sus mensajes medievales, si no cejan en su política de difamación y chantaje, es porque TIENEN MIEDO. Saben mejor que nosotres mismes que la victoria de nuestra labor es un hecho que llegará tarde o temprano, tal como sucedió durante la segunda mitad del siglo veinte con las reivindicaciones de los afrodescendientes o con los derechos civiles de las mujeres, por mencionar apenas dos de los tantos avances en materia de derechos humanos acaecidos en la última centuria. En la actualidad, sistemas tales como el suprimido apartheid sudafricano son considerados una atrocidad por la gran mayoría de las personas. Igual desprecio merecen los regímenes fascistas capaces de perpetrar genocidios en contra de millones de judíos, armenios, gitanos y demás etnias irracionalmente perseguidas y masacradas.</p>
<p>A través de sus prédicas homolesbotransfóbicas, tan exacerbadas e insidiosas, los heraldos de la intolerancia no hacen más que mantener el tema en la cabecera de los titulares y, contrariamente a lo que ellos suponen, este hecho redunda en nuestro beneficio. Si bien se cumple también en este caso el espurio axioma goebeliano (“miente, miente, que algo quedará”), no es menos cierto que el tema de los derechos de las diversidades sexuales se va instalando en el discurso cotidiano de la sociedad y llegará el momento en que nadie se escandalice ante la posibilidad de que lesbianas, gays y trans puedan contraer matrimonio, adoptar, heredar y recibir el mismo trato que el resto de los mortales, sin ninguna discriminación. Basta como prueba de  lo que digo el actual estado de las cosas. En los tiempos que corren, ningún empleado del McDonald’s se atrevería a echarme del local por mostrarme en público cariñoso con mi pareja, cada vez son más las parejas del mismo sexo que pasean por la calle tomadas de la mano sin que haya consecuencias desagradables, por citar solo algunos ejemplos. Incluso las críticas y las diatribas contribuyen a instalar el tema en la opinión pública y, por paradójico que parezca, la cotidianeidad juega a nuestro favor</p>
<p>Paralelamente, claro, esta situación permite también la aparición de personajes mediáticos que, so pretexto de defender nuestras prerrogativas o en búsqueda lisa y llana de réditos personales, allanan el camino de nuestros detractores mediante actitudes y discursos contrarios a lo que aparentemente intentan sostener.</p>
<p>Pero a pesar de ello, me siento optimista. La razón de ese optimismo se funda en la certidumbre de que el reconocimiento de nuestros derechos inherentes serán un hecho más temprano que tarde. El nuestro es un camino que sin dudas tiene un final y nuestro avance no admite desvíos. Nuestros adversarios están nerviosos y esa es la única prueba que necesito para darme cuenta de que están perdiendo la partida.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad ha aprendido a lo largo de sus lustros que el amor y los ideales siempre son más fuertes.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.agmagazine.info/uploads/autores/autor_huije.jpg" alt="" width="520" height="100" /></p>
</div>
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		<title>¡La pobreza está de moda!</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Aug 2009 09:38:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<description><![CDATA[¿¿¿Que la derecha se está haciendo progresista??? ¡¡¡Pero POR FAVOR!!! ¿A quién quieren engañar? El Huije deja su opinión sobre el asunto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x5dFnJOI/AAAAAAAAJxI/rIahGzebgAg/s1600-h/quino.png"><img style="margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 322px; display: block; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x5dFnJOI/AAAAAAAAJxI/rIahGzebgAg/s400/quino.png" border="0" alt="" /></a><br />
Esto es algo que no sucedía (si la memoria no me falla) desde que la televisión descubriera que en Tucumán había chicos que se morían de hambre, allá por el 2003.</p>
<p>Rompió el hielo Hugo Biolcati, Presidente de la Sociedad Rural Argentina, con un <a href="http://www.ruralarg.org.ar/web/notas.php?var=nota&amp;id=3141#0">discurso</a> en el cual desarrolló extensamente su idea de PATRIA y tras lo cual (ya finalizando) se preguntó: <em>&#8220;¿Porque el 27% de los argentinos padece hambre? ¿Por qué hay familias que revuelven los tachos de basura en busca de comida?&#8221;</em>. Curioso que se lo pregunte recién ahora, siendo que muches de nosotres, sin ser eruditos en la materia, nos lo venimos preguntando desde hace décadas. ¿Habrá algún oscuro trasfondo detrás de la <em>&#8220;preocupación&#8221;</em> de Biolcati? En esto estoy con el diputado Claudio Lozano: Si tan afligido está, primero hablemos de POBREZA entonces y después de RETENCIONES.</p>
<p>Pero el titular de la SRA no fue el único. <em>Benenito XVI</em> también hizo lo suyo. En un telegrama enviado a la Nunciatura en mayo último, el Papa pidió <em>“reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social”</em> para <em>“hacer posible una sociedad más justa y solidaria”</em>. Con meses de anticipación a la polémica que algunos medios intentan implantar ahora, no hizo más que impartir una bendición apostólica para la colecta <em>Más por Menos </em>de Caritas Argentina. Supongo que ha de ser un mensaje estandarizado similar al que pudo haber enviado a Panamá, Jamaica o Etiopía, pero vino como anillo al dedo para atizar las brasas destinadas a deslucir aun más la gestión del matrimonio presidente. Los medios hacen estas cosas porque saben que funcionan. Ya se sabe que a rio revuelto&#8230;</p>
<p>Cuando leía las declaraciones de Biolcati y las palabras de Benenito me asusté. ¿Cómo podía ser que a estas alturas de mi vida pudiera yo estar de acuerdo con esta &#8220;gente&#8221;? Después me tranquilicé: la pobreza es un escándalo, del mismo modo que la riqueza extrema y vergonzante de muches individues es una obscenidad. E igualmente indignante resulta que personajes de esa calaña se apropien de la defensa de les pobres, como si alguna vez se hubieran preocupado por aquelles que sufren el hambre y la miseria. El mismo hambre y la misma miseria que han alimentado las cuentas bancarias de les que ahora se rasgan las vestiduras. Huelga repetir que les Biolcati, les K, les Benenito y tantes otres han sido desde siempre aliades estratégiques de ese poder que genera la pobreza que hoy tanto les duele. No es necesario decir que <em>NO LES CREO NADA</em>. Y es que les pobres nos les han interesado, no les interesan ni les interesarán jamás en la medida en que no puedan explotarles. La síntesis del genial Quino puede decirlo mejor que cualquiera:</p>
<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5hhvMJ1-I/AAAAAAAAJwo/IlwYKeMryAI/s1600-h/remamas-quino.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px; display: block; height: 334px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5hhvMJ1-I/AAAAAAAAJwo/IlwYKeMryAI/s400/remamas-quino.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Y ahí está el asunto: estes pobres de hoy, por más que se les exprima, ya no sueltan jugo de tan seques y esquilmades que están. Muy por el contrario, les pobres de hoy se han convertido en una amenaza por la simple razón de que ya no tienen nada que perder y están dispuestes (por decisión o por instinto) a tomar por la fuerza lo que les ha sido arrebatado desde siempre de manera solapada (y no tanto). En este caso, les agresores originales se pretenden víctimas de la INSEGURIDAD y manipulan la opinión pública en su favor. Hay gente que siempre cae parade y puede fumar bajo el agua. El maestro Quino también lo sabía desde hace tiempo:</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x5IQFP7I/AAAAAAAAJxA/-scuGMfcZy8/s1600-h/quino-crisis.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 308px; display: block; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x5IQFP7I/AAAAAAAAJxA/-scuGMfcZy8/s400/quino-crisis.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
¿Y nosotres que papel desempeñamos en todo este desbarajuste? Muches de nosotres también hemos pecado por falta u omisión. Otres hemos sido muy inocentes.</p>
<p>En una parte de su alocución, el titular de la SRA decía: &#8220;<em>Pienso en Manuel Belgrano, en José de San Martín, en Domingo Faustino Sarmiento, en Juan Bautista Alberdi, hombres que le dieron a la PATRIA todo, sin pedirle nada</em>&#8220;. ¡Minga que no le pidieron nada! Eran tan de carne y hueso como cualquier hije de vecine y necesitaban al menos el sustento mínimo para continuar con sus patrióticas gestas. El caso más triste, el del pobre Belgrano, que no solo era ideológicamente <em>enemigo de los grandes terratenientes</em> sino que reclamó de la PATRIA los pagos de sus sueldos atrasados hasta el día de su muerte (pagos que nunca se efectuaron, por supuesto). Sin embargo, a dirigentes como Biolcati les conviene fomentar la ancestral prédica cristiana de la mansedumbre. Agachemos la cabeza y banquémonos lo que venga, que nuestra recompensa vendrá recién en la vida eterna. Y entre tanto ¡A JODERSE! que para eso somos pobres.</p>
<p>La pobreza de hoy no la inventaron los K. Los gobiernos anteriores tampoco han hecho mucho por mejorar la situación. A la rata riojana alguien la votó. Todavía hay quienes aseguran que con les miliques y sus amiguites civiles estábamos mejor. La evasión impositiva sigue siendo deporte nacional, como tener empleados en negro o creer que un plasma nos pone por encima de quienes nada tienen. ¿Acaso durante la última campaña electoral alguien priorizó a la POBREZA como uno de los males a resolver? ¿Cuántes de nosotros está de acuerdo con la señora de los almuerzos cuando dice que les pobres no tienen la capacidad de pensar, abriendo las puertas de la democracia al voto calificado? Lo peor que hemos hecho la mayoría de nosotres alguna vez es habernos creído el cuento del sueño americano, fomentando el <em>&#8220;no te metás&#8221;</em> y el &#8220;<em>sálvese quien pueda&#8221;</em>.</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x48B6rOI/AAAAAAAAJw4/17nfV-wlrRw/s1600-h/quino_crisis_mundial.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px; display: block; height: 173px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x48B6rOI/AAAAAAAAJw4/17nfV-wlrRw/s400/quino_crisis_mundial.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
En nuestra comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> esto último toma un ribete muy desagradable. Alguien (vaya une a saber por qué&#8230; o sí se sabe&#8230;) ha decretado que les gays debemos ser todes glamoroses y de clase media/alta. Una de las consecuencias es que nuestra <em>&#8220;cultura&#8221;</em> invisibiliza a les pobres como pocos otros sectores de la sociedad. Aún más que a les viejes, que ya bien poca atención reciben (o recibimos, bah). <em>&#8220;Ser pobre no es vergüenza&#8221;</em> se suele decir, pero no son poques les que se niegan a considerar a las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> con necesidades básicas no satisfechas a la hora de los reclamos. Como hijes de esta sociedad discriminadora que nos amamanta (a veces) hemos acuñado desprecios tan degradantes como <em>&#8220;marica talón rajado&#8221;</em> y linduras por el estlo, como si solo fuéramos una cáscara, relegando la esencia del ser humano al último plano de importancia. Recuerdo con vergüenza ajena las declaraciones del <em>&#8220;señor&#8221;</em> Roberto Piazza alegrándose de la muerte de un joven que lo había asaltado en un restorant de lujo. Se me revuelve el estómago cuando el <em>&#8220;señor&#8221;</em> Jaime Bayly hace uso de los medios para referirse a algo que tenga que ver, aunque sea de lejos, con lo popular.</p>
<p>Queda mucho por decir. Pero sobre todo, queda mucho por reflexionar y por hacer para lograr una <em>&#8220;sociedad más justa y solidaria&#8221;</em>. Dejemos de soñar con llegar a ser como Susana Giménez o como Mirta. Como los príncipes azules, las divas también destiñen y no me cabe duda de que, cuando van al baño, no cagan rosas. Sería mejor aprender de Don José de San Martín (ya que Biolcati dice admirarlo tanto) que alguna vez dijo: <em>&#8220;Debemos aprender a distinguir entre los que buscan nuestro bien y los que solo pretenden nuestra ruina&#8221;.</em></p>
<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x4tRNy9I/AAAAAAAAJww/x4sARM8ixjA/s1600-h/Quino23.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 383px; display: block; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Sn5x4tRNy9I/AAAAAAAAJww/x4sARM8ixjA/s400/Quino23.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que sabe positivamente que Benenito y compañía están entre les segundes.</p>
<p><img class="alignnone" src="../uploads/autores/autor_huije.jpg" alt="" width="520" height="100" /></div>
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		<title>La Teoría de los Quichicientos Demonios</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/07/30/la-teoria-de-los-quichicientos-demonios/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 10:16:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Política y Activismo]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Notaron que NADA de lo que haga el gobierno conforma a la oposición? Existe una especie de "demonización" que lleva a echarle la culpa de todo lo que nos pasa. ¿Será tanto así? Víktor Huije reflexiona sobre el tema, según su particular estilo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><img class="alignright size-large wp-image-5768" title="20090730-demonios" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/07/20090730-demonios-400x339.jpg" alt="20090730-demonios" width="400" height="339" />Días atrás, me contaron un chiste que, además de gracioso, me resulta significativo.</p>
<blockquote style="text-align: left;"><p><em>Dicen que Cristina (nuestra presidente) citó a los jefes de la oposición para iniciar la ronda de diálogo y para que la cosa fuera más distendida decidieron reunirse a orillas de los Lagos de Palermo. En plena charla, el viento levantó en vuelo las listas de peticiones que llevaban los opositores, diseminándolas por la superficie del lago. Entonces Cristina, para dar muestras de su buena voluntad, se puso de pie y, caminando sobre las aguas, llegó hasta el centro del lago, tomó uno a uno los papeles, los sopló y regresó para distribuirlos nuevamente entre los presentes, completamente secos. La reunión continuó con toda normalidad y se llegaron a acuerdos muy importantes. A la mañana siguiente, Clarín tituló en primera plana: CRISTINA NO SABE NADAR.</em></p></blockquote>
<div style="text-align: left;">¿Notaron que NADA de lo que haga el gobierno conforma a la oposición? Ni a la oposición ni a Mirtha Legrand, por supuesto, quien (según lo dicho graciosamente por el actor Federico Luppi) &#8220;se ha convertido en una derechona gorilaza&#8221;. Aunque en verdad siempre lo ha sido.</div>
<div style="text-align: left;">Cuando presidía el país Néstor Kirchner, en cualquier mesa de café se decía que el verdadero gobierno estaba en manos de Cristina. La sospecha era sazonada con guarnición de chistes y era, más que nada, una broma. Ahora que ella gobierna efectivamente, la sospecha ha dado un giro de 180 grados y se dice que el que maneja los destinos del Estado no es otro que Néstor. Curiosamente, al revés de lo que sucedía antes, la idea de que la presidente sea manipulada por su marido deja de ser graciosa y se transforma en un pecado capital que hundirá a Cristina en las mazmorras de la ignominia y la demonización. ¿Habrá aquí una cuestión de género sin resolver? ¿Se tratará acaso de un nuevo ejemplo de la proverbial misoginia que define a nuestra sociedad? Como es mi costumbre, lanzo la pregunta y les dejo a mis lectores la elaboración de una respuesta.</div>
<div style="text-align: left;">Pero voy un poco más allá. ¿Es Cristina el único demonio político de estos tiempos? ¿Qué pasa con su marido? ¿Qué con Guillermo Moreno, ícono de la amenaza y la extorsión en el gobierno de los Kirchner? ¿Qué con Luis D´Elía, dirigente kirchnerista que ha encontrado en el odio hacia la oligarquía su energía vital?</div>
<div style="text-align: left;">Más que el fútbol, el deporte nacional parece ser el de encontrar <em>DEMONIOS</em> a quienes culpar del supuesto estancamiento en el que se encuentra nuestro país. Digo <em>supuesto</em> porque se me hace que este concepto es de los que une puede considerar como subjetivo en este caso, ya que para algunes estamos atravesando la peor crisis de nuestra historia y para otres nunca estuvimos tan cerca del paraíso terrenal. Al respecto solo diré que he vivido épocas más florecientes (como individuo y como miembro de esta comunidad) pero también debo confesar que (a mi entender) la situación actual de nuestro país no se asemeja ni por lejos a los años de la rata riojana o (mucho menos todavía) a las épocas de Videla y sus secuaces. ¡No jodamos!</div>
<div style="text-align: left;">Personalmente, no creo en demonios.</div>
<div style="text-align: left;">Sí creo en la falta de voluntad, en el egoísmo, en las actitudes corporativas, en la soberbia, en la mezquindad, en la ausencia de espíritu solidario&#8230; ¡uf!&#8230; y la lista sigue. <em>Cualidades</em> que, por cierto, no son patrimonio exclusivo del matrimonio presidente. Los líderes de la oposición han dado ya suficientes muestras de que no son mejores. Nosotres mismes como sociedad también.&#8221;<em>La gente quiere un cambio</em>&#8221; repetía un amigo, con toda la euforia, feliz por el triunfo de De Narváez en la Provincia de Buenos Aires, el pasado 28 de junio. Yo me pregunto: ¿de qué cambio me habla? Francisco De Narváez surgió a la política al amparo de la rata y nunca ha renegado de su pasado menemista. Muy por el contrario, él y su socio Mauricio siguen adhiriendo a la ideología que entronara al hoy vetusto caudillo riojano. Ambos dos reproducen en su discurso las propuestas que ya han fracasado en manos de su mentor&#8230; O&#8230; perdón, me rectifico: esas políticas no han fracasado en absoluto. Las medidas instrumentadas en los &#8217;90 fueron sumamente efectivas y terminaron (tal como era su objetivo) con la tarea iniciada por los tantos Krieger Vasena y Martínez de Hoz que han poblado nuestra historia. Eso es lo que nos trae la Unión PRO como propuesta: más de lo mismo para que todo siga igual.</p>
<p>En ese sentido, cuando alguien despotrica en contra del gobierno actual, no me queda otra que mirar a quienes están en la vereda de enfrente. A estas alturas de mi vida ya he aprendido que el sol que entibia los intereses de la Sociedad Rural, de Techint, de les Mariano Grondona, de les Biolcati, de les Macri, de les Ernestina de Noble, de les Eduardo Feinman&#8230; ese sol JAMÁS habrá de darle bienestar a les que soñamos un mundo más solidario. No se trata, sin embargo, de optar por lo menos malo. La idea sería la de no facilitarle la tarea al poder que siempre nos ha ninguneado, generar opciones o creer en las que ya existen. En lo que respecta a nosotres mismes, les integrantes de la comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, sería bueno que evitáramos participar también de este sinsentido descomunal que busca soluciones en una ideología que de ninguna manera puede dar respuestas positivas a nuestras necesidades. La derecha ya se ha manifestado en contra de la Ley de Matrimonio para las personas del mismo género, tibiamente apoyaría apenas (y <em>a penas</em>) una Ley de Unión Civil. Ya se sabe que la derecha no acepta la adopción por parte de personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, que desprecia a les trans y nos considera a todes como enfermes (cuando no pecadores), solo porque en el siglo XXI ya no es políticamente correcto endilgarnos el sambenito de &#8220;<em>delincuentes</em>&#8220;. ¿En estas personas buscamos realmente el cambio? A mí me da más síndrome de Estocolmo que otra cosa. Sensación que podría extender a la sociedad en su conjunto y en referencia no solo a les polítiques que encumbra sino también a les ídoles populares. Las declaraciones que la señora Legrand ha regurgitado en los últimos tiempos exponiendo sus ideas sobre les pobres, los derechos humanos o la defensa de los regímenes democráticos deberían ser razón más que suficiente para merecer el repudio generalizado. Sin embargo, goza de toda la popularidad que un pueblo puede otorgar a una diva de su calaña. En la misma tesitura, podría mencionar a la inefable Su con su prédica a favor de la pena de muerte. Pero el mayor galardón, el Gran Premio al Cretino de Oro de los Medios, yo se lo daría a Marcelo Hugo, un chacal de proporciones que carece de límites y de vergüenza y no trepida en recibir a la rata en su programa (aún hoy) con elogios tales como &#8220;<em>Es un honor para nosotros&#8230;</em>&#8220;. Curioso que se emplee dicho término en una situación semejante.</div>
<div style="text-align: left;">No creo en demonios. No. Ni siquiera otorgo esa categoría a la rata riojana que, hoy por hoy, es uno de los personajes de nuestra realidad que más desprecio. Creo en les canallas, en las personas sin escrúpulos y también creo en las gentes que, con buenas o malas intenciones, les hacen el caldo gordo.Soy de la idea que nuestro mundo no habrá de cambiar en tanto y en cuanto nosotres, la gente común, no hagamos un <em>mea culpa</em> y reflexionemos sobre lo que hemos hecho (y lo que no) para que las cosas hayan llegado hasta este estado. Denostar al matrimonio presidencial, empleando las palabras que otres ponen en nuestra boca y eludiendo una argumentación sólida, o negar los muchos o pocos aciertos de su gestión es un camino cómodo hacia la frustración de muches y el pingüe beneficio de muy poques. En todo caso, si tan disconformes estamos con el gobierno, lo positivo sería tratar de dilucidar las razones por las cuales <em>les pingüines</em> están donde están, haciendo lo que hacen y lo que no. ¿Qué responsabilidad tenemos nosotres en ello? Si queremos un cambio, optemos por algo nuevo de verdad, por descabellado que parezca. Es de necios negar tozudamente las opciones existentes. Pero si no nos animamos, o nos da igual, o si lo único que nos interesa es seguir mirándonos el ombligo o cuidar el bolsillo, o si nos resulta más fácil hacer la gran Homero y creer a pie juntillas lo que dice la televisión, sigamos admirando y premiando a les que nos desprecian. Total&#8230; siempre podremos echarle la culpa de lo que nos pasa a los demonios de turno.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no necesita inventar demonios para justificar los propios errores&#8230; o los ajenos.</p>
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		<title>¿Amigues?</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/07/21/%c2%bfamigues/</link>
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		<pubDate>Tue, 21 Jul 2009 09:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[amigas]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[día del amigo]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Puede la amistad interferir en las relaciones de pareja entre dos personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Durante mucho tiempo me he esforzado por demostrar que las relaciones afectivas entre personas del mismo género no difieren mayormente de las de las parejas heterosexuales. Entre gays y lesbianas suele haber asimetrías de poder económico, conflictos referentes a los diferentes roles a desempeñar dentro de la pareja, lealtades, celos, infidelidades y todos los etcéteras que une pudiere imaginar. Es decir que, parafraseando a Osvaldo Bazán, ser homosexual no significa nada. Sin embargo, en esta fecha tan cara a la idiosincracia argentina como lo es el <em><span style="color:#cc0000;">Día del Amigue</span></em>, se me dio por preguntar: ¿puede la amistad interferir en las relaciones de pareja entre dos personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>?</p>
<p>Para una mujer heterosexual, los amigos varones de su marido-novio suelen representar un dolor de ovarios, básicamente porque el tipo suele pasar más tiempo con ellos que con ella. Abunda entonces en reproches por las habituales reuniones en el bar, los partidos de fútbol de los viernes por la noche y cosas por el estilo. Si aparece alguna amiga, en cambio, el fastidio trocará en desconfianza y/o paranoia en virtud de la potencial competencia a nivel sexual. Para su fortuna, la amistad entre el hombre y la mujer ha sido puesta en duda desde el inicio de los tiempos y, en general, las contrincantes no se presentan bajo la fachada de una tierna ovejita.</p>
<p>El hombre heterosexual, por su parte, acostumbra ver a las amigas de su esposa-novia (además de como amantes en potencia, si son de su gusto o le tiran onda) como un hato de brujas, apenas inferiores a su propia suegra en cuanto a su nocividad, que gustan en resaltar supuestos defectos del macho para hacerle la vida miserable. Nada que un verdadero macho no pueda manejar. La alarma se accionará si aparece un amigo heterosexual (de ella) que pueda serrucharle el piso. De no ser así, todo permanecerá dentro de los cánones habituales y él seguirá convencido de que el mundo gira en la dirección correcta.</p>
<p>Ahora, ¿qué sucede en las parejas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>?</p>
<p>Circunscribiéndome al caso de los varones gays, que es el que mejor conozco o creo conocer (las chicas lesbianas y les chiques trans tal vez puedan darnos oportunamente su punto de vista), opino que, respecto de los amigos, puede conformarse un caldo explosivo que va a estallar irremediablemente, si ambos miembros de la pareja no se manejan con sinceridad y prudencia. Sucede que para nosotros mantienen su validez todas y cada una de las consideraciones vertidas con anterioridad, con el agravante de que (además) un amigo gay de nuestro consorte también representa un contrincante. Uno que nunca falta, puesto que los gays tenemos gran afinidad a entablar amistad con otros gays.</p>
<p>Todo dependerá de la madurez y la confianza que exista en la pareja&#8230; Sí, sí, pero, ¿nunca les picó el bichito de la duda cuando perciben esa excesiva efusividad con que su marido-novio se despide de su amigo? ¿Nunca se les estrujó el píloro por querer saber de qué diablos se ríen entre cuchicheos? ¿Nunca le revisaron el celular para saber cuál es la razón que los impulsa a mensajearse de madrugada? ¿Nunca sintieron accesos asesinos al comprobar que ante su amiguito es siempre pura sonrisa y buen humor, mientras que en casa, a solas, se la pasa tirado en el sillón, mirando tele y despotricando contra lo mal que lo trata la vida?</p>
<p>Cierto es que hay casos y casos. Estas líneas intentan ser apenas un disparador que inspire algo de reflexión a favor o en contra de mis argumentos. Reflexión para ir en contra del entorno ¿no?</p>
<p>De todos modos, tampoco es mi intención abogar en contra de la amistad. Sobre todo cuando une misme tiene amigues querides e imprescindibles. Aprovecho la ocasión para saludarles a todes y cada une de les que me hacen más hermosa la vida.</p></div>
<div><strong><span style="font-family:verdana;font-size:180%;color:#cc0000;">FELIZ DÍA, AMIGUES.</span></strong></div>
<div><strong><span style="font-family:verdana;font-size:180%;color:#cc0000;"><br />
</span></strong></div>
<div>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que (diga lo que diga) ha hecho de la amistad un culto, al mejor estilo serratiano:</div>
<blockquote><p><em>Mis amigos son gente cumplidora<br />
que acuden cuando saben que yo espero.<br />
Si les roza la muerte disimulan.<br />
Que pa&#8217; ellos la amistad es lo primero.</em></p></blockquote>
<p>
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</p>
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		<title>Celebrar con el voto</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/06/27/celebrar-con-el-voto/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 20:29:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2009]]></category>

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		<description><![CDATA[Por VIKTOR RAMÍREZ "EL HUIJE".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://3.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/SkZ9JWiJU1I/AAAAAAAAJto/CyiWEbarJsA/s1600-h/20090622-el-voto-gay-400x220.jpg"><img class="alignright" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 220px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/SkZ9JWiJU1I/AAAAAAAAJto/CyiWEbarJsA/s400/20090622-el-voto-gay-400x220.jpg" border="0" alt="" /></a>Estoy más que seguro de que CFK y su gente no nos tuvieron en cuenta al momento de adelantar las elecciones legislativas de este año. No dijeron: &#8220;Realicemos el acto eleccionario el 28 de junio para inducir a las personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> a votar con orgullo y celebrar de una manera diferente un nuevo aniversario de la revuelta de Stonewall&#8221;. Nada de eso. De hecho, ni este ni ningún gobierno anterior se ha preocupado demasiado por nuestros reclamos y necesidades.</p>
<div style="text-align: left;">
<p>Sin embargo, nosotres tenemos siempre la posibilidad, el derecho e incluso la obligación de manifestar nuestro parecer y premiar con nuestro voto a les poques que no han hecho oídos sordos a nuestra realidad. Para eso sería necesario que todes tomáramos conciencia del berenjenal en el que estamos metides.</p>
<p>Ayer por la tarde, me llamó por teléfono mi amigo T&#8230; Hacía mucho que no hablábamos y nos pusimos rápidamente al tanto de nuestras últimas experiencias. Él se quejaba de que, en su entorno de amigues y conocides, hubiera todavía tanta inconciencia respecto del vih y que casi nadie tomara las precauciones básicas para prevenir infecciones. Hablamos largamente sobre el tema (a mí me importaba en particular como integrante del grupo de trabajo de la Fundación Buenos Aires Sida). Luego la conversación derivó hacia otros tópicos y, como no podía ser de otra manera, el tema de las elecciones no se hizo esperar. No recuerdo quién de los dos hizo primero la pregunta pero él fue el primero en responder:</p>
<p>- No sé a quién voy a votar&#8230; pero creo que a XXX (censuro aquí el nombre del candidato por respeto a la veda política, no es que mi amigo fuera a votar a un actor porno, je).</p>
<p>Mi reacción no se hizo esperar:</p>
<p>- Nooooooooooooooooooooooo. ¡No podés votar a ese tipo! ¿En qué estás pensando?</p>
<p>- No sé&#8230; me cae simpático.</p>
<p>- ¡No seas pelotudo! Él y les de su partido están en contra de las leyes que necesita nuestra comunidad.</p>
<p>- ¿Vos decís que es un mataputos?</p>
<p>- ¡¡¡Qué duda cabe!!!</p>
<p>El candidato de marras le resulta simpático porque se muestra en el programa de Tinelli con su sempiterna sonrisa de plástico y porque (al igual que a muches de nuestra comunidad) le gustaría tenerlo en su cama. Mi querido amigo no pensó que ese personaje y muches otres suelen vestirse de cordero para ocultar su total falta de interés en solucionar los problemas de la gente. No tomó en cuenta que, en el caso de nuestras necesidades <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, ni siquiera se tomaron el trabajo de camuflarse bajo un disfraz de buenas personas, tolerantes y progresistas. Él y sus compañeres declararon abiertamente que no están dispuestos a apoyar las nuevas Leyes de Matrimonio, Adopción y de lucha contra la Discriminación, cuya aprobación reconocería jurídicamente los derechos que ya nos asisten como seres humanes que somos. Tan solo la nueva Ley de Identidad de Género cuenta con el apoyo de estos sectores conservadores, aunque me atrevería a suponer que solo los mueve en este sentido una falsa concepción de lo políticamente correcto.</p>
<p>- ¿Y a quién voto entonces? -me preguntó al final, amedrentado sin dudas por mi reacción un poco avasalladora.</p>
<p>- Ay, T&#8230;, ya sos grande y no voy a ser  yo el que te diga lo que tenés que hacer. Pero igual me parece que estaría muy mal si votás a ese tipo. Además, votás en capital y él es candidato para la provincia.</p>
<p>- Ahhhhh&#8230; tenés razón. Y ¿vos por quién vas a votar?</p>
<p>Le respondí e hice un poco de proselitismo en favor del único candidato abiertamente gay que se presenta para ingresar en la Legislatura porteña (ups, ¿estaré violando la veda con este comentario?).</p>
<p>Situación paradigmática la de mi amigo. La información y la experiencia personal en relación con el vih lo han llevado a tomar conciencia de los cuidados que todes deberíamos implementar para no perjudicar nuestra salud. Sin embargo, aun no ha logrado incorporar la conciencia necesaria para empezar a defender nuestros derechos y obrar en consecuencia. Se me ocurre que habrá muchos casos como el suyo y apostaría doble contra sencillo a que aquelles que no nos respetan como ciudadanos también lo saben.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que mañana habrá de votar con los colores del arco iris en el corazón. Es una excelente manera de celebrar nuestro Día del Orgullo.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="Víktor Ramírez El Huije" src="http://www.agmagazine.info/uploads/autores/autor_huije.jpg" alt="" width="520" height="100" /></p>
</div>
<p style="text-align: left;">
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		<title>¿Padre hay uno solo?</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/06/22/%c2%bfpadre-hay-uno-solo/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 12:45:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[padre gay]]></category>

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		<description><![CDATA[A mí nunca me dieron permiso para tener hijos. Ni tampoco lo pedí. Del mismo modo en que tampoco solicité autorización para amar, para gozar, para entregarme. Nadie en su sano juicio podría imaginar que tales maravillas de la existencia humana debieran estar regladas por los tribunales del Estado, así como nadie que estuviera en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><img class="alignleft size-full wp-image-4591" title="20090622-padre-hay-uno-solo" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/06/20090622-padre-hay-uno-solo.jpg" alt="20090622-padre-hay-uno-solo" width="356" height="234" />A mí nunca me dieron permiso para tener hijos. Ni tampoco lo pedí. Del mismo modo en que tampoco solicité autorización para amar, para gozar, para entregarme. Nadie en su sano juicio podría imaginar que tales maravillas de la existencia humana debieran estar regladas por los tribunales del Estado, así como nadie que estuviera en sus cabales debería suponer que uno es mejor o peor padre si prefiere acostarse con una mujer o con otro hombre. Tema remanido que aun hoy (¡válgame dios!) es necesario aclarar a las mentes obtusas que gustan de dictaminar quiénes pueden y quiénes no ejercer un derecho tan indiscutiblemente humano como el de dar y recibir afecto.</p>
<div style="text-align: left;">
<p>¿Les conté alguna vez la historia de mis tres padres?</p>
<p>Creo que no. He hablado en estas páginas harto seguido de mi señora madre (Edipo mediante) pero me parece que mis padres jamás aparecieron en su justa medida. Bueno, hoy es el día.</p>
<p>Señoras y señores: YO TUVE TRES PADRES, a falta de uno. Y adelanto que nada tiene que ver esta historia con alguna experiencia licenciosa de mi progenitora (no que yo sepa).</p>
<p>El primero de mis padres se llamaba César (Cesáreo, a decir verdad, pero su coquetería lo llevaba a apocoparlo). Era un señor correntino que gustaba del chamamé y las guitarreadas, del buen vino y de hacer siempre lo que se le venía en gana. Tanto así que, después de algunos años de convivencia con mi madre y estando ella embarazada de quien suscribe, tomó una decisión que pocos hubieran esperado de un tipo honorable: una mañana se levantó temprano, armó su valija y, sin decir agua va, se fue de la casa. Esa misma mañana se casó con otra y formó una familia que (hasta donde yo sé) no fue mejor que la media de las familias disfuncionales. Meses después, dicen que regresó y trató de raptarme, que protagonizó una escena digna de una película clase &#8220;C&#8221; junto al vigilante de la cuadra y que nunca más volvió a dar la cara. Bueno, no hasta veinticuatro años después cuando el bebé ya tenía las patas bastante peludas. En su honor, no obstante, también fui bautizado como César, aunque en mi familia nunca se me nombró como tal.</p>
<p>Siendo yo todavía un bebé de pecho, apareció mi segundo papá: don Victorino, quien tuvo a bien cederme su apellido. Hoy en día supongo que la decisión debe haber respondido más bien a ciertas presiones de mi madre que, a fin de lograr su cometido, podía transformarse en un ser exasperante (porque no era &#8220;cosa decente&#8221; eso de andar por ahí con un hijo guacho). Y ya que cambiaban el apellido, la hicieron completa y arrasaron también con el nombre, que tantos malos recuerdos traía. De ese modo, diez meses después de mi nacimiento, dejé de llamarme César Luna para llamarme Víctor Ramírez, tal como ahora se me conoce. Believe it or not. Yo me desayuné de esta historia hace poco, cuando necesité obtener una copia de mi partida de nacimiento para hacer los trámites sucesorios. En la fotocopia del libro donde estaba asentado mi nacimiento que me entregaron en el Registro Civil figuraba claramente un &#8220;CÉSAR&#8221; tachado a mano con un &#8220;VÍCTOR&#8221; superpuesto y una salvedad al margen indicando que la corrección era válida. ¿Cómo era posible que hubieran hecho semejante atrocidad legal? No sé, pero lo hicieron y al parecer no es tan grave porque, en los trámites de la sucesión, nunca me cuestionaron el pequeño detalle.</p>
<p>El caso es que este señor, don Victorino, también desapareció (me inclinaría a pensar que a causa del caráter tan especial de mi señora madre pero no tengo pruebas valederas, más que mi propia experiencia de convivir a su lado durante casi veinticinco años). De allí en más, durante algunos años, carecí de padre y la imagen paterna que me correspondía quedó en manos de mi hermano mayor (medio hermano en realidad, porque su padre no tenía nada que ver con ninguno de los míos aparecidos hasta el momento) y en las de los varios &#8220;tíos&#8221; que solían frecuentar la casa. Hasta que uno de ellos decidió quedarse.</p>
<p>Él se llamaba José y se quedó en la familia hasta el día de su muerte, posterior a la de mi madre.</p>
<p>Cuando yo hablo de &#8220;mi viejo&#8221;, hablo precisamente de él. Aunque no sé por qué. Los dos primeros no satisfacían ni de lejos las mínimas expectativas encuadradas dentro de la categoría &#8220;padre&#8221; y éste último tampoco. Era un virginiano demasiado simple que sometió su voluntad a las órdenes de una esposa taurina. Nunca dio muestras de alguna aspiración que no fuera poder ver los partidos de fútbol los domingos en la tele. Trabajaba mucho, eso sí. Nunca nos faltó nada, fuimos a muy buenos colegios, nos dimos ciertos lujos&#8230; pero no era de esos padres que abrazan o dan consejos. Sin duda porque nunca se habrá sentido un verdadero padre. ¿Se le puede reprochar eso? Yo sí hubiera querido que lo fuera, aun con sus tantísimos defectos. Incluso llegué a engañarme a mí mismo durante algunos años. Era linda la sensación de tener algo en común con el resto de mis compañeres del cole: tener a alguien a quien llamar &#8220;PAPÁ&#8221;. El hecho de no gustarme el fútbol, ser medio maricón, gordo, estudioso y (por consiguiente) carecer de amigos me transformaba en un freak bastante poco discreto como para añadirle una orfandad paterna. Así fue como decidí valorar en José la única cualidad que lo ponía por sobre los otros dos padres que me regaló el destino: él fue el único que se quedó (lo cual, dadas las circunstancias, no era poco).</p>
<p>Sin embargo, cuando murió me permití llorarlo. Al fin y al cabo era el único padre que había conocido. Lo lloré sin saber muy bien si lloraba por él o lloraba por mí. Si lloraba al que él había sido o al que yo hubiera querido que fuera. Tal vez esta incertidumbre me iguale a tantes otres que, habiendo tenido solo uno, no corrieron mejor suerte que yo con los míos. Al menos (nobleza obliga) le agradezco el orgullo que le iluminaba la mirada cada vez que mis hijes lo llamaban &#8220;ABUELO&#8221;. Que para elles (a dios gracias) fue el único que tuvieron.</p>
<p>Ayer fue el Día del Padre y me acordé de él con mucha tristeza.</p>
<p>Decía mi bisabuela que todes servimos para algo, aunque más no sea como mal ejemplo. Él me enseñó lo que no debía hacer si pretendía ser un buen padre y yo (tan humano como él) asimilé algunas lecciones y otras las sigo aprendiendo a fuerza de equivocaciones. Con el tiempo y cierta madurez, creo que me he reconciliado con su recuerdo. En parte porque nunca tuve el derecho de exigirle ser quien no era y además porque una vez más llegan las frases de mi bisabuela en mi auxilio: &#8220;casi nunca vivimos como queremos, apenas como podemos&#8221;.</p>
<p>Durante muchos años, mi propia paternidad fue una fuente inagotable de temores. ¿Sería capaz de hacerlo bien? Une suele ponerse en estos casos metas demasiado altas y siempre se está al borde del abismo. Hoy por hoy, los temores no se han ido del todo y el camino sigue regado de avances y retrocesos. Tengo, eso sí, una buena excusa que suele ayudarme a superar los momentos aciagos: nadie me ha enseñado a ser buen padre y mucho menos a ser un padre gay (dato este que no debería tener relevancia pero la tiene). Y tengo algo mejor aún: el amor de mis hijes que, de tanto en tanto, me alientan con frases como la siguiente: &#8220;Sos raro, pero con esa historia hay que reconocer que bastante sanito resultaste&#8221;. Y tienen razón.</p>
<p style="text-align: left;">Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, aun siendo gay, tiene todo el derecho a equivocarse, como cualquier padre de vecine.</p>
</div>
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		<title>La ilusión de Mascherano</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/05/29/la-ilusion-de-mascherano/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2009 22:26:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Identidad LGBT]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[mascherano]]></category>
		<category><![CDATA[santiago del estero]]></category>
		<category><![CDATA[transexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Un adolescente trans de Santiago del Estero podría ser sometido a intervención quirúrgica para preservar su identidad masculina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-3845" href="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/05/20090529-mascherano.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-3845" title="20090529-mascherano" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/05/20090529-mascherano.jpeg" alt="20090529-mascherano" width="330" height="400" /></a>&#8220;Cosas vederes que non crederes&#8221; decía el Quijote. Y es una expresión que viene a mi mente en pocas oportunidades, por aquello de que une ha perdido en gran manera su capacidad de asombro. Sin embargo, a veces pasa que &#8220;el pasmo&#8221; (como lo llamaba mi bisabuela) se produce y también a veces pasa que es una grata sorpresa.</p>
<p>Hoy abrí mi cuenta de Yahoo para leer el correo y me encuentro con un titular llamativo: &#8220;Someten a estudios a adolescente con órganos de hombre y mujer&#8221;. Tanto más sorprendente me resultó el hecho de que la noticia tuviera su origen en nuestra provincia de Santiago del Estero. No porque alimente el prejuicio de que en las regiones más conservadoras de nuestro país no existen personas <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym>, sino porque sí sospecho que allí cualquier noticia relacionada con nuestro colectivo no es del todo bienvenida. Sospecha a rever por mi parte por lo visto.</p>
<p>La noticia ha sido publicada por el diario &#8220;El Liberal&#8221; de Santiago del Estero y reproducida por &#8220;La Capital&#8221; de Rosario. Se trata de un adolescente que, habiendo nacido con órganos sexuales correspondientes a ambos sexos, fue registrado oficialmente como nena. Pero a medida que fue creciendo, su identidad masculina se impuso y su supuesta femineidad quedó reducida a un mero nombre en el DNI. Vive en una muy humilde casa en la zona rural de Suncho Corral, localidad ubicada a 120 km de la capital provincial y allí todes lo conocen con el apodo de &#8220;Mascherano&#8221;.</p>
<p>Tal como sucede en la gran mayoría de estos casos, Mascherano (según declaraciones de su madre) &#8220;por vergüenza y por la burla de sus compañeros&#8221; dejó de concurrir a la escuela y optó por dedicarse &#8220;a los trabajos duros de la casa, hachando y vendiendo leña en un carro&#8221;. Duro destino de las personas trans, que deben enfrentarse a un sistema educativo expulsivo y discriminador que les humilla y les niega su genuino derecho a la educación. No me cuesta imaginar a eses niñes haciéndole la vida imposible al diferente, a les padres inculcando prejuicios en las tiernas mentes de sus hijes y a les maestres haciendo la vista gorda ante los sufrimientos infringidos a quien no se adapta a la norma.</p>
<p>No obstante, se da en este caso una situación que (a juicio de quien suscribe) resulta novedosa y, como tal, merecedora de ser destacada. Mientras el sistema de salud de nuestro país también suele ser expulsivo y discriminador, en esta oportunidad Mascherano ha recibido una buena atención que le da esperanzas de poder asumir plenamente su identidad de género. Según fuentes de la Dirección General de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santiago del Estero (DINAF), un grupo de médicos lo someterá a una serie de estudios y evaluará la posibilidad de someterlo a una cirugía que preserve su condición masculina.</p>
<p>El diario &#8220;El Liberal&#8221; también publica declaraciones de la Dra. Mónica Bravo Mayuli, titular del Juzgado de Familia de Segunda Nominación, quien adelantó que al final de todo un proceso médico-legal, el Registro Civil deberá rectificar el acta de nacimiento y otorgarle una identidad masculina al adolescente. La funcionaria se esmeró en dejar en claro: “Antes que nada, debe ser asistido por médicos y sicólogos para que ellos establezcan cuál sexualidad predominará”. Y ahondó la magistrada: “Médicos y psicólogos tienen que actuar y movilizarse en procura del bienestar del menor; también confeccionar informes socioambientales y otorgar contención a toda su familia. Lo más valioso, todos deben contribuir a preservar su identidad e intimidad”. Si todo marcha como debiera, el Registro Civil deberá rectificar el acta de nacimiento e insertar el flamante nombre de varón al menor (que el 30 de diciembre próximo cumplirá 16 años) y luegoconcederle un nuevo DNI con el nombre de César, según la elección del propio Mascherano, en honor a su padre ya fallecido.</p>
<p>Otro de los aspectos que me ha llamado la atención es el trato que se le ha dado al asunto. En todo momento, les redactores de la noticia se refieren al adolescente en género masculino, respetando su identidad de género. Eso está muy bien pero qué distinto al trato recibido por las chicas travestis (por dar un ejemplo), que no logran que se las mencione en femenino, salvo muy pocas excepciones. El tema da para mayores consideraciones pero sospecho aquí otra cuestión de género a investigar: para la cultura imperante parece ser menos &#8220;bochornoso&#8221; o menos &#8220;reprobable&#8221; asumir una identidad masculina que una femenina. ¿Habría recibido el mismo trato si Mascherano hubiera sido registrado con nombre de varón y pretendiera asumir una identidad de mujer?</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no tiene todas las respuestas pero sí un buen abanico de preguntas.</p>
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		<title>La culpa no es del chancho</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/05/24/la-culpa-no-es-del-chancho/</link>
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		<pubDate>Sun, 24 May 2009 08:06:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2009]]></category>

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		<description><![CDATA[En los tiempos que corren, ya pocas cosas nos dejan con la boca abierta, pero siempre queda la posibilidad de que algo o alguien pueda darnos una sorpresa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright" src="http://1.bp.blogspot.com/_K6TUyMJAXBI/Shj0W2Ffk4I/AAAAAAAAJjU/BRIXfDqNktk/s400/335823190_a1ea2e5fb2_o.jpg" alt="" width="302" height="292" />Decía mi bisabuela (vieja sabia como pocas) que el problema de los años no es que pasen sino que se queden y que la primera señal de que la carga se va haciendo pesada no tiene nada que ver con la pérdida de la memoria. “Una se hace vieja cuando pierde el pasmo”, sentenciaba Doña Carmen con modismo y contundencia campesina. Y cuando ella hablaba del “pasmo” (creo que vale aclararlo) se refería a lo que hoy en día llamaríamos capacidad de asombro. O sea que la vejez llegaría, según su visión, cuando une deja de sorprenderse, cuando ya lo ha visto todo.Hete aquí que, bajo esta óptica, hasta hace pocos meses atrás, yo ya empezaba a sentirme viejo.</p>
<p>Que la opinión pública se rasgara las vestiduras en función de una “inédita” inseguridad reinante, sin recordar otros años oscuros cuando les que nos mataban eran casualmente quienes debían protegernos, no me sorprendía en lo más mínimo. Que la Argentina (otrora granero del mundo) fuera asolada por la miseria y el hambre (caldos de cultivo para dengues, cóleras, chagas y otros crímenes sociales de la más variada índole) no me llamaba la atención. La aparición de la gripe porcina barrió desde la tierra azteca con todos los males de la nación y durante algunas semanas ya nadie murió a manos de les drogades y malvivientes sin futuro, a les que solo resta fusilarles contra un paredón, como tan sabiamente postularan les nueves voceres de la idiosincracia vernácula, llámense Susana, Cacho o Marcelo. Que de golpe y porrazo todes pensaran solo en comprar barbijos y devolver los pasajes para México, o que el Chavo pasara a ser algo así como un terrorista sanitario y las costillitas de cerdo, un veneno peor que la cicuta… también me parecía lo más natural del mundo, dado el carácter fácilmente influenciable de mis compatriotes, que al mejor estilo Homero Simpson suelen creer a pie juntillas todo lo que se dice en la televisión.</p>
<p>En verdad me sentía más viejo que nunca. Los años se me habían venido encima todos juntos y no encontraba “pasmo” por ningún lado. Sin embargo, jamás hay que desesperar, porque los milagros existen.</p>
<p>Sucedió que, de cara a las próximas elecciones, el oficialismo anunció las CANDIDATURAS TESTIMONIALES. ¡Eso sí que es novedoso! Te cagan como siempre pero esta vez te lo avisan: “Vos votame que cuando yo gane no voy a asumir y en mi lugar va a estar une de les ñoquis desconocides de siempre”. Hasta me sentí emocionado por tanta sinceridad. ¿Será muy descortés de nuestra parte no agradecerles el gesto? Les cuento: ante la evidencia de que, en elecciones anteriores, les polítiques se habían limpiado el trasero con mi voto, esta vez había pensado en poner un papel de lija en el sobre para que al menos les raspara. Pero ahora resulta que con esta inédita novedad me ha entrado la culpa de haberlo pensado siquiera. Más aún sabiendo que semejante anuncio me había hecho rejuvenecer unos diez años por lo menos.</p>
<p>Otra cosa sorprendente es la capacidad de De Narváez para aparecer en cualquier lado. Está bien que con plata se logra casi todo pero igual me parece sorprendente su nivel de exposición. Es casi como el dios cristiano, que según sus seguidores “está en todos lados”. Y en todos lados con esa sonrisa plástica, sempiterna, tan europeamente lavada, aséptica, cínica, falsa (¿es necesario que continúe con los adjetivos?). Se lo ve hasta en la sopa y ya ocupa un pavoroso espacio en los subconcientes. A tal punto que, hace algunas noches, en un momento de intimidad entre mi marido y yo, él me preguntó “¿Me ayudás?” y la erección se me volatilizó en cuestión de segundos. ¡No hay derecho!</p>
<p>Después está Tinelli y la gran trascendencia que le dieron los medios a su “Gran Cuñado”. Pero eso no me sorprende tanto. Por ahí un poco el espacio que le están dando los noticieros… puede ser… tal vez me hizo rejuvenecer un par de días, pero no es taaaaaaannnnn novedoso. En un país donde los informativos dedican bloques enteros a detallar cómo trabajan los empleados de Google como si no sucediera nada más importante en el país, donde la noticia del día es el cierre de la filial local de Armani o un videíto de Youtube en el que un gatito es amamantado por una chancha (que por supuesto no es mejicana), de qué modo me podría sorprender que la supuesta votación telefónica del programa de Marce fuera analizada al día siguiente como si de un escrutinio oficial se tratase.</p>
<p>Lo que sí me llenaría de asombro sería que los medios hicieran alguna vez un mea culpa, aunque más no fuera un remedo de disculpa por bastardear una profesión ennoblecida alguna vez por periodistas de la talla de Rodolfo Walsh, por nombrar solo uno entre miles. Me asombraría que alguien públicamente reclamara alguna idea a les polítiques que se postulan a legisladores con discursos grandilocuentes vacíos de contenido. Me asombraría que algún fiscal de la Nación procesara a Mariano Grondona por confesar impunemente al aire que en su casa se planeaba el golpe institucional que volteó al gobierno del inútil de De la Rúa. Me dejaría pasmado que las leyes que reclama nuestra comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> alguna vez figuraran en las plataformas electorales de los… ¿qué estoy diciendo? ¡Si ya ni se gastan en preparar plataformas electorales!</p>
<p>Y dejo acá, che. Me acabo de dar cuenta que, con tanta reflexión inútil, me puse viejo de nuevo.</p>
<p>Ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ya sabe que la culpa no la tiene el chancho sino quien le niega el paracetamol. Y en eso creo que todes tenemos algo que ver.</p>
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		<title>Comiendo caníbales</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 10:22:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Lanzavecchia]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Giménez]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[El asesinato del florista amigo de Susana Giménez trajo aparejada una controvertida polémica sobre la pena de muerte y la "mano dura". Víktor Huije comparte con les lectores de AG Magazine sus propias reflexiones sobre el tema.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><strong><span style="FONT-SIZE: 100%"></p>
<blockquote><p><em>&#8220;Si querés que el canibal deje de comer carne humana, podés hacer cualquier cosa&#8230; menos comértelo&#8221;.</em></p></blockquote>
<p></span></strong><span style="FONT-SIZE: 100%">Entre las tantas frases que mi bisabuela solía repetir, esta es una de mis preferidas y resonó en mi mente una y otra vez con notoria intensidad en las últimas semanas. Concretamente, desde el luctuoso asesinato de Gustavo Lanzavecchia.</p>
<p>Si se hubiera tratado de otra persona, de cualquier hije de vecine, no me caben dudas de que su muerte habría sido solo una entre tantas y nunca nos habríamos enterado siquiera de su existencia. A Gustavo Lanzavecchia la notoriedad le llegó gracias al título de &#8220;<em>amigo de</em>&#8221; que había ostentado hasta entonces sin demasiada trascendencia. La muerte de un simple &#8220;<em>negrite</em>&#8221; no vende y solo sirve para abultar estadísticas. En cambio, si la víctima es une amigue de une famose del espectáculo (a falta de la del propie famose, que vendería aun más) la cosa cambia. Mucho más si la <em>Diva de los Teléfonos</em> aparece por la televisión consternada, destrozada por el dolor, despotricando contra les que creemos en la necesidad de la vigencia de los derechos humanos, clamando mano dura y pena capital.</p>
<p>&#8220;<em>El que mata tiene que morir</em>&#8221; fue la frase de la Diva y ya se ha ganado un sitial preferencial en la vasta galería de pensamientos que la Diva nos viene regalando desde hace décadas. Después quiso corregirse y desmintió que fuera partidaria de la pena de muerte. Sin embargo, sus aclaraciones no hicieron más que oscurecer. &#8220;<em>La gente no puede vivir encerrada y los ladrones sueltos</em>&#8221; afirmó después, sin tomar en cuenta que las cárceles argentinas están superpobladas y que les ladrones también deberían ser incluidos en el concepto de &#8220;<em>gente</em>&#8220;. A continuación, afirmó que &#8220;<em>el pueblo argentino siempre ha sido muy manso</em>&#8221; y que &#8220;en <em>otros países la gente reacciona más</em>&#8220;. Conceptos discutibles si consideramos hechos históricos tales como la <em>Semana Trágica</em>, el <em>Día de la Lealtad Peronista</em>, el <em>Cordobazo</em> o las protestas de diciembre de 2001 que (según afirman muches) provocaron la caida de un gobierno. Remató, sin embargo, la Diva con un &#8220;<em>la mayoría del país piensa como yo</em>&#8220;, declaración que me tienta a refutarla con el conocido chiste de los millones de moscas y sus preferencias gastronómicas.</p>
<p>Según me han dicho, la Diva siguió hablando y, por fortuna, yo dejé de escucharla. De pronto, recordé sus vínculos con el Padre Grassi, el Mercedes oculto bajo la paja y tantos otros delitos a los que se asoció su nombre y su fortuna y me hice una pregunta que muches deberían hacerse: ¿qué me importa lo que diga la Diva? Ella y todes les que llegaron después colgades de su discurso facho tienen cero autoridad moral para hablar de ciertos temas. Si piensan que la solución llegará de la mano de les militares y las matanzas en masa, deberían estar declarando en un juzgado y no en la televisión.</p>
<p>¡Cuanta locura! ¡Cuánta hipocresía! ¡Cuántes hijes de yuta!</p>
<p>Es que las palabras ya no significan nada y cada cual ejerce su irresponsabilidad como mejor cuadre a sus propios intereses. En el medio de la polémica, los medios hacen su agosto dándole cámara a estes personajes de moralidad e ideología dudosas como si de reconocides expertes se tratara y les vecines entran en pánico sacando afuera lo peor de sí mismes. Paralelamente, se incurre en un empleo incorrecto de ciertas palabras y este error es aprovechado aviesamente por les manipuladores profesionales, que saben que sus dichos serán repetidos hasta el infinito sin cuestionamiento alguno. De ese modo, la vida termina siendo solo un capítulo de Los Simpson.</p>
<p>¿Nadie se ha dado cuenta de que el problema que nos aqueja como sociedad no es la <span style="COLOR: #cc0000">INSEGURIDAD</span> sino la <span style="COLOR: #cc0000">VIOLENCIA</span>?</p>
<p>La INSEGURIDAD de la que tanto se habla no es más que una de las escenas finales de la película. Si nos limitamos a la inseguridad, nos concentramos exclusivamente en la consecuencia sin ahondar en las causas, como si la rabia se acabara con la muerte del perro. Hablar solo de inseguridad es, además, reducir la discusión a lo que me sucede o pueda sucederme <em>A MÍ</em>. Al resto que lo parta un rayo. La muerte del otre me preocupa en tanto y en cuanto quepa la posibilidad de que yo sea la próxima víctima. Los medios conocen muy bien estas pequeñas miserias populares y explotan en su beneficio y con asombrosa eficiencia esta identificación.</p>
<p>El concepto de VIOLENCIA, en cambio, es mucho más abarcativo y nos lleva necesariamente a reflexionar en un contexto que nos incluye de manera diversa: no es lo mismo sentirse inseguro a sentirse violentado y por supuesto que mi propuesta también incluye la posibilidad de <em>ser violento</em>.</p>
<p>Todes vivimos en un marco de violencia y en él, muchas veces, las diferencias entre víctimas y victimarios se desdibujan peligrosamente. Como dice un excelente corto publicitario que se ve en las pantallas argentinas por estos días: &#8220;<em>Violencia no es solo el golpe</em>&#8220;. Ese es el nudo gordiano que debería ocuparnos y que nadie sabe, puede o quiere desatar. El problema no es solo el adolescente drogado que mata por monedas. El problema es también la pobreza, el hambre, la desnutrición infantil, el analfabetismo, la indiferencia, la falta de solidaridad, la degradación de los valores, la falta de contensión&#8230; y la lista sigue y sigue. Es violente quien te mata para robarte el celular pero también lo es quien te explota laboralmente, quien te niega el acceso a la salud, a la educación, quien con solo una firma destruye las ilusiones de un pueblo entero, quien se burla de tu condición (cualquiera fuere), quien carece de límites en su carrera hacia el poder&#8230; y esta lista también puede ser interminable.</p>
<p>Está tan claro como el agua y quien no lo considere así debería revisar honestamente su escala de valores. Cada une de nosotres debería replantearse seriamente la necesidad de profundizar estos temas en el marco de sus propias convicciones y dejar de permitir que otres nos digan lo que debemos pensar, por más dives de la tele que fueren. Cada une de nosotres debería alzar la voz y contribuir <em>CON HECHOS</em> a que se termine con la violencia. Pero también deberíamos marchar contra la pobreza, contra el hambre y contra la miseria de espíritu que nos ha invadido y no nos deja ver más allá de nuestra conveniencia.</p>
<p>Seguir hablando de la INSEGURIDAD es sinónimo de lavarnos las manos y de buscar una venganza que solo ha de profundizar las heridas. Abrazar la cruzada contra la VIOLENCIA será, por el contrario, abrir el juego y empezar a caminar hacia una solución duradera y justa para todes.</p>
<p>No permitamos que les manipuladores de siempre nos sigan llevando de las narices a sus mesas de caníbales para hacerles el coro en la Canción del Odio.</p>
<p>[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=cyXgK0GTke0&amp;feature=player_embedded[/youtube]Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hace lo posible por darle a cada palabra su significado correcto.</p>
<p></span><strong><br />
</strong></div>
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		<title>Todes unides triunfaremos</title>
		<link>http://www.agmagazine.info/2009/02/18/todes-unides-triunfaremos/</link>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2009 16:31:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Huije</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad LGBT]]></category>
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		<description><![CDATA[Por VÍKTOR RAMÍREZ "EL HUIJE" &#124; Las cuestiones de género en nuestra lengua nos llevan a diferenciar "lo masculino" de "lo femenino" con términos con los que, a veces, nos incomodan... Nosotras, nosotros, ellos, ellas, todos y todas... arrobas y equis. ¿Y si mejor somos "todes"?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/02/20090218-genero.jpg"><img class="size-medium wp-image-934 alignright" style="margin: 5px 10px;" src="http://www.agmagazine.info/uploads/2009/02/20090218-genero-150x128.jpg" alt="20090218-genero" width="150" height="128" /></a>Décadas atrás, durante mi paso por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, tuve el privilegio de ser alumno de la Doctora Ofelia Kovacci. Era una mujer bastante parca, de inmutable rodete y trajecito channel, tan atildada que parecía un maniquí. Sin embargo, en lo suyo era insuperable. La gramática y la lingüística son un mundo fascinante en el que ella se movía con total soltura, contrariamente a lo que le sucedía en el mundo real. Con ella descubrí los pro y los contra de las teorías estructuralistas, aprendí a leer y a criticar a Ferdinand de Saussure y conocí aspectos del idioma que jamás hubiera imaginado.</p>
<p>Entre todos esos conocimientos, figuraba el descubrimiento de algunas particularidades de algunas lenguas muy diferentes a la nuestra (o a &#8220;las nuestras&#8221; puesto que las lenguas occidentales tienen bastante en común, aunque muchas no lo parezcan). Supe, por ejemplo, de la lengua de una tribu de aborígenes de Oceanía que tenía más de un &#8220;nosotros&#8221;. Es decir que para manifestar nuestra única primera persona del plural ellos empleaban tres palabras diferentes, según el caso:</p>
<p>a) Un NOSOTROS que significaba &#8220;vos y yo solamente&#8221;.<br />
b) Un NOSOTROS que significaba &#8220;vos, yo y ellos&#8221;.<br />
c) Un NOSOTROS que significaba &#8220;yo y ellos (pero no vos)&#8221;.</p>
<p>¿Me explico?</p>
<p>Ellos y ellas (que para tantos y tantas de nosotros y nosotras pueden ser individuos de un nivel cultural menor) tenían un idioma mucho más rico que el nuestro, en muchos aspectos. Y este es solo un ejemplo de los tantos que podrían citarse. A pesar de haber rendido el final de Gramática I con diez (modestia aparte, jeje), nunca fui (ni lo intenté siquiera) un erudito en la materia y la mayoría de esos ejemplos se me han olvidado. Pero si alguien quiere investigarlos, no le será difícil encontrarlos.</p>
<p>Claro&#8230; Ustedes se preguntarán a dónde quiere llegar el puto este con toda esta palabrería que (en el caso de que no hubieren desistido ya de la lectura) habrá hecho bostezar a más de uno o una. Bueno&#8230; la respuesta tiene que ver justamente con el modo en que expresé esta última frase y alguna otra con anterioridad en este mismo texto. Paso a explicar.</p>
<p>Nuestro idioma castellano, al igual que los demás idiomas grecolatinos y anglosajones (de las otras familias lingüísticas carezco de información pero supongo que ya con estos ejemplos basta para presentar el tema) es radicalmente machista y suele ignorar lo femenino cada vez que se le presenta la posibilidad. O sea que esa frase que escribí más arriba (&#8220;habrá hecho bostezar a más de uno o una&#8221;) en el habla cotidiana se simplifica y se elimina directamente la mención de lo femenino, quedando solo &#8220;habrá hecho bostezar a más de uno&#8221;. Ese &#8220;uno&#8221; (masculino) engloba supuestamente a todos y todas, funcionando de ese modo cada vez que alguien quiere mencionar a las personas en general incluyendo ambos géneros. Cuando se quiere hablar de la humanidad, suele decirse &#8220;el hombre&#8221; del mismo modo en que si hablamos de &#8220;nosotros&#8221;, ese &#8220;nosotros&#8221; masculino puede representar también una parcialidad femenina que no está representada directamente en el pronombre. Un &#8220;nosotras&#8221; se utilizaría exclusivamente en el caso en que TODAS las personas mencionadas fueran del género femenino. Si hablamos de un grupo de 999 mujeres y un solo y único varón, cualquiera de los miembros de ese grupo de mil personas se referirá a ellos mismos como &#8220;nosotros&#8221;. ¿Acaso en la proporción inversa (999 varones y una sola mujer) los machos tendrán la caballerosidad de mencionarse como &#8220;nosotras&#8221; en honor a la única fémina mezclada entre ellos? ¡MINGA! Si hay algo que causa pánico entre los machos es que se los confunda con una mujer, que se les atribuya alguna cualidad femenina. De modo que para la cultura machista que nos gobierna, un solo falo tendrá más peso que millones y millones de vaginas. SIEMPRE.</p>
<p>Cualquier desprevenido podrá pensar que esa &#8220;simplificación&#8221; a la que hago referencia es producto de la vagancia y la economía de palabras. Es cierto que resulta engorroso eso de emplear ambos géneros al hablar. Imaginen un párrafo como el que sigue:</p>
<p>&#8220;Todos y todas estamos de acuerdo en que cada uno/a de nosotros y nosotras necesitamos estar preparados y preparadas para un cambio radical que nos incluya como merecedores y merecedoras de ejercer nuestros derechos&#8221;.<br />
¡Un bolonqui!</p>
<p>Y si a esto le sumamos el genuino reclamo de tantas y tantas personas que no se ven identificadas con un género en particular, la cosa se complica aun más.</p>
<p>Sin embargo, si queremos que el respeto por la diversidad sexual se imponga en nuestra sociedad, será imprescindible que la manifestación del mismo se refleje en todos los aspectos de la vida cotidiana (¡que eso también es cultura, caramba!). No es antojadizo que los dirigentes de las organizaciones <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> y otras gentes igualmente comprometidas con las cuestiones de género hayan adoptado este modo de hablar, por molesto que resulte.</p>
<p>En lo escrito, muchos y muchas hemos optado por el uso de la &#8220;@&#8221; o de la &#8220;x&#8221; para manifestar esa inclusión de género. De esa manera, &#8220;nosotr@s&#8221; o &#8220;nosotrxs&#8221; sería un buen intento de enunciar la dualidad y la no discriminación que merecemos. El problema es que, al leerlas, indefectiblemente esa &#8220;@&#8221; o esa &#8220;x&#8221; se pronuncian como &#8220;o&#8221;. En los hechos, &#8220;nosotr@s&#8221; y &#8220;nosotrxs&#8221; se lee &#8220;nosotros&#8221;. Es decir que la lengua oral termina reproduciendo la exclusión de lo femenino que buscábamos evitar.</p>
<p>De esto se habla bastante poco en las reuniones militantes (desconozco por qué, pero ya se lo da por sobrentendido) y no recuerdo haber leído un texto que lo mencione. Será tal vez por eso que no se avanza en relación a este punto y nunca logramos ponernos de acuerdo sobre qué nos conviene más, si entorpecer el discurso con la sobreabundancia de palabras (nosotros y nosotras), si usar la dichosa barra que después nadie sabe cómo leer (nosotros/as) o emplear &#8220;@&#8221; o &#8220;x&#8221; que derivan fatalmente en lo masculino.</p>
<p>Si se me permite, a mí me gustaría refrescar una cuarta opción, que ya se le ha ocurrido a alguien antes que a mí e inexplicablemente no ha tenido la aceptación que se merece: modifiquemos derechamente el idioma. ¡Así nomás! Si hasta ahora la &#8220;o&#8221; era marca de lo masculino y la &#8220;a&#8221; de lo femenino, impongamos una &#8220;e&#8221; que sea inclusivo de los dos géneros. Incorporemos el &#8220;nosotres&#8221; que incluya a todo el mundo, a les masculines, a les femenines y a quienes no se consideran ni une ni otre. No es tan complicado ni tan difícil de implementar. Solo es cuestión de dar el primer paso. Si todes les miembres de la comunidad <acronym title='Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros'>LGBT</acronym> logramos incorporar el cambio (lo cual equivale a aceptar que no todo en esta vida es blanco o negro) estoy segure de que les demás empezarán a ver cada día con menos sorpresa (y/o repulsión) la idea de que nosotres también tenemos derechos, como humanes que somos. La fe cristiana dice algo así como que lo primerofue la palabra ¿no?.</p>
<p>Ya sé que este sistema también presenta sus inconvenientes pero se me ocurre que no son tan insalvables. Solo hay que ponerse las pilas y generar cambios de raíz. Al fin y al cabo, no es necesario un fusil al hombro para realizar una revolución. Todo es cuestión de convicción.</p>
<p>Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, a partir de hoy, incorpora a su lenguaje el género inclusivo a través del uso de la &#8220;e&#8221;. Espero críticas constructivas con los pro y los contra de la propuesta.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://www.agmagazine.info/uploads/columnistas/viktor_info.png" alt="" width="590" height="150" /></p>
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